TEMPORADA A LA VISTA

Qué métodos usan los extranjeros para violar la cuarentena y por qué los porteros hacen de detectives

Autoridades empiezan a preocuparse por el incumplimiento de la cuarentena.Los hoteles se rehusan a aceptar a los recién llegados por menos de siete días, pero en los edificios el control se dificulta.

Turistas en Punta del Este
Al llegar al país, los viajeros deben presentar una declaración jurada con información para localizarlos durante la cuarentena. Foto: Ricardo Figueredo

Brindar datos falsos, dejar que el teléfono suene o alegar que “no estaban enterados” son algunos métodos por los que los extranjeros —y también uruguayos que vienen de afuera— evaden los siete días de cuarentena obligatoria para todo aquel que llega desde otro país.

En los últimos días, tras darse a conocer en redes sociales más de un caso de incumplimiento, la preocupación de hoteleros y autoridades de la salud aumentó en los puntos turísticos del país. Tanto que el ministro de Salud, Daniel Salinas, dijo el jueves en conferencia de prensa que “el cumplimiento de la cuarentena va a ser estricto” y que están siendo “severos en todo lo que llega como dato”.

De hecho, el ministerio actuó en conjunto con la Policía el fin de semana a raíz de una denuncia que se hizo viral en redes sociales, que involucraba a dos familias argentinas que circulaban en las calles de Punta del Este a tan solo un día de haber llegado.

El ministro agregó que se maximizarán los controles del Ministerio de Salud Pública (MSP) en conjunto con el Ministerio del Interior.

Desde la cartera indicaron a El País que ahora, si el MSP constata que una persona no está cumpliendo la cuarentena, se iniciará un expediente en el sector jurídico que enviarán luego a Fiscalía. Así lograrían que se hiciera efectivo el dictamen de condenas de prisión por violación del artículo 224 del Código Penal, que contempla el castigo por la propagación de enfermedades epidémicas.

Un audio que se viralizó esta semana, en la voz de una agente inmobiliaria de Punta del Este, da cuenta de la situación en el balneario: “Acá en Uruguay la cuarentena no se controla, eso de los siete días de estar en su casa no se controla (…) Eso es mentira, eso no lo hace nadie”. Consultada por El País y tras haber hecho sus descargos en el MSP, la autora del audio optó por no dar declaraciones porque así se lo solicitaron desde la cartera.

En el audio viralizado se expone una situación que es usual en la costa esteña, dicen los operadores turísticos. El incumplimiento de la cuarentena no es un fenómeno nuevo. Sin embargo, cobró relevancia en los últimos días ante la inminente llegada del verano, y con él, el aumento de extranjeros que cruzan la frontera amparados en las excepciones.

“Sucede, y sucede en todo Uruguay”, dice un empresario del rubro hotelero de Punta del Este. “Gente que llega y al otro día la ves en el supermercado”.

Solo en Maldonado, durante octubre la Policía tuvo que ir a “buscar” a ocho personas para notificar por incumplimiento de la cuarentena, según datos del Ministerio del Interior a los que accedió El País.

Héctor Araújo, asesor del Centro de Hoteles de Punta del Este, comenta que los 78 hoteles nucleados en el centro tienen un protocolo a través del que se rehusan a alojar extranjeros por menos de siete días, pero no todos los que llegan al país están enterados de la norma. La mayoría, comenta Araújo, cree que con estar contemplado en las nueve excepciones que estipula el decreto 104/020 ya quedan “habilitados” a circular por el país una vez que ingresan.

“No tendríamos que ser nosotros los controladores, esa gente tendría que saber de antemano. Y no nosotros perder un cliente; que el cliente no se vaya enojado”, protesta Araújo y enumera los casos recientes que recuerda.

Solo el fin de semana pasado un hotel esteño lidió con cuatro pasajeros provenientes de Brasil. Dos de ellos eran pilotos, y por su profesión, creían que quedarían exentos de la cuarentena. Los otros dos eran turistas de la ciudad de Pelotas, habían entrado por el Chuy y querían hacer turismo en Punta del Este sin pasar por la cuarentena ni el segundo hisopado. Alegaban desconocer la norma uruguaya, decían que nadie les había avisado.

También, hace no mucho, una azafata extranjera bajó de un avión y quiso hospedarse una sola noche en un hotel de Punta del Este. Como no se lo permitieron, la compañía aérea para la que trabajaba llamó al establecimiento a averiguar qué pasaba. Solo así, y habiéndoles explicado que el incumplimiento podía pagarse con prisión, la azafata desistió de pasar la noche y pidió disculpas.

Otro caso: la semana pasada, una mujer de nacionalidad argentina llegó al país y se alojó en un hotel céntrico de Punta del Este. Pero a las pocas horas de haberse registrado salió de su habitación en dirección a la calle. Los funcionarios del hotel le pidieron que regresara, a lo que la pasajera respondió que solo estaba en la ciudad para “firmar una escritura”. Frente a su insistencia, el establecimiento se comunicó con el Centro de Hoteles, que a su vez dio aviso a las autoridades del Ministerio de Turismo y echaron a la pasajera, haciendo uso del derecho de admisión del hotel. Al día de hoy no se conoce su paradero.

“En la hotelería se está cumpliendo (el protocolo), pero en Punta del Este se alquilan apartamentos por día. Ahí no hay controles. Esa gente que se va enojada va a ir a un apartamento”, señala Araújo.

“Entrás a las plataformas en internet y alquilan apartamentos por día. Pagás y punto. ¿Qué control tiene el resto del edificio? Es una pregunta que yo tengo.”

Argentinos han llegado a Uruguay debido a la crisis económica de su país y la situación del COVID. Foto: Ricardo Figueredo
Aumenta el turismo en Maldonado, tanto interno como del exterior. Los hoteles no alojan extranjeros por menos de siete dÍas.. Foto: Ricardo Figueredo

Javier Sena, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Punta del Este, no cree que la norma se esté rompiendo ahora más que antes. “Hay algún que otro caso que los administradores de edificios nos han comentado. Son casos en los que no se estaba respetando la cuarentena, los porteros se dieron cuenta, avisaron a la administración y ellos mismos resolvieron el tema. Fue algún caso que pasó pero quedó en eso”, dice.

“En algún caso puntual se llamó a Fiscalía y se les dijo que si no acataban la orden se les ponía una sanción”, comenta Sena. Para él no es un fenómeno que se haya incrementado especialmente.

Aún así, y tras la viralización del audio, la cámara difundió un comunicado días atrás en el que exhortaba a sus socios y a la población en general a cumplir con la cuarentena: “Es muy importante que quede claro cómo debemos actuar, entendiendo que la cuarentena no es opcional sino que se trata de una OBLIGATORIEDAD (sic)”, dice el comunicado.

Director de Salud: "Hay inconsciencia de la gente"

"Es un tema preocupante y tenemos que destinar muchísimos recursos para que la cuarentena se esté cumpliendo”, dice Neris García, director departamental de Salud de Maldonado. “En todo el país estamos preocupados por los que vienen. Hay un aumento de extranjeros que ingresan al país dentro de las disposiciones legales, y hay inconsciencia de la gente”, agrega. García ya ha elevado casos a Fiscalía, entre ellos el de un jugador de fútbol proveniente de Argentina que rompió la cuarentena y ocultó información a las autoridades.

Además, en ese departamento, según declaró García a El País a principios de mes, se intervienen “cuatro o cinco eventos” por fin de semana sin autorización. De hecho, la Justicia condenó a tres personas la semana pasada por haber organizado una fiesta clandestina en una casa del paraje Las Cañas, en el norte del departamento, a la que concurrieron unas 400 personas.

La otra primera línea

El día a día no es tan fácil para los que trabajan en los edificios. Porteros y mucamas de Maldonado ven el tema con preocupación. Ahora son ellos quienes están en la “primera línea” de combate, dicen. No tienen cómo saber el país de origen de cada persona, ni hace cuánto vino, ni si debe cumplir con la cuarentena obligatoria. Tampoco tienen la potestad de prohibir visitas, como sí las prohibe el hotel cuando se trata de un huésped confinado.

Además de velar por el cuidado y la limpieza del edificio, los porteros y las mucamas tienen una nueva tarea: adivinar de dónde vienen los huéspedes, intuir si son recién llegados al país y averiguar sutilmente —sin tener manera de comprobarlo— si ya hicieron la cuarentena en otro lugar.

Beatriz Techera es mucama e integra el Sindicato Unido de Trabajadores de Edificios de Maldonado (Sutem). Está preocupada, al igual que los miles de integrantes del sindicato, por no tener directivas claras sobre cómo actuar frente a los turistas que eligen el alquiler temporario. “Es pura intuición”, dice.

En algunos casos, solo a través del intercambio con sus compañeros de trabajo o de algún comentario que alcancen a escuchar es que logran saber si la persona es de afuera, si es recién llegada, si debería estar haciendo cuarentena.

Techera comenta que tienen un protocolo básico desde marzo pasado, que implica alcohol, tapabocas y distancia. Pero no tienen pautas claras sobre la llegada de extranjeros. “¿Nos corresponde a nosotros decirles que deben quedarse en sus domicilios durante siete días?”, se pregunta.

Techera, igual que Araújo, enumera algunos casos de incumplimiento. Pero el margen de actuación para las mucamas y los porteros no está tan claro como el de los funcionarios de hoteles, que solicitan todos los datos del huésped y pueden ampararse bajo el derecho de admisión.

Los porteros que corroboran que hay un incumplimiento de la cuarentena, llaman al 911. Otros solo lo sospechan y hacen un trabajo de detective para confirmarlo, pero si el inquilino no se los expresa directamente, no tienen cómo comprobarlo. “Nos pasó ya. Hay varios propietarios que no entienden. Como acá está la sensación de que está todo bien, creen que apenas llegan de otro país ya pueden salir, ir al súper. Es entendible que alguien que viene de vacaciones no se va a quedar siete días encerrado, les cuesta… Pero es todo un tema para nosotros enfrentarnos a la persona y decirle ‘disculpe, usted no puede hacer eso’”, dice Techera.

Primero, por aquello de que no tienen un protocolo claro que los respalde para dar indicaciones a los inquilinos o propietarios. Y, por otro lado, argumentan que esa responsabilidad no debería caer sobre sus hombros.
Una situación que se presenta con frecuencia es la de extranjeros, ya sea inquilinos o propietarios, que llegan al edificio y avisan en portería que ya cumplieron la cuarentena en una chacra o en un hotel.

“No tenemos como comprobarlo”, dice Techera. “Puede que sí, pero, ¿si no? Le dijimos a la administración que tuvieran ese recaudo de averiguar y nos respondieron que iban a hablar con abogados para ver si pedir los datos era legal”, cuenta.

Para ella, “tomar cualquier recaudo” en medio de una pandemia “debería ser legal” sin dudas.

Cesar Teijón es dirigente de Sutem y trabaja en la cochera de un edificio. Cuenta que han intentado coordinar reuniones con el MSP y con el Ministerio de Turismo para que se les brinde un protocolo específico ante estas situaciones, pero no han obtenido respuesta. “Solo se puede confiar en la palabra que te dan”, dice Teijón. “No tenemos ninguna facultad para exigir nada como trabajadores. Los propietarios o inquilinos vienen en la condición de patrones nuestros; cuando el portero o la mucama hace preguntas y encuentra una barrera, la situación laboral es compleja”, plantea el dirigente sindical. “No tenemos jurídicamente un respaldo para tomar control sobre la gente que llega, y el enfrentamiento personal condiciona la fuente laboral del trabajador”, agrega.

Hasta una tarea tan cotidiana como la limpieza diaria de un apartamento cambió con la pandemia, y Techera plantea la duda de cómo dirigirse al inquilino. “¿Le pedimos que se retire para que podamos limpiar y ventilar con distancia? No nos corresponde a nosotros decirle que se vayan. Necesitamos normas claras para evitar los roces; hay gente a la que le cae bien pero hay otra que no”.

Esta situación se presenta también frente a los propios uruguayos que ya empezaron a alquilar en el este. “Tampoco tenemos un protocolo claro respecto a las personas que se trasladan desde la frontera”, dice Teijón.

Su escudo, por ahora, es el tapaboca, el alcohol y la confianza en que los extranjeros se regirán por el decreto.

Un premio.

El ingenio de los operadores turísticos se despliega cuando hay que reconvertirse. Ya no hay más aquel “un argentino, un hermano”. Ahora apuestan al eslogan “turismo sano”.

A principios de octubre, la Asociación Uruguaya de Agencias de Viaje (Audavi), la Cámara de Industria Hotelera y Turística del Uruguay, el Centro de Hoteles de La Paloma y el Centro de Hoteles de Punta del Este presentó a las autoridades de Turismo una propuesta para incluir una décima excepción entre las que rigen la entrada al país en el marco de la pandemia.

En concreto, “Turismo sano” plantea que los extranjeros de cualquier parte del mundo que quieran vacacionar en Uruguay puedan hacerlo sin problemas, siempre y cuando cumplan la cuarentena recluidos en un hotel.“Tenemos hoteles frente a la rambla, con terraza en cada habitación y churrasquera. Hay toque de queda en Madrid; en Argentina hace siete meses que están encerrados... Esto no es cuarentena, esto es un premio”, dice Héctor Araújo.

El propósito del sector era que las autoridades aprobaran la propuesta al cabo de un mes, para poder hoy mismo estar alojando turistas bajo esa curiosa modalidad. “Si hacemos las cosas bien, esto es un oasis”, insiste Araújo. Pero cada día cuenta y la cuarentena como premio se esfuma.
“La ansiedad de la gente…”, suspira después. “Si yo con 22 grados te tengo en una habitación con vista al mar en noviembre, es distinto que si te tengo encerrado enero con 35 grados”.

Para Araújo, es fácil “hacernos trampa al solitario”. No sería así si se hubiera transformado la cuarentena en una experiencia cinco estrellas. “Era perfecto”, se lamenta el asesor hotelero.

Ministerio de Salud abre expedientes a incumplidores

La División de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (MSP) es la encargada de hacer el control telefónico a quienes ingresan al país. En la frontera, además del PCR negativo, el pasajero debe completar una declaración jurada donde deja constancia que está ingresando al país con ese resultado y proporciona el domicilio donde cumplirá la cuarentena, además de un número telefónico para localizarlo. Fuentes del MSP dicen que “la idea es llamar a todos” y que lo hacen a lo largo de la cuarentena pero no todos los días.

Respecto a las medidas concretas para reforzar el control, comentan que hubo un aumento de 50 personas para el rastreo. Además, se decidió abrir expedientes jurídicos a todos aquellos a los que no se pueda rastrear en el domicilio que proporcionaron. El jueves, por ejemplo, se realizaron 55 inspecciones de ingresados al país, señalan fuentes del MSP. Ocho argentinos y cuatro uruguayos no se encontraban en los domicilios que declararon. Estos casos serán enviados a Fiscalía.

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