MPP bank

| Con el dinero proveniente de los sueldos de Mujica, Ehrlich y Fernández Huidobro, el MPP reunió medio millón de dólares que está prestando a los pobres.

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Marcela Moretti

No es común que una institución preste dinero sin cobrar intereses y sin pedir garantías. Lo usual es que alguien que necesita efectivo urgente y no tiene un aval, recurra —si puede— a una gauchada de un amigo o un familiar. Pero ahora el favor se lo puede hacer el Movimiento de Participación Popular (MPP). Sí, el sector más votado del gobernante Frente Amplio, que ya prestó unos 60.000 dólares (en pesos) a 79 proyectos, en su mayor parte cooperativos, que necesitaban el dinero para sobrevivir, crecer o empezar a funcionar.

La iniciativa de la agrupación liderada por el ministro José Mujica se llama Fondo Solidario Raúl Sendic, aunque ya hay quien gusta denominarlo con el sugerente apodo de "Panes chico". El líder de la agrupación radical Corriente de Izquierda, el ex senador Helios Sarthou, opinó que "no es correcto crear un sistema que brinde apoyo económico, aunque no sea caridad", porque eso es algo que debe "ejercitarse desde el Estado", y definió a la iniciativa como el hermano menor del Plan de Emergencia del gobierno.

Sarthou dijo que el fondo del MPP es "una privatización que genera clientela política, aunque no se quiera y no se busque".

Pero eso no es lo que piensan ni el MPP ni los primeros beneficiarios del fondo. Varias personas que ya recibieron préstamos gracias a esta iniciativa dijeron que los representantes del MPP nunca ataron el otorgamiento del crédito a su condición política, ni les preguntaron a quién habían votado.

"Que piensen lo que quieran", respondió a ese tipo de cuestionamientos Neri Mutti, uno de los encargados del fondo e integrante de la dirección del MPP. "En los últimos tiempos una de las carreras más rentables en este país ha sido la de político. Llegan pobres y se van ricos. La gente sabe que eso no va a pasar con nosotros y eso nos da cierta libertad, incluso de equivocarnos y de que nos perdonen, porque saben que estamos en esto porque la tarea nos importa, no porque nos vayamos a llenar los bolsillos".

Mutti no se preocupa por los que le ven intenciones electoralistas al banco del MPP y señaló que, por el contrario, seguramente se "va a enojar un montón de gente". "De los 1.800 proyectos que se presentaron en Montevideo, vamos a aprobar 40. Y hay gente que va a quedar pensando por qué a mí no me tocó". Además, dijo que las personas que se han acercado al fondo son de todos los partidos, por lo que piensa que no les van a poder decir que están haciendo proselitismo.

La creación del fondo responde a "un problema ético de una organización política que siempre ha defendido la necesidad de devolver a la gente lo que considera que está de más. Si vos estás haciendo política y le estás planteando al pueblo que si no se hace un sacrificio no se sale del pozo, tenés que dar el ejemplo. No le podés pedir al otro que se apriete el cinturón cuando vos estás mascando grueso", resumió Mutti.

Mujica y Ehrlich aportan

El fondo que lleva el nombre del líder histórico de los tupamaros se nutre del excedente de los sueldos de los gobernantes que son del MPP y que cobran más de 21.000 pesos, un tope salarial que el sector se autoimpuso en una medida que intentó, sin éxito, extender a todo el gobierno.

"Nosotros fijamos un tope salarial; ningún cargo ejecutivo nuestro gana más de 21.000 pesos. El que cobra arriba de eso aporta un porcentaje de ese excedente" al Fondo Solidario Raúl Sendic y "hay otra parte que va para mantenimiento de locales, alquileres y el funcionamiento de la organización" en todo el país, explicó Mutti.

Los aportantes son más de 60, entre ellos 26 legisladores, dos ministros (Mujica y su colega de Trabajo Jorge Bonomi), y el intendente de Montevideo, Ricardo Ehrlich. También figuran en la nómina de contribuyentes subsecretarios de ministerios y directores de las ocho intendencias administradas por el Frente Amplio.

Todos los legisladores tienen el mismo sueldo. Según los datos publicados en la página de internet del Parlamento, el salario líquido de senadores y diputados que aportan a una AFAP es de 66.615 pesos y el de los que no tienen AFAP es de 61.387. En tanto, el sueldo nominal de un ministro es de 55.376 pesos y con los descuentos a Mujica le quedan 45.324, informó el tesorero general del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Gerardo Píriz. Entre estos casos, el que gana más es el intendente de Montevideo, quien el mes pasado cobró 75.684 pesos, según el recibo de sueldo proporcionado por su secretaría.

Gracias a estos aportes, desde que asumió el gobierno en marzo de 2005, el fondo del MPP reunió unos 500.000 dólares y comenzó a otorgar los préstamos el mes pasado. Sólo en Montevideo, la organización recibió unas 1.800 solicitudes de dinero luego del lanzamiento del fondo en diciembre. Al menos en esta primera etapa, se van a aprobar 40 proyectos de Montevideo, 30 de Canelones, 15 de Artigas, 15 de Rivera, 15 de Cerro Largo y diez de cada uno de los otros departamentos. Esta distribución surgió de analizar dos variables: la cantidad de habitantes del departamento y sus índices de pobreza.

Aún no fue relevado el total de solicitudes presentado en cada departamento, pero en ningún caso fueron menos de 50, informó Mutti. En Canelones fueron cerca de 200 y en Salto unas 160.

La idea es que este mes se evalúen y seleccionen todas esas iniciativas para otorgar todos los créditos. En abril de 2007 se evaluará el resultado y se definirá cómo seguir adelante.

Casi todos los proyectos que se presentaron se pueden encasillar dentro de los rubros albañilería, carpintería, agro, pesca, gastronomía, costurería y servicios varios. Las propuestas fueron analizadas por una comisión de integrantes del MPP especializados en las diversas áreas. "Le dimos prioridad a las iniciativas que le dan una solución a más cantidad de gente. Apoyamos primero los proyectos cooperativos, después los que son de un grupo importante de gente asociada de cualquier forma, después aquellos que responden a familias numerosas y finalmente a los que son individuales", explicó Mutti.

El fondo no estableció un monto máximo para los créditos que concederá, pero ninguno supera los 2.000 dólares. El valor del crédito se fija de acuerdo a las posibilidades del individuo o del grupo de personas que presenta el proyecto. La iniciativa debe ser económicamente viable, para permitir el pago de la cuota mensual que se devuelve al fondo. El monto total se divide en 12 cuotas sin intereses que el beneficiario, que no necesita garantías, debe pagar mensualmente. La única contraparte que plantea el MPP, y que es voluntaria, es el pago de una cuota de más para capitalizar el fondo. "La mayoría ha dicho que lo va a hacer y confiamos en que va a ser así", afirmó Mutti.

"Nosotros acá depositamos gran confianza en la gente. Creo que gustó la idea y en la medida en que la gente empiece a devolver el dinero, se creará un fondo rotativo e iremos aprobando futuros proyectos", dijo el dirigente del MPP. "También vamos a tener un porcentaje de gente a la que le va a ir mal y algunos que quizás no nos paguen. Eso está previsto. Pero estamos apostando a rescatar el valor de la palabra. Si queremos construir un país justo, tenemos que cambiar a la gente, porque por más que hagas cambios desde el gobierno, si no cambiás la cabecita no sirve de nada".

Motos, escribanos y más

"Nos prestaron 24.000 pesos para comprar una moto y arreglar otra", narró Daniel Morales, uno de los seis integrantes de la cooperativa Cartero, que se especializa en servicios de cadetería. "Llegamos al fondo por el informativo y llamamos como cualquier vecino. No tenemos ninguna vinculación con el MPP. Yo soy votante del Frente Amplio, pero no hago militancia. Una de nuestras compañeras milita, pero en la Corriente de Izquierda".

El proceso de obtención del crédito "fue bastante llano y derecho"."Carta con referencias y no mucho más. Vino una persona a hacer una entrevista en mi casa para hacerse la idea de quiénes éramos", explicó Morales. Para los integrantes de la cooperativa la experiencia es positiva y listo. "Tampoco me creo que sean los buenos. Todo termina siendo propaganda, nadie hace nada por nada. Pero de última están haciendo algo y otros no están haciendo nada. Nosotros no nos vamos a andar bajando los pantalones por 1.000 dólares", dijo Morales.

La cooperativa funciona hace tres años pero con la inyección de capital que recibió espera crecer. "Una de las cosas que comentábamos en el fondo es que vivimos con la justa, nos cuesta ahorrar" y eso complicaba la posibilidad de comprar una moto o los materiales administrativos necesarios.

Morales afirmó que la cooperativa cumplirá con el pago de sus cuotas porque el trabajo que tienen es suficiente para pagar todos los meses. El principal cliente de Cartero es la firma fotográfica Click Color, para la cual los cadetes retiran los rollos de los centros de venta, los llevan al lugar donde se hace el revelado, y luego distribuyen las fotos en los distintos puntos de atención al público.

Otro de los proyectos que resultó seleccionado es la cooperativa Cuidar, formada por siete mujeres hace seis años y dedicada, principalmente, a brindar un servicio de acompañantes para adultos. "Nos prestaron 7.000 pesos. Precisábamos dinero para armar la personería jurídica. Hasta ahora no podíamos largarnos en serio porque queríamos hacerlo en forma legal, no en negro", explicó Shirley Rivas, una de las cooperativistas.

La mayoría de las integrantes son jefas de familia que durante mucho tiempo hicieron trabajos comunitarios en el Cerro. Todas habían tenido diversos empleos hasta que decidieron tomarse en serio la idea de la cooperativa y realizaron todos los cursos con los que se cruzaron para especializarse en el cuidado de enfermos.

Contar con los fondos para concretar la personería jurídica les permitirá a las siete mujeres de entre 35 y 67 años ofrecer un servicio que están seguras que hará crecer a su empresa: el contrato prepago. Hasta ahora su modalidad de trabajo se limitaba a cobrar por hora de acompañamiento.

"No tenemos vinculación con ningún partido. Necesitábamos el dinero y el fondo nos lo dio. De ninguna manera hubo un planteo político, no lo hubiésemos aceptado. Nosotros lo que queremos es trabajar", afirmó Rivas, quien dijo no pertenecer a ninguna organización política.

Otros beneficiarios del Fondo Raúl Sendic son seis ex funcionarios de Metzen y Sena que hace un año crearon una cooperativa para producir vajilla utilitaria en un galpón cerca de su antiguo lugar de trabajo, en Empalme Olmos.

Entre ellos hay de todo: votantes del Frente Amplio y de los partidos tradicionales. Su proyecto comenzará a producir gracias al dinero del fondo. "Llegamos por una persona vinculada al Espacio 609. Lo primero que nos recalcaron es que el fondo es apolítico. Que no importaba el partido del que uno era", dijo José Luis Morales, uno de los cooperativistas.

Para Morales desarrollar el "Uruguay productivo" es posible con iniciativas como ésta, porque es la única manera de "darle viabilidad a millones de proyectos". "Lo interesante es que te dan vida".

En este caso la intervención del Fondo Raúl Sendic fue vital porque si bien habían conseguido un préstamo en la cooperativa Fucac para comprar un horno para fabricar las piezas, todavía les hacía falta el dinero para la materia prima y el capital de giro imprescindible para trabajar los primeros meses. Para eso fue que el MPP les prestó 30.000 pesos. Morales dijo que una de las ventajas del crédito es que les otorgaron cuatro meses de gracia para empezar a pagar, lo que les permite generar clientes e ingresos sin la presión de la cuota, al menos en un principio.

Esos son sólo tres de los beneficiarios. También se concretó, por ejemplo, un préstamo de 5.700 pesos a una pequeña empresa de albañilería que pretende dejar de trabajar en negro en Las Toscas y otro de 15.000 para una familia de pescadores de Canelones, que con ese dinero podrá comprar una nueva embarcación que le permitirá trabajar mejor.

Suponiendo que cada proyecto afecta a seis personas, que es más o menos lo que calcula la dirección del MPP, se puede estimar que hasta el momento unas 240 personas mejoraron, de alguna forma, su nivel de vida con estos créditos muy blandos.

La prueba de fuego llega a partir de ahora. Los responsables del fondo, que trabajan en forma voluntaria, esperan ansiosos y confiados la respuesta de la gente, ya que pagar las cuotas o no es una decisión ética de cada beneficiario, porque no existe contrato ni nada que los obligue. Para los impulsores de la medida la garantía es la palabra.

El Panes chico

Al parecer la iniciativa no despertó mucha curiosidad a nivel de la oposición política: los dirigentes blancos y colorados consultados apenas conocían el proyecto y no tenían una opinión formada sobre el tema.

Se quiso preguntar sobre si un proyecto de este tipo podía fomentar el clientelismo o la multiplicación de los cargos de confianza, pero los dirigentes consultados no conocían la experiencia. En la prensa no se han publicado opiniones sobre este tema de blancos y colorados.

Tampoco Juan José Ramos, presidente del sector banca privada del sindicato bancario, quiso opinar sobre el proyecto.

Sólo Sarthou, el líder de la Corriente de Izquierda, conocía el proyecto y lo criticó. El ex senador ve en la propuesta del MPP algo que tiene la misma filosofía que el Plan de Emergencia. "Este sistema asistencial no es la salida".

El ex senador dijo que en principio le parece bien el tope salarial que se fijó el MPP —sector al que perteneció—, pero no le gusta que el destino sea "crear un sistema, un Panes chico, en el cual se apoye económicamente" a determinadas personas, con dinero destinado por el pueblo para pagar los sueldos de jerarcas y legisladores. Dijo que en todo caso debería crearse un banco estatal que fomente la autogestión y preste dinero con ese fin. "Alguno dirá que lo mío es muy ideológico", afirmó Sarthou, y arriesgó que preferiría que el MPP destinara el excedente del tope salarial a "emprendimientos de bien colectivo, a proyectos más impersonales".

La respuesta del MPP a este tipo de crítica también es bastante ideológica. "Apostar a la gente es importante. Es parte de nuestra filosofía de vida", señaló Mutti para explicar por qué están convencidos del proyecto. "No estamos regalando la plata para cualquier cosa. Nosotros apostamos a un mundo en el que creemos, por algo aprobamos los préstamos cooperativos, los que generan valores solidarios. Si no sería el colmo, haríamos lo mismo que un banco cualquiera".

Hasta ahora el MPP está solo en esto de prestarle plata en condiciones excepcionales a gente de bajos recursos que queda fuera del sistema financiero.

Según Mutti, el máximo deseo del MPP es que le copien la idea: "lo que quisiéramos es que haya emulación y este tipo de iniciativas se multipliquen". ©

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