El derecho a compartir

El Partido Pirata sueco dio el ejemplo y otros países siguieron, Uruguay incluido.

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F.M.

Wikipedia da cuenta de 17 partidos Pirata con estatuto de partido en distintos países. Pero la cifra extraoficial trepa a unas 50 agrupaciones, incluyendo una uruguaya.

Sebastián Ventura es estudiante universitario que, dice, se está por recibir de ingeniero de sistemas y forma parte del incipiente Partido Pirata Uruguayo.

"Estamos terminando los últimos detalles de nuestra carta de principios para poder empezar a juntar las firmas necesarias para conformarnos como partido legalmente y poder participar en las próximas elecciones", escribe por correo electrónico. "Claramente somos un partido basado en internet y en la tecnología" comenta sobre la génesis de este grupo que hoy agrupa apenas entre 10 y 15 personas. Les queda un largo camino.

Tanto la filial uruguaya como las demás se inspiraron en la iniciativa sueca, Piratpartiet, fundada el 1° de enero de 2006. Un mástil con una bandera negra izada -pero sin la calavera y las tibias- representa a la agrupación, que, según su propio sitio web, indica que apenas recogió 0,67% de los votos en las más recientes elecciones, lo que los dejó sin representación parlamentaria.

Sin embargo, los pioneros piratas suecos sí consiguieron un sitio en el Parlamento Europeo hace dos años, y pueden obtener un lugar más si el país firma el Tratado de Lisboa, un acuerdo jurídico y político entre los países de la Unión Europea.

"No nos pronunciamos en ningún tema más allá de los que promovemos", declaran los suecos en su documento fundacional: una cultura compartida, libre circulación del conocimiento y la protección de la vida privada. Este último punto es el que cobra cada vez más fuerza en la plataforma política de los partidos pirata en el mundo. La imagen que recibe al navegante cuando llega al sitio del Partido Pirata inglés es la de unos civiles hablando con un policía. Las caras de los civiles están pixeladas para hacer imposible su identificación. Londres es la ciudad más vigilada por cámaras de video del mundo.

Pero no habría piratas de no existir contenidos protegidos por el derecho de autor. Y la reciente noticia de que los países europeos votarán sobre extender el plazo de protección a una obra de 50 a 70 años (recién luego de eso la obra en cuestión entra en el dominio público) fue motivo de protesta de quienes dicen defender los derechos de los usuarios. "Tenemos que detener esto", afirman los políticos piratas, liderados por la traductora y ex editora literaria Anna Troberg,

Con todo, los piratas suecos tienen problemas más urgentes que la campaña contra los 20 años de extensión. La judicialización del conflicto está provocando cada vez más fallos adversos a sus intereses y el 31 de agosto, un sueco de 60 años fue multado y procesado sin prisión por compartir archivos digitales protegidos por el "copyright". También había sido acusado un menor de 15 años, pero éste fue absuelto. "Vamos a asistir a más juicios por estos temas", declaró Troberg a la prensa de Uppsala.

"La economía on-line llega actualmente al valor de 100.000 millones de libras esterlinas. E internet contribuye a algo más del 20% del crecimiento económico del Reino Unido (...) Es vital que todos puedan participar de esto en pie de igualdad", declara el Partido Pirata británico en su sitio web.

"Hay que hacer de internet el principal método de comunicación, legislar el acceso a la red como un derecho humano y ciudadano y crear un gobierno basado en internet", escribe Ventura. A algunos les sonará utópico. A otros, como el futuro inevitable.

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millones de dólares fue la multa para los fundadores del sitio sueco de descargas The Pirate Bay.

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