ROSA TOWNSEND, EL PAÍS DE MADRID
"Tenemos más de 30 mujeres dispuestas a que los hombres las cacen como perros", dice el anuncio de la empresa Real Men Outdoors Productions (Actividades Recreativas para Hombres de Verdad).
La empresa ha creado un juego que se llama "Cazando a Bambi", una cacería de mujeres desnudas: al toque de un silbato chicas sin ropas salen corriendo despavoridas por un rancho en el desierto de Nevada, escapando de la lluvia de balas con pintura roja. Los cazadores son hombres que pagan 10.000 dólares por "jugar".
¿Se trata de un cebo publicitario para vender videos de las supuestas cacerías realizadas con actores? Las autoridades de Las Vegas y el FBI abrieron una investigación.
El portavoz de la empresa, David Krekelberg, insiste en que es un juego real. "Hemos realizado ya 18 cacerías", dijo Krekelberg, quien asegura que las "chicas participan gustosas".
También explicó que han tomado medidas de seguridad. Hasta ahora, las mujeres sólo llevaban championes, y a raíz del escándalo que estalló la semana pasada, les permiten ponerse casco y lentes para protegerse de los proyectiles que vuelan a 310 kilómetros por hora. A las chicas les pagan 1.000 dólares si las cazan y 2.500 si logran escapar.
La supuesta oferta para los hombres incluye transporte, alojamiento, una filmación de la cacería que acaba con los trofeos montados sobre una pared como si fueran venados y, según la cadena Fox News, sexo como colofón.
Una estación de televisión de Las Vegas emitió partes del video filmado por la propia empresa, en el que un cazador vestido como militar acababa de darle en el blanco a "la que tenía el trasero más grande. Es un juego muy sexy", dijo.
Pero todo puede ser una farsa teatral. Además, si es cierto que las cacerías se realizan en el desierto de Nevada, podrían multar a la empresa ya que 90% de esos terrenos son del gobierno federal. Por otra parte, el mayor fabricante de balas de pintura, Brass Eagle, los ha denunciado por utilizar su producto irresponsablemente. Y las organizaciones feministas han lanzado una campaña de condena porque consideran que el juego promueve la violencia contra las mujeres.
El alcalde de Las Vegas, Oscar Goodman, también protestó. "En esta ciudad nos preciamos de que todo es posible, pero esto se pasa de la raya".