CÉSAR BIANCHI
José María Rivero pisa todos los sábados el césped del estadio. Va vestido de negro, con una vara (más conocida como "palo") y una indumentaria que se parece más a una armadura que al uniforme policial. Es coracero y está siempre cerca de los futbolistas y los árbitros, protegiéndolos de eventuales agresiones de fanáticos irritados. Bastante más seguido de lo aconsejable tiene que lidiar con los hinchas más bravos de las barras.
Los domingos son otra cosa: se viste de shorts, camiseta roja, se pone el brazalete de capitán y entra a la cancha. Los domingos, el protagonista es él. Es futbolista.
Rivero tiene 26 años y defiende a Coraceros Polo Club, el equipo sensación de la Segunda B Amateur, la categoría históricamente conocida como la "C", donde (todavía) no se juega por plata. Donde, dicen, entran a la cancha por amor a la camiseta.
Trabaja 12 horas cuando no hay torneo y ocho en plena competencia, para poder ir a entrenar por las mañana al complejo detrás del Hospital Policial. Y aunque le gusta su trabajo como coracero, le encantaría algún día vivir de futbolista. Algo así como ser tocado por la varita mágica para dejar la vara y dedicarse a la pelota todo el día.
"Imaginate: dejaría de ir al estadio como policía ¡para ir como jugador! Ojalá que se dé… y que sea rápido", dice antes de subirse al ómnibus prestado de Cutcsa, luego de que su equipo goleara 12 a 0 al malogrado Albion.
Rivero, como todos los jugadores de esta divisional amateur amparada por la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), sólo sueña con ganar cada fin de semana para poder salir del pozo que significa "la C" y jugar en una categoría profesional, firmar un contrato, cobrar un sueldo y el combo que viene con todo eso.
PASIÓN DE BARRIOS. Cleber Larán tiene 82 años, hace 40 que está vinculado al fútbol y 27 a la categoría hoy llamada "B Amateur". Hace 10 que es presidente y se muestra orgulloso de esa condición.
"Mire que salen buenos espectáculos, eh. Acá juegan Oriental-Alto Perú y cualquiera puede ganar, es todo muy parejo. ¡Mire que yo voy a ver partidos de Primera y me aburro!", exclamó.
"Esta divisional tiene 95 años de vida, es más vieja que la B. Acá corre todo por la Mesa Ejecutiva y nosotros pagamos los costos como personal de recaudación, jueces, policías, y conseguimos las canchas por la buena disposición de los equipos que las prestan", dice.
Para que el campeonato sea viable a dos ruedas (Apertura y Clausura), la empresa Tenfield aporta 22.500 dólares y la AUF pone el resto. Larán y el tesorero de la divisional, Julio González, estimaron que el hecho de que "la C" sea posible cuesta 1.800.000 pesos, unos 78.000 dólares. "Una etapa doble (doble horario en cada cancha) sale 30.000 pesos, así que una fecha son 100.000 pesos", calculó el presidente.
Para poder jugar el campeonato a dos ruedas, los dirigentes debieron pensar la estrategia de los dos partidos a primera y segunda hora en cada cancha. Si no, no habría fútbol amateur.
Con al aporte de Tenfield por contrato y el saldo cubierto por la asociación, los equipos de la categoría no pagan por jugar. Torque y Coraceros son la excepción. Los "nuevos" del certamen debieron comprometerse a pagar 90.000 pesos por cada torneo corto durante tres años, para poder ser incluidos en el certamen, donde se enfrentan añosas instituciones como Villa Teresa, Huracán de Paso de la Arena o Albion Fútbol Club.
Albion es ajeno a tantos números de financiación. El club fue fundado el 1° de junio de 1891, es el equipo más antiguo del fútbol uruguayo, y el ejemplo más claro de cómo se puede sobrevivir a pulmón. Básicamente, existe por el esfuerzo denodado que hace el director técnico Robert Carmona, un hombre con semblante triste idéntico al actor Viggo Mortensen.
-¿Cómo está el histórico Albion hoy?
-Decirte "en el horno", ¿te sirve? Está arruinado, impresentable, destruido. Es una vergüenza que en este país futbolero dejen que la institución fundadora del fútbol uruguayo se muera. Sería bueno que el ministro de Deporte y las autoridades no miren sólo a la A o la B e hicieran valer en la FIFA el nombre del club más antiguo de este país.
Carmona habla en el vestuario de la cancha de Oriental de La Paz minutos antes de salir a enfrentar a Coraceros, alarga su expresión de amargura y dice que Albion está vivo "gracias a que Carmona hace lo que hace con un grupo de muchachos". Habla en tercera persona de sí mismo como "Sosita" o el "Morro" García, e insiste que Carmona ha rechazado ofertas de equipos por intentar resucitar al viejo Albion.
Su equipo va último y a la hora de las confesiones estaba a minutos de enfrentar al primero. Le faltaban seis titulares al entrenador esa tarde: algunos estaban sancionados, otros lesionados y algunos sencillamente no pudieron jugar porque tenían que trabajar. Es una realidad de todos los equipos, donde se refleja el antiprofesionalismo: los jugadores deben priorizar sus empleos a la práctica del fútbol, que no les paga.
Carmona dice que no es culpa ni de él ni de los jugadores que el equipo esté en el fondo de la tabla. "Es que no hay plata para comprar pelotas o chalecos, ¡ni siquiera tenemos para un vaso de agua! Y ya ni estamos practicando, porque no tenemos cancha. Tampoco tenemos preparador físico, yo hago de todo junto".
Después permite escuchar la charla técnica a sus futbolistas: "tenemos que parar la línea de cuatro como dijimos. Y los dos puntas no pueden dejar que ellos salgan con soltura: tenemos que mentalizarnos de hacer lo nuestro bien. Obligarnos a ir a buscar el resultado. Tenemos que manejar el cero en nuestro arco, porque ellos van primeros, ¿eh Torena?", dice mirando al arquero. Los chicos lo miran y dicen a todo que sí.
Antes de salir a la cancha, Carmona cuenta que en el Apertura perdieron ante el rival de turno 8 a 0 y pronostica que, quizás, este termine (piensa) 15 a 0. Lo dice mitad en broma, mitad en serio.
Poco resultado dio el aliento y por lo visto, Pablo Torena no supo "manejar el cero" en su arco. El encuentro terminó 12 a 0 a favor del poderoso Coraceros Polo Club. Y Torena se fue desconsolado.
A los tres minutos ya iban 2 a 0 a favor de Coraceros, un equipo con siete coraceros, y muchos hijos o sobrinos de policías, que la mueven de lo lindo. Aunque fue casi un amistoso para los ganadores, al terminar el primer tiempo dos jugadores casi se toman a golpes de puño.
El técnico de Coraceros, Eduardo Gómez, hasta les dio el gusto a los amigos y padres de "Obama", que pedían que lo hiciera ingresar, aunque fuera unos minutos. Cristian "Obama" Morais entró promediando el segundo tiempo y en la primer pelota que tocó, convirtió. Se tiró al piso y se tapó la cara como no pudiendo creer su propia suerte. A los minutos, hizo otro. No salió ovacionado, ni le hicieron entrevistas cuando terminó el encuentro. Es lo que tiene la "C": la fama es puro cuento.
Coraceros es la contracara de Albion. Cuenta con el apoyo de la empresa Vansomatic que maneja el contratista Pablo Bentancur; de Cutcsa, que cedió un ómnibus para trasladar al plantel a todas partes y del propio jefe de la Guardia de Coraceros y presidente del club, el comandante Claudio Castiglioni, que busca respaldo por todas partes para hacer un "proyecto serio".
Gómez, el técnico de Coraceros, tiene un perfil muy distinto al de Carmona. Parece que hablara como un entrenador consagrado.
Dice que el equipo es el puntero pero no por eso está satisfecho. "El día que esté conforme, dejo de hacer esto porque ya no tendré motivación", sostiene. No sólo quiere que su equipo juegue bien: pretende la excelencia de sus deportistas.
Carmona había confiado que Coraceros era como Peñarol o Nacional en la divisional porque tenía un respaldo económico detrás. Gómez lo desmiente, dice que es cuestión de tener una mentalidad ganadora y apostar a un proyecto serio. Él mismo hoy es serio; antes, cuando fue jugador, no. "Jugué en Cerro, pasé por Salus, Defensor, Liverpool, varios equipos del interior, y hasta River Plate argentino. Jugaba bien pero trabajaba mal el fútbol. No me cuidaba. Era un apasionado del vino, las mujeres, la parranda y el amor", reveló, mientras sus jugadores se preparaban para entrar a liquidar a los rivales.
Pero se le acercó gente que lo "educó" y supo sumarle inteligencia al talento que tenía. Hoy está pensando en definir la divisional con Oriental -campeón del Apertura y a dos puntos en el Clausura- y soñar con subir a la "B" de verdad.
TRADICIONES SAGRADAS. Hay cosas típicas de la Segunda Amateur, cosas que tiene cualquier liga del interior: jugadores que llegan a la sede de su club y se toman una copa en la cantina con hinchas del cuadro (que por otra parte, son vecinos), los tallarines unas horas antes del partido entre todos y los tambores templándose. Lo que se dice un clima casero.
Esta fue una de las cosas que atrajo a Claudio Elías, un experimentado zaguero que defendió durante años a Progreso y Fénix, jugó en equipos de China, Chile y Colombia, y este año se puso a jugar en Villa Teresa, el cuadro del vecindario (Nuevo París) del que siempre fue hincha.
Elías, quien integró selecciones uruguayas juveniles y mayores en los 90, no vive del fútbol, como ningún otro jugador de la divisional "C". Tiene un par de camionetas con las que hace mandados para el hipermercado Géant. Por eso mismo no aceptó irse a jugar a Deportivo Maldonado en la B, ni jugar en Primera A en Cerro, porque si lo hacía, debía desatender su negocio.
Pudiendo controlar los fletes (y hasta oficiar de chofer, a falta de empleados) prefirió quedarse en el barrio y jugar por el "Villa", un histórico con hinchada fiel y numerosa pero con fama de violenta... de la "C".
Con 34 años, Elías juega al lado de botijas de 20 que todavía sueñan con que los vea un contratista y puedan, por fin, firmar un contrato que los haga futbolistas en serio.
El caso de Diego Pacífico es bien ilustrativo. El chico trabaja por las mañanas en el depósito de almacén del hospital Pereira Rossell y por la tarde va a entrenar con Villa Teresa. Sólo entrena, no podrá volver a jugar por un tiempito porque fue suspendido por 14 fechas tras golpear a un árbitro que lo expulsó.
El 14 de junio jugaban contra Huracán de Paso de la Arena. A los 3` el juez Alfredo Olivera -todavía no recibido, dirigiendo sus primeros partidos como práctica- echó un jugador de Villa Teresa, promediando el segundo tiempo expulsó un volante y sobre el final, cuando iban perdiendo 3 a 2, le mostró la roja a Pacífico, por insultar a un rival que había simulado una falta. ("Levantate cagón, que no tenés nada", le dijo a su rival). Olivera lo expulsó a los 83`. La hinchada del "Villa" reaccionó y el alambrado tembló, pareció comenzar a ceder. El propio técnico del equipo rojiblanco se lo advirtió al inexperto árbitro e incluso a un policía que osó burlarse de la hinchada. "Mirá que yo hago una seña y te comen crudo. ¿Vos aguantás?", le preguntó Vito Beato, DT de Villa Teresa.
El juez suspendió el partido un minuto después por falta de garantías. Diego Pacífico golpeó al árbitro en el tumulto, y su hermano Federico, golero suplente, empujó a un juez de línea. Como resultado: Pacífico entrena por divertirse y sueña con un regreso triunfal a las canchas el año que viene.
"Cuando arranqué en 2007 tenía edad de cuarta división. Tenía 19 y como estaba trabajando, pensé en el fútbol para pasar el rato. Pero empezás a competir y una cosa lleva a la otra... Si vas ganando y lográs cosas, te vienen a ver", dice Pacífico.
Vaya paradoja: los mismos que dicen querer a esta divisional porque se juega por la camiseta y todavía la plata no ha teñido a la categoría con ciertos vicios, son los mismos que gritan desesperados por salir de la "C", como si fuera un agujero, el verdadero ostracismo.
Lo dijo Beato, el DT de Villa Teresa: "Lo mejor que tiene esta divisional es el esfuerzo para tratar de salir, de despegar". Lo dijo el lateral capitán de Alto Perú, Carlos Rodríguez (farmacéutico y futbolista en proporciones iguales): "Lo que hay acá son sueños... de salir de acá, de algún día jugar en Primera y en el estadio. Incluso, pasar a la B Profesional ya es un paso, es ir avanzando". Y hasta el desmoralizado arquero de Albion, Pablo Torena, el chico que recibió 12 goles de Coraceros en 90 minutos: "Uno trabaja para poder vivir del fútbol y salir de esta divisional. Me dijeron que tengo condiciones, pero si alguien vio el partido, pensará que soy desastroso. Ojo, que tuve de los buenos", se ataja.
LIGA POBRE, JUEGO RICO. Coraceros Polo Club, Oriental, Huracán, Platense y Villa Teresa son equipos fuertes en la cancha y fuera de ella, donde se acercan a tener comodidades básicas como cancha, pelotas y alguna comida que pueda unir al plantel.
Coraceros aporta el tiqui-tiqui, pero no lleva muchos hinchas a las canchas, más allá de padres y amigos de los jugadores. En el duelo contra Albion en La Paz, los dos equipos convocaron poco más de 50 personas. En boletería dijeron que se habían vendido 35 entradas.
Villa Teresa, Platense y Huracán sí cuentan con una gran hinchada que acompaña al club a todos lados. En "el Villa", incluso, los socios colaboran comprando bonos de rifas para pagarle viáticos a los jugadores. Dice Elías que el año pasado fue el sexto equipo que vendió más entradas en todo el año sumando todos los que compiten en Primera, Segunda Profesional y Segunda Amateur. Lleva un promedio de 1.000 parciales a las tribunas y el DT Beato se anima a predecir que si algún día llegan al profesionalismo, serán 3.000 los habitués.
Otros equipos se le parecen mucho al Albion que describía el técnico Carmona: pobres y sin hinchada. Parque del Plata, por ejemplo, perdió 3 a 0 con 10 jugadores en la última fecha, la octava, contra Uruguay Montevideo.
No perdió con 10 porque le hayan expulsado un futbolista, sino porque el entrenador no pudo contar con 11 a su disposición para conformar el equipo (y claro, el banco de suplentes estuvo vacío).
"Tuvimos jugadores engripados y otros no pudieron salir del trabajo. Somos amateurs dentro de la liga amateur", dijo el presidente Salvador Palacios. "Ahora nuestra prioridad es ponerle luz a nuestra cancha para poder practicar de noche y no llevarlos a El Pinar de tardecita, porque al caer la noche hay que terminarlo por falta de luz", agregó.
A Parque del Plata F.C. -un equipo que no cuenta con ropa de invierno para entrenar- le cuesta 4.000 pesos cada traslado del plantel a Montevideo para jugar los domingos. "Estamos a 48 kilómetros de la capital y parece que estuviéramos a 500", dijo Palacios.
Para el titular de la institución del balneario canario, "el Parque" vivió su época de gloria en los años 60, cuando la gente los seguía y hasta en los años 80, cuando pasó a jugar en la divisional montevideana y tuvo dos chances de ascender, que no concretó. Entonces, con el fracaso la hinchada desapareció.
Alto Perú, que apenas tiene cuatro puntos en ocho fechas, tampoco vive sus mejores momentos. José de la Quintana es, como Carmona, el alma-pater del cuadro: técnico, dirigente y psicológo informal de los jugadores. Es el DT desde 1996, antes supo defender al club como delantero y hoy trabaja junto a su padre Antonio, que es delegado del club. El resto de su tiempo lo pasa como empleado de un parking en La Unión.
De la Quintana cuenta las penurias de la institución en el horario de una práctica amistosa frente a la cuarta división de Villa Española. Carlos Rodríguez, el chico que atiende una farmacia, llega media hora tarde y apurado. En la cancha hacen un "monito" y patean al arco: Diego Melo, el arquero repartidor de gas; el delantero Martín Bernal, quien corta el pasto y Carlos Corsini, repartidor de quesos que lleva la 9 en la espalda. Por ahí cerca anda Carlitos "Chango" Pereira, un corpulento media punta de 22 años, que para darle de comer a su pequeño Tiago de tres meses debe trabajar ocho horas como guardia de seguridad de lunes a viernes, y 12 los fines de semana, inclusive los días de partido.
En pleno entrenamiento, el "Chango" va a todas, tranca, lucha y con la pelota en los pies demuestra que no es ningún negado, como podrían sugerir sus quilos de más. Es como Fabián Césaro pero habilidoso. Se da el lujo de hacer un gol luego de guapear una pelota que parecía perdida. Sudado y fuera de la cancha, le presta sus zapatos de fútbol a un compañero para que ingrese a jugar en su lugar y cuenta su historia.
Llegó a alternar con 19 años en el primer equipo de Cerrito, cuando estaba en Primera. En lugar de nombrar en qué equipos jugó a primer nivel, menciona los rivales de alcurnia: "Jugué contra Peñarol, Defensor, River Plate y Wanderers. Hubo un problema de contrato, y quedé libre. Me tengo mucha fe... ojalá alguien me vea. Ya me han visto y me han recomendado. Jugamos amistosos contra Central Español, contra Fénix, ahí es cuando te rompés para andar volando".
-Si pudieras elegir, ¿dónde te gustaría jugar?
-¡En Peñarol! Soy hincha, pero me gusta mucho el fútbol argentino.
-Bueno, quizás después de llegar a Peñarol tu contratista te lleve a...
-A Boca, me gustaría.
-Bien. ¿Y vas a ver a Peñarol?
-No voy al estadio porque hay mucha violencia. Por eso no me gusta ir a la cancha.
Pereira mira de frente a la cámara fotográfica, posando como lo hace Beckham para una publicidad, esperando que la foto salga publicada, la vea algún contratista o director técnico de la B o la A y lo saque de la "C", la división que no tiene descenso porque más abajo no hay nada.
Alto Perú: la solidaridad ante todo
Víctor Hugo Moreira (26) se llevaba la pelota, un compañero lo fue a marcar fuerte y sin querer le pegó un codazo. Le partió una paleta. Se fue cabizbajo, sabiendo que él solo no podría afrontar el costo del arreglo dental. "Este es un fútbol muy fuerte, donde si vas suave, te joden... porque todos quieren ganarse el puesto", dijo el muchacho.
A la siguiente práctica, todo el plantel de Alto Perú hizo una primera colecta de 100 pesos cada uno. Con eso, Víctor pudo ir al dentista, quien le dijo que todo el tratamiento le costaría 3.000 pesos. El chico se toma el 300 o el 110 para ir a entrenar desde su casa en Puntas de Manga y cuando no tiene para el ómnibus va en bicicleta. Trabaja envasando pastas en La Especialista pero la empresa lo envió al seguro de paro. Hoy vive porque lo mantiene su madre, empleada doméstica, que tiene a cargo a sus cinco hermanos. Está intentando ganarse la titularidad.
Reconvertido. El DT de Coraceros era "amante del vino, las mujeres y la parranda". Hoy lidera un proyecto serio.
Amateurs
Cuna de grandes
Richard "Chengue" Morales fue delantero de Platense y Marcelo De Souza, identificado con el quinquenio de Peñarol, también. El ex arquero tricolor Gustavo Munúa atajó en el viejo Albion Fútbol Club. Juan González jugó en Basáñez, que en 1989 fue campeón de la divisional, y el volante Diego Tito batalló en el mediocampo de Villa Española, otro equipo que hizo mella en la ex "C". Claudio Elías (Villa Teresa) terminará su carrera en la divisional.
El caso Basáñez
Basáñez y La Luz descendieron el año pasado de la Segunda B Profesional a la B Amateur (ex C) por deudas contraídas con la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y con los futbolistas. El caso del popular Basáñez es pintoresco. La institución pudo jugar el Torneo Apertura de la B Amateur. Apenas disputó un solo partido en el inicio del Clausura (que ganó) y fue inhabilitado para seguir compitiendo por la Mutual de Jugadores por las deudas no saldadas. El dirigente y delegado ante la AUF, Carlos Vila, le dijo resignado al portal segundab.com.uy que no podía creer que no les permitieran competir. "Es como una fábrica que si está cerrada, no puede producir nada y así jamás se podrá pagar lo que se debe".
Oriental, cerca de la gloria
Oriental de La Paz es uno de los clubes modelo de la divisional. Fue el campeón del Torneo Apertura pasado y a falta de tres fechas está a dos puntos de Coraceros, con quien se enfrentará mañana en la novena fecha. Oriental, dos puntos abajo del líder, depende de sí mismo para volver a campeonar y no necesitar disputar finales para ascender a la B Profesional. El club canario recibe el apoyo de un grupo gerenciador que con 40.000 pesos por mes se hace cargo de traslados, viáticos para el cuerpo técnico y los jugadores más necesitados, y las sagradas comidas de los domingos, antes de los partidos. La primera institución del interior en la categoría (1974) ya piensa cómo solventarse en la verdadera B, en caso de subir. "Sumaremos apoyo de otros, ya que estimamos tendrá un costo de 15.000 dólares mensuales mantenerse y pagarle a todos. El 60% de los jugadores son de la zona, de La Paz, Las Piedras, Colón, y muchos son gurises que están hace años y quieren la camiseta", dijo Daniel Mastrángelo, el presidente.