EL PAIS DE MADRID
EL PRIMATÓLOGO HOLANDÉS Frans De Wall investiga a una raza de monos, los bonobos, cuya seña particular es la notable libertad sexual y la asombrosa frecuencia de copulación diaria.
Hasta 1929 catalogados como de la familia de los chimpancés, los bonobos tienen relaciones sexuales en todas las combinaciones imaginables. El 75% de las mismas no tiene nada que ver con la reproducción, al revés de lo que sucede en el resto del reino animal.
Más estilizados que sus parientes los chimpancés, el bonobo vive en la República Democrática del Congo. Tiene físico de levantador de pesas, su rostro es más negro y sus labios más rojos, precisó De Waal, un luchador por los derechos de los grandes antropoides. "Son menos volátiles que el chimpancé y más calmados. Si entre dos grupos bonobos hay tensión no pelean: tienen sexo. Al final es un picnic, no una guerra".
En su libro The Forgotten Ape, el investigador contó la historia del cuidador de un zoológico que aceptó un simpático besito del bonobo y terminó con la lengua del simio en la garganta.
Además, tanto machos como hembras practican la homosexualidad. "Miramos con envidia a los bonobos pero en nuestra sociedad esta libertad debe estar restringida", concluyó De Wall