Etiqueta polémica

Un nuevo round en la guerra de los alimentos

Uruguay aprobó el rotulado de alimentos y se despegó del Mercosur: advierten efectos comerciales, pérdida de empleos y cambio en el gusto de los productos. La industria presiona para flexibilizarlo. Mientras, el gobierno festeja el decreto en el que pone todas sus esperanzas para bajar el sobrepeso.

Los etiquetados chilenos llevan la palabra alto. Los uruguayos, sin embargo, dirán exceso.
Los etiquetados chilenos llevan la palabra alto. Los uruguayos, sin embargo, dirán exceso.

El etiquetado frontal de alimentos trae peleas. En Chile, la industria amenazó con dejar de donarle dinero a la Teletón si la ley se promulgaba. Y en Uruguay, por más que las empresas aceptaron el decreto firmado a fines de agosto, la polémica está servida.

El epicentro del conflicto tuvo lugar en el Ministerio de Salud Pública (MSP), el miércoles 28, un día antes de que la norma saliera a la luz. Las autoridades sanitarias del Mercosur y representantes de la industria de alimentos se reunieron en Montevideo para seguir discutiendo el tema, que está en la agenda del bloque comercial hace unos meses.

Susana Socolovsky, experta argentina en etiquetado y directora de una consultoría que asesora a empresas en el tema (Parmalat fue una de ellas), dice que la actitud uruguaya en el encuentro fue "muy triste". Cuenta que Uruguay pidió "armonizar" los criterios de rotulación con el resto de los países del bloque para evitar trabas comerciales, por lo que los asistentes se quedaron con la idea de que trabajarían todos juntos. "Las autoridades argentinas se enteraron después de la propuesta de discutirlo en Mercosur, que el decreto ya estaba firmado", agrega.

Pero hay otras versiones. El brasileño Fabio Gomes, asesor de nutrición de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), dice que en el Mercosur todos estaban en conocimiento de que Uruguay presentaría la norma. "Los países no solo sabían, sino que felicitaron o están por enviar nota de felicitación a Uruguay por la aprobación del decreto", afirma.

Lo mismo dice Ximena Moratorio, quien está a cargo del área de Nutrición del MSP. La jerarca considera que el proceso uruguayo fue "muy transparente", ya que "en todo momento" dijeron en las conversaciones con el resto del bloque que el etiquetado de alimentos era una "prioridad" del gobierno.

A pesar de las presiones, Uruguay eligió el mismo etiquetado frontal que implementó Chile hace dos años, que utiliza cuatro octógonos negros con advertencias. Todos los alimentos que hayan sido envasados en ausencia del consumidor e infrinjan los límites establecidos deberán llevar estas imágenes en su parte delantera. Se mide la cantidad de sodio, azúcares, grasas y grasas saturadas.

Y la industria, que protestó durante la elaboración del decreto, ahora tiene 18 meses para ponerlo en práctica. Si no lo hace, la norma prevé sanciones, aunque no explicita cuáles.

Fernando Pache está preocupado. El presidente de la Cámara Industrial de Alimentos (Ciali) dice que son "muchos años comiendo de la misma manera", por lo que augura que será difícil que la sociedad se acostumbre a elegir los artículos en función de las advertencias. Dice también que algunas compañías ya tienen pensado reformular sus recetas para evitar los octógonos, por lo que tendrán que quitarles ingredientes básicos, como el azúcar. El empresario está convencido de que va a haber productos que cambiarán de sabor, ya que muchos de ellos terminarán siendo una "versión light" de los originales. "No es lo mismo un helado común, que tiene crema y azúcar, que uno light que lleva edulcorante", agrega.

También le enoja que los alimentos que se envasan en el momento no lleven los octógonos. Según Pache, esta medida es "injusta" y podría tener repercusión en los puestos de trabajo en la industria alimenticia, ya que las preferencias de las personas podrían cambiar. El directivo cree que va a haber consumidores que comprarán en las panaderías para evitar las advertencias, "convencidos de que está todo bien". Sin embargo, cuando vean un paquete con medialunas envasadas, se van a "horrorizar" con los cuatros carteles propuestos por el gobierno.

"No digo que les pase a todos. Pero por sentido común es entendible que a simple vista haya gente que piense que en la panadería es más sano, cuando en verdad es todo lo mismo", señala.

En Ciali tampoco están de acuerdo con el formato que eligió el gobierno. Los integrantes de la cámara habían propuesto utilizar la figura del semáforo, que permite —a través del rojo, el amarillo y el verde— marcar los productos en función de los valores que superen. Pache cree que "todos los alimentos caen en la misma bolsa" mediante el llamado de atención con octógonos, pero hace hincapié en que no todos exceden los límites de la misma manera. Sin embargo, diversos estudios le demostraron al MSP que el verde del semáforo podía provocar interpretaciones positivas entre los niños.

Y si bien el decreto ya está firmado, Pache tiene esperanzas de que se modifique. En la cámara esperan reunirse con las autoridades en las próximas semanas y flexibilizar los criterios; que los cambios se den de forma gradual, como en Chile.

El vínculo afuera.

El gobierno uruguayo trabajaba desde el año pasado en la implementación de los octógonos, pero Argentina y Brasil recién empezaron la discusión hace pocos meses. Los tres países están de acuerdo con que hay que eliminar la publicidad engañosa de los alimentos y la idea era que todos utilizaran el mismo criterio. Sin embargo, Uruguay resolvió adelantarse y en Cancillería se encendieron las alarmas: ¿cómo afectaría la nueva regulación a las exportaciones?

Después de muchas reuniones, los intereses del MSP fueron los que primaron. Ahora hay que ver qué pasa en el resto del Mercosur, ya que las etiquetas nutricionales hoy están aunadas en el bloque regional. Los productos uruguayos corren riesgo de quedar por fuera con el nuevo etiquetado, sobre todo si los demás países resuelven crear sus propias advertencias. Para cubrirse, la norma establece que se adecuarán los criterios si el mercado común emite regulación en esta materia durante los próximos 18 meses, antes de que el decreto rija plenamente.

Esto significa que los octógonos uruguayos, tal como están planteados hoy, podrían no ver la luz.

Pero si los procesos en Argentina y Brasil se demoran, las advertencias probablemente se mantengan incambiadas. Ese es uno de los grandes miedos de la Ciali, que teme que sus productos deban ser retiquetados para estar en sintonía con los demás, lo que significaría un costo para los países importadores. Según Pache, los miembros del Mercosur elegirán comprarse entre ellos, salvo que Uruguay les ofrezca envases especiales. El costo, en ese caso, lo debería absorber la industria nacional.

"Habrá que ver si los volúmenes justifican un envase especial. Y lo mismo va a ocurrir con los productos que se importan: habrá que ver si a las empresas extranjeras les justifica hacer un envase especial para Uruguay", plantea el directivo.

El principal reclamo de la Ciali, entonces, es no haber esperado a los demás. Y si bien Chile se lanzó incluso antes, sus productos por el momento no tienen problemas porque en la región no hay otros países que hagan advertencias en sus etiquetas. Una vez que eso cambie, los alimentos andinos también deberán tener una versión para el Mercosur.

Mientras tanto, el creador de la ley chilena, el senador Guido Girardi les recomienda a las autoridades uruguayas "no dejarse llevar" por las presiones de la industria. Girardi sabe de eso: vio cómo el presidente Sebastián Piñera vetaba el proyecto por "recomendación del lobby empresarial". A dos años de su promulgación, dice que la norma hizo que los padres chilenos tomaran más conciencia a la hora de comprarles comida a sus hijos.

Según cuenta, diversos estudios demostraron que los adultos no miran tanto las etiquetas cuando eligen alimentos para ellos, pero sí tratan de inclinarse por productos sin advertencias cuando se trata de los más chicos.

"Aquí la industria hizo publicidad en la televisión contra la ley. Fue todo muy sucio. Llegaron a decir que no les darían más dinero a algunas organizaciones si se aprobaba el proyecto y eso nos terminó ayudando. La ciudadanía se puso de nuestro lado, pasó al revés de como esperaban las grandes empresas", recuerda.

Chile fue más exigente que Uruguay. Les prohibió la publicidad a los alimentos con etiquetas, eliminó los dibujos animados de los envases con advertencias y erradicó el huevo Kinder Sorpresa, que es de chocolate y se caracteriza por tener un juguete dentro. "El juguete es un gancho para los niños y no queríamos eso: no queríamos que un producto lleno de grasa enganchara a los niños", agrega.

Pero el senador todavía no está conforme y quiere ir a más. En este momento se encuentra elaborando otro proyecto, que propone que los alimentos que se envasan frente al consumidor también lleven advertencias. Las cadenas de comida rápida son las más afectadas por este proyecto, ya que hasta ahora no deben colocar los octógonos en sus presentaciones. Girardi quiere corregir esta excepción, la cual considera "una verdadera estafa".

Los alimentos ultraprocesados ricos en azúcar, sodio, grasas y grasas saturadas son los que llevarán las etiquetas negras
Los alimentos ultraprocesados ricos en azúcar, sodio, grasas y grasas saturadas son los que llevarán las etiquetas negras

Reformular, un problema.

Uruguay es el único país del mundo que eligió los criterios de OPS para su etiquetado. Este modelo mide los excesos en función de las calorías que representan determinados ingredientes en las calorías totales del producto. El decreto plantea, por ejemplo, que la cantidad de azúcar utilizada no puede superar el 20% de las calorías totales del alimento. Si eso ocurre, el producto llevará una etiqueta negra.

Otra advertencia corresponderá al sodio, cuando se excedan los ocho miligramos por kilocaloría. A su vez, llevarán otra etiqueta los preparados que tengan más del 35% de las calorías correspondientes a grasas. Y también serán señalizados los alimentos con más del 12% de grasas saturadas en el valor calórico total.

Cuantos más criterios excedan las recetas, más etiquetas llevarán. Los alimentos más saludables no tendrán advertencias y los más peligrosos, las cuatro.

Sin embargo, hay expertos que consideran que este criterio está mal. La argentina Socolovsky sostiene que el modelo de OPS es errado porque no incentiva la reformulación de los alimentos. Según ella, entre el 90% y el 95% de los productos ultraprocesados en Uruguay llevarán etiquetas: "Cuando todo tiene advertencias, ¿qué termina pasando? La gente no les presta atención", asegura.

El "logro" de haber puesto la palabra exceso en la etiqueta

A diferencia de los octógonos negros chilenos, los uruguayos tendrán la palabra exceso adelante del ingrediente. "Exceso de azúcar, exceso de sodio, exceso de grasas", dirán los rótulos. En el Ministerio de Salud Pública consideran que esta variante "es un logro", ya que los políticos chilenos no pudieron ganarle al lobby de la industria. El proyecto de ley de ese país decía exceso, pero tuvo que cambiarse por la palabra alto durante las negociaciones.

La técnica cuestiona que los criterios midan el exceso según las calorías. En el caso de las mermeladas, todas las calorías provienen del azúcar. Y por más que los productores reformulen las recetas y bajen la cantidad de ese ingrediente a la mitad, el 100% de las calorías seguirá correspondiendo al azúcar. Nunca llegarán al 20% propuesto por el gobierno.

No obstante, en la OPS son categóricos: la intención no es que se reformulen los alimentos. El asesor regional de nutrición del organismo explica que el proyecto busca cambiar las conductas; que se dejen de consumir determinados productos y se elijan otros. Y si bien sabe que no es fácil, Gomes celebra la decisión del gobierno uruguayo y espera que los demás países vayan en esa ruta.

Mientras tanto, en el MSP hacen números. Moratorio cuenta que realizaron un estudio de mercado y explica que los alimentos que llevarán rótulo son justamente los que no deberían ser consumidos. Enseguida cita ejemplos y trata de mostrar su punto: solo el 10% de los panes de molde tendrán advertencias, pero la cifra asciende al 90% cuando se trata de chocolates.

La jerarca entiende que "es un error" decir que la mayoría de los alimentos llevarán etiquetas, ya que el proyecto no contempla a los que no fueron envasados antes. Por lo tanto, las carnes, los fiambres, las frutas, las verduras y todos los productos frescos no serán rotulados.

"Sabemos que se van a seguir comprando alfajores, pero no creo que nadie hoy piense que son saludables. La importancia del decreto es para otros productos, como algunos cereales o yogures, que la gente asocia con un buen estilo de vida", subraya. "Muchos de ellos, en realidad, son azúcar pura".

Próximo paso de Girardi: fin a las corbatas en los colegios

Foto: Pixabay
Foto: Pixabay

El proyecto del senador chileno del Partido por la Democracia, Guido Girardi, fue pionero en la región: etiquetar los alimentos que superen márgenes prestablecidos de sal, azúcar y grasas. Sin embargo, el político no está conforme y quiere seguir librando la batalla contra el sobrepeso y la obesidad. Hace unos meses elaboró una nueva propuesta para combatir los altos índices de su país, ya que está convencido de que el sedentarismo es el principal responsable de estos números. Entonces, propone que los uniformes escolares sean deportivos: "Las corbatas, las polleras, los pantalones de vestir van en contra de lo que queremos promover", sostiene. También espera que todos los colegios de Chile tengan al menos una hora por día de educación física. En ese mismo proyecto, que presentará en breve, el senador plantea que todas las escuelas del país deben contar con un "patio con espacio para correr".

En dos años, Chile no logró bajar sus índices de obesidad y sobrepeso

Los números de sobrepeso y obesidad en Uruguay tienen preocupadas a las autoridades. Un informe de 2017 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que el 61,7% de los adultos uruguayos tiene sobrepeso, por lo que casi dos de cada tres están por encima de su peso ideal. Este dato supera el promedio regional, ya que la tasa de sobrepeso en adultos en América Latina es de 58%.

Por otra parte, el estudio informa que el 26,7% de los adultos uruguayos son obesos. En este punto también se supera la media regional, ya que la tasa de obesidad en el continente es de 23%.

El aumento del consumo de alimentos ultraprocesados inquieta a las autoridades, que decidieron tomar cartas en el asunto y promover el etiquetado frontal con advertencias. Según datos de la OMS, cada uruguayo comió 149,5 kilogramos de este tipo de productos en 2013. Alfajores, galletitas, panchos, hamburguesas y papas fritas son solo algunos de los alimentos que están en la mira del Ministerio de Salud Pública (MSP).

El gran consumo de ultraprocesados sitúa a Uruguay en el cuarto puesto de la región. La tasa del continente fue de 129,6 kilogramos per cápita, por lo que los uruguayos estuvieron más de 300 alfajores por encima de la media.

Ximena Moratorio, encargada del área de Nutrición del MSP, dice que los hábitos alimenticios vienen cambiando desde hace 15 años y se agudizaron en el último tiempo. "La gente ya no tiene tiempo de cocinar y elige una sopa en una bolsita, que si le agrega agua quedará más o menos parecida a la que se tomaba antes", afirma. La jerarca explica que estos son "los alimentos más peligrosos", ya que la sociedad los considera sanos, como si fueran naturales. "Queremos que la gente se tome unos segundos para pensar qué está poniendo en el carro", agrega.

Y si bien la intención de las autoridades es fomentar el consumo de otros productos, en el gobierno son conscientes de que el "cambio de modelo" llevará un buen tiempo. En Chile, donde el etiquetado se puso en práctica hace dos años, los índices de sobrepeso y obesidad se mantienen incambiados. La encuesta nacional de salud de 2017 de ese país revela que el 39,8% de los chilenos tiene sobrepeso y el 31,2% es obeso. En 2009 esos números eran menores, por lo que los índices siguieron aumentando a pesar de las advertencias en los envases.

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