Negocios en clave china

Los vínculos de un gigante con la región.

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FABIOLA ZERPA, El Nacional/GDA

De América Latina a China vuelan materias primas, energía y alimentos. Desde allá llegan productos tecnológicos, bienes terminados, textiles y proyectos de cooperación. En la década pasada, las exportaciones del subcontinente al gigante económico han aumentado 12 veces, mientras las importaciones han crecido ocho veces, según el SELA, el Sistema Económico Latinoamericano. El intercambio supera el comercio que tenían muchos de esos países con socios tradicionales como Estados Unidos.

El proceso es visto como una relación semejante a la que tuvo Japón con sus vecinos entre las décadas de 1970 y 1990. Entonces, Japón impulsó el crecimiento económico de su región (que incrementaron su ingreso per cápita de 15% a 70% con relación a Estados Unidos) a través de su desarrollo tecnológico.

"China se ha convertido en un socio estratégico para América Latina y el Caribe, hay muchas oportunidades para alcanzar acuerdos de exportación e inversión en las áreas de minería, ingeniería, agricultura, infraestructura, ciencia y tecnología", dijo Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

China ya desplazó a Estados Unidos como socio principal de Brasil, igual que en Chile, en materia de importación. En Venezuela, también superó a Colombia y Brasil como aliado comercial. El caso de México es especial porque aunque es un mercado competidor del chino para productos de exportación a Estados Unidos y Canadá, el comercio bilateral creció 2.000% entre 1990 y 2010. En otras naciones el avance es evidente: en Uruguay aumentó 40% entre 2010 y lo que va de año, y Ecuador le vende 54% de su petróleo.

La importancia de China para la región se concentra en su alta de demanda de productos primarios. Para mantener su nivel de crecimiento -8% anual desde hace una década- demanda alimentos, energía y materias primas. Y América Latina se las está proveyendo.

Como contraparte, los países latinoamericanos se han beneficiado de la demanda china porque ha elevado los precios de las materias primas que coloca en el mercado internacional. Analistas económicos, entre ellos el Banco Mundial, indican que el ascendente intercambio produjo un efecto protector sobre la región, que la resguardó de efectos mayores durante la crisis financiera de Estados Unidos y Europa.

Argentina se ha convertido para China en una fuente de alimentos a largo plazo. Está invirtiendo en tierras. Un ejemplo es el acuerdo marco entre dos provincias (Río Negro y Heilongjiang) y la empresa de alimentos Beida Yuang. El objetivo es alquilar a dueños privados hasta 200.000 hectáreas para asegurar maíz, trigo, soja y leche a los habitantes de Heilongjiang durante 20 años.

A cambio, Beida Yuang se comprometió a invertir 1.450 millones de dólares para irrigar esas tierras. No obstante, la iniciativa ha sido criticada por partidos políticos, organizaciones sociales, académicas y ambientales por razones ecológicas y de "soberanía alimentaria".

Además el tema agrícola con Beijing es motivo de roces. Aunque se firmaron acuerdos de intercambio y algunos han funcionado relativamente bien, en los últimos años estalló en Argentina un conflicto por las medidas proteccionistas chinas sobre los aceites de soja argentinos, uno de sus principales productos de exportación.

Beijing también planea comprar tierras en Perú. La idea es participar en los proyectos de irrigación en Olmos (en el norte) y Majes (en el sur del país), que aumentarán en casi 80.000 hectáreas la frontera agrícola. Harry Chang, funcionario de Pro Inversión, dijo que los chinos buscan asegurar su aprovisionamiento de alimentos. "Comprarán tierras no cultivadas y no afectarán a los productores locales", afirmó.

A pesar del optimismo, el vicepresidente de Conveagro, Convención Nacional del Agro Peruano, Jorge Prado, considera que esto debe ser evaluado minuciosamente porque significaría una suerte de coloniaje, que podría atentar contra la rentabilidad del sector y la biodiversidad peruana, su más importante carta de presentación.

En Uruguay, el único país latinoamericano que exporta ganado en pie para el mercado chino, los asiáticos también han mostrado interés en la compra de tierra. Les vende carne, soja y productos lácteos.

Chile también es un proveedor relevante de alimentos para el país asiático. El año pasado, 81% de los trozos de trucha congeladas importados por China venían de Chile.

Energía directa. Venezuela, Ecuador, Argentina y Brasil son los suministradores clave de petróleo. El caso más evidente es el del gobierno venezolano, que intensificó el intercambio energético con el gigante asiático desde 2007, cuando suscribieron el Fondo de Cooperación China-Venezuela. El instrumento se convirtió en la fuente de financiamiento de obras de infraestructura públicas a partir de un préstamo de 4.000 millones de dólares desembolsados por el Banco de Desarrollo de China (el BDC), y cuya amortización se hizo atada al suministro de 100.000 barriles diarios por parte de Pdvsa.

Este mecanismo -conocido informalmente como Fondo Chino- ha elevado los préstamos del BDC a Venezuela a casi US$ 40.000 millones, lo que implica el despacho de cerca de 430.000 barriles por día a China.

China también se ha convertido en la principal financista de Ecuador, luego de la fuerte crisis de 2009 que produjo un descenso en los precios del crudo. Para recuperarse, el Gobierno de Quito firmó con Beijing un primer crédito de US$ 1.000 millones ese mismo año.

En la actualidad, la deuda aproximada es de 6.700 millones de dólares casi 12% del PIB, razón por la cual Ecuador envía a China 54% de su producción petrolera, una cifra que ronda los nueve millones de barriles mensuales. Del monto total del financiamiento entregado por el gigante asiático, 2.638 millones de dólares han sido destinados al levantamiento de seis centrales de generación hidroeléctrica, que sumadas alcanzarán una potencia de 2.188 megavatios en 2016.

La energía también es vital para la relación chino-argentina. En 2010 Cnooc International Ltd., una división de la empresa petrolera china más importante (Cnooc), y la argentina Bridas Energy Holdings, acordaron tener una participación de 50% cada una en Bridas Corp., que realiza actividades de exploración y producción en Argentina, Bolivia y Chile, principalmente a través de su 40% en Pan American Energy LLC.

En las últimas semanas las relaciones entre Buenos Aires y Beijing fueron noticia por el colapso del que debió ser un negocio multimillonario -que ascendía a 7.000 millones de dólares- por la segunda mayor petrolera del país, Panamerican Energy, una sociedad inicial entre Bridas y Amoco.

En Brasil los sectores de energía y minería representan 90% de las inversiones chinas. El negocio más importante en 2010 fue la adquisición de 40% de Repsol-Brasil por Sinopec, empresa estatal china de petróleo y gas, por un valor de 7.100 millones de dólares. Datos de la Cámara de Comercio Brasil-China muestran que, en ese año, los chinos se convirtieron en los mayores inversionistas extranjeros en el país con el anuncio de la entrada de US$ 30.000 millones.

El interés chino por petróleo también es un hecho en Costa Rica. Aunque las políticas ambientales de esta nación centroamericana han frenado cualquier posibilidad en ese campo, el gobierno de China aprobó, a inicios de octubre de este año, continuar un proyecto conjunto con la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) para establecer un procesador en Costa Rica.

Materia prima. No hay duda de que China se ha convertido en parte importante de los ingresos de Chile. Los envíos a ese país hoy son nueve veces más grandes que hace siete años, y todo se debe al cobre: 35% del metal se va a China con exportaciones 11 veces más grandes que hace siete años.

El cobre ha permitido incrementar las relaciones con China. Minmetals, una de las mineras más grande del mundo y principal compradora de cobre de China, firmó en mayo de 2005 un convenio con Codelco que implicó el pago adelantado de US$ 550 millones a cambio de 50.000 toneladas anuales de cobre durante 15 años.

Perú también compite como exportador de materias primas a China: 97% del total de sus ventas son minerales, casi la totalidad del intercambio comercial, que para el cierre de este año se calcula bordeará 7.000 millones de dólares, según la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo. Pero Lima quiere un cambio.

En la V Cumbre Empresarial China-América Latina, realizada en Lima el 21 y 22 de noviembre, el presidente Ollanta Humala pidió a los empresarios de ese país diversificar las inversiones. Esta invocación no fue gratuita. Datos de la Agencia de Promoción de la Inversión Privada, del stock de capitales del Estado asiático, que asciende a 736 millones de dólares, indican que cerca del 85% se concentra en minería.

lo bueno y lo malo. Como todo, la relación con China trae costos y beneficios. Chihon Ley, director de Programas en Asia del Centro de Educación Ejecutiva de la Universidad Adolfo Ibáñez, en Chile, destaca que en el ámbito comercial los importadores y los consumidores latinoamericanos se han visto beneficiados "por un fácil acceso a muchos productos chinos de consumo masivo, a precios muy convenientes y que difícilmente productores locales podrían ser capaces de ofrecerles".

La contraparte negativa del comercio, dice Ley, es que una serie de fabricantes latinoamericanos de esos mismos productos tuvieron que reconvertir sus actividades o simplemente cerrar los negocios.

El presidente de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil, José Augusto de Castro, indica que China impone sus condiciones. Las industrias brasileñas se ven perjudicadas con la invasión de productos chinos. La elevada carga tributaria, el cambio desfavorable -el real está valorado frente al dólar, mientras la moneda china está desvalorizada con relación a la moneda estadounidense- y los problemas de infraestructura y logística restan competitividad a los fabricantes nacionales de productos manufacturados. Así, crece el número de investigaciones sobre prácticas de competencia desleal contra China.

Otros apuntan a que los productos chinos no tienen altos estándares de calidad, percepción que empresarios de ese país han sido prestos en contrarrestar con visitas a la región. "De manera gradual y sostenida el país ha escalado en la búsqueda de reconocimiento tecnológico", dijo Scott Sykes, vicepresidente mundial de comunicaciones y relaciones públicas de Huawei.

Sobre su faceta de exportadora de materia prima, el especialista señala que América Latina seguirá beneficiándose de su relación con el gigante asiático por lo menos entre 15 y 20 años, porque es la duración del lapso del ciclo virtuoso que se prevé para la demanda sostenida china por estos productos. Lo cual también tiene un costo.

Como Ley, muchos especialistas recomiendan a los países no actuar solos frente a China -firmando acuerdos y negociando términos arancelarios- sino en conjunto. Con los chinos, dicen los expertos, conviene ir en patota.

Proyectos grandes en la región

Otro tópico de intercambio son los proyectos de infraestructura que realizan empresas chinas en la región. Citic Construction está armando 297 vagones por 500 millones de dólares para el sistema de transporte subterráneo de Buenos Aires. Además, China Railways se asoció con la firma Roggio para construir una red de Metro en Córdoba por 1.800 millones de dólares.

En Ecuador, la construcción de seis centrales hidroeléctricas es desarrollada por compañías chinas. Solo en dos proyectos se efectuaron concursos para la contratación de las constructoras. En las cuatro restantes se invitó a empresas chinas a participar. La mayoría de estos proyectos tiene un retraso de por lo menos dos años, porque dependen de la entrega de los créditos chinos que han demorado en ser negociados.

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