No estoy seguro de que haya un modelo o un método Oscar Tabárez. Pero sí existe el fenómeno Tabárez que -con su trabajo, sus objetivos y sus resultados- ha tenido consecuencias en la sociedad.
La primer lección es que encontró una dirección de la AUF que le permitió tomarse un tiempo y trabajar con confianza. Cualquier otra directiva tal vez no hubiera esperado tanto a Tabárez: recordemos que hace un año y medio estábamos con un pie afuera del Mundial y que fuimos la última selección en clasificar.
Pero a partir de ahí se construyeron los éxitos: cuartos en el Mundial, primeros en la Copa América, finalistas en el Mundial Sub 17, disputamos el Mundial Sub 20...
Saber esperar y transmitir confianza ha sido un acierto. Yo siempre digo que recuperar la confianza entre los actores es sinónimo de resultados favorables a largo plazo. A mí eso me sirve, por ejemplo, para la negociación colectiva.
En segundo lugar, Tabárez ha dado con una generación de jugadores buenos, que capaz no son los mejores pero sí tienen valores humanos, formación, una cultura que da gusto escucharlos. Hace tiempo que no escuchaba a futbolistas que dijeran frases completas, sin apelar al "esteee, bueee". ¡Las murgas hacían muchas bromas con eso!
Y es un equipo verdadero: se siente la solidaridad. Hay hombres grandes como Sebastián Abreu o Andrés Scotti que no tienen problemas en ser suplentes y se lo toman con humor. Eso no era fácil de encontrar otros años.
En tercer lugar está la sociedad uruguaya, la hinchada celeste. Si hoy Uruguay es primero en América es gracias a que nosotros hacíamos los "sanpilato", poníamos la escoba dada vuelta atrás de la puerta, la empujábamos un poquito para que Diego Forlán la metiera adentro. Somos el tercer equipo.
JUAN CASTILLO
Coordinador del Pit-Cnt, sindicalista portuario y dirigente comunista.
Cada uno cumplió su rol, hasta los que estaban afuera
Lo primero que pensé después de que Uruguay ganó la Copa América es que esto había que internalizarlo de inmediato hacia adentro (de la gremial). Hicimos una dinámica de grupo con los 12 integrantes del staff ejecutivo de la Unión de Exportadores para opinar sobre las razones para llegar al éxito de la selección uruguaya.
Y concluimos que evidentemente en un momento del proceso se identificaron problemas en el fútbol uruguayo. Luego definieron una estrategia y resolvieron esos problemas.
Resultó que tenemos dirigentes con convicción de ideas, que se respetaron los roles, hubo objetivos claros, se siguió detrás de lo colectivo con humildad, perseverancia y trabajo en grupo.
Todo eso hace al éxito de cualquier grupo humano y se puede trasladar a oficinas, instituciones, a un país en su conjunto. Es un ejemplo clarito a seguir. Por ejemplo, la oposición debe cumplir con su rol de oposición y el oficialismo con el suyo.
Acá no se trata del éxito de Oscar Tabárez. Acá hay un éxito porque cada uno cumplió con su rol: el técnico pero también la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y todos los jugadores de la selección. Hasta los que quedaron fuera de la cancha cumplieron su rol, como Sebastián Abreu, un catalizador importantísimo para mantener los equilibrios. Todos actuaron en forma eficiente.
Nosotros nos sentimos identificados con este proyecto de Uruguay y recomendamos seguir este camino. En la Unión de Exportadores, tenemos un objetivo muy claro: duplicar o triplicar las exportaciones más allá de la coyuntura actual.
Lo vamos a hacer con los planes estratégicos de cada ministerio, pero lamentablemente no están todas las carteras juntas ni tampoco alineadas. Y hace tiempo planteamos la estrategia nacional de exportaciones, hay que ver cómo nos podemos alinear todos en esta estrategia.
Teresa Aishemberg
Secretaria ejecutiva de la Unión de Exportadores.
El liderazgo de un maestro
Un elemento llamativo es el consenso sobre la importancia del técnico. Esto no es habitual, nos solemos centrar más en los jugadores. Y contrasta con liderazgos políticos que tienden a un personalismo y un ego hipertrofiados. Tabárez, además, conquistó su liderazgo sin populismos ni escándalos. Nos dio el mensaje de que importan los logros pero también cómo se consiguen.
Otro mensaje importante es el logro de la unidad en la diversidad. No es fácil construir un equipo con personas de lugares distintos y biografías dispares. Es un ejemplo para los partidos políticos. ¿Por qué no tener más ministros blancos, colorados o nuevoespacistas?
Tabárez logró ser un buen líder porque antes fue, seguramente, un muy buen maestro. Conoció a fondo la psicología de sus muchachos, y tiene muchas más oportunidades de lograrlo que los profesores de Secundaria o la Universidad.
Fernando Salas
Politólogo y sociólogo. Profesor en la Universidad de Montevideo.
Capitalizar la mística de la Celeste
Lo peor que nos puede pasar es que todo este impulso formidable de la celeste pase en vano. Y que al final la gloria fuera, como decía Borges, estrépito y cenizas. Seríamos irresponsables.
La lección más importante es justamente que se trata de un proceso. No es un hecho estrepitoso. Es un proceso que tiene componentes interdisciplinarios: deportivo, pero también educativos, de formación de grupos humanos, conductas y valores. Algo que se traduce en actitudes dentro y fuera de la cancha.
Tenemos que apoyar y estar a la orden sin invadir un terreno del ámbito privado. Este proceso no ha sido contaminado por aspectos públicos o privados. No podemos ceder a la tentación de capitalizar esa imagen.
Hay que aprovechar el momento con proyectos como el de Gol al Futuro, o un proyecto de ley a punto de ser sancionado para promocionar el deporte juvenil. Hay que mejorar la calidad de la gestión deportiva, el profesionalismo de la gerencia, fortalecer las áreas públicas del deporte. Se trata de aprovechar este clima para trasladarlo a otros deportes. Porque, como el propio Tabárez lo ha expresado, hay cosas más importantes que el fútbol en una sociedad. Es un clima que debería ser aprovechado en todos los ámbitos que merecen políticas de Estado.
Héctor Lescano
Ministro de Turismo y Deporte.
Creer más en causalidades que en casualidades
Las enseñanzas que ha dejado son, para mí, que hay que creer en los proyectos y en el perfeccionamiento del saber en la gestión y el derecho deportivo, como lo demuestra el éxito del plan propuesto por él. Así, la educación fue, es y será la herramienta elemental. También que hay creer más en las causalidades que en las casualidades. Ganar o perder un partido es algo absolutamente normal y es injusto pasar de la gloria al infierno a causa de una definición por penales. Sin embargo, cuando hay una consistencia en la aplicación de un proceso correctamente gestionado, se podrá perder un partido por penales pero terminaremos ganando más campeonatos.
Valoro positivamente a la AUF que concretó la continuidad de Tabárez. Pero debe haber una continuidad profesional independientemente de aspectos coyunturales que puedan devenir en algún futuro.
Gabriel Baum
Director académico en el posgrado y maestría en "Gestión y Derecho del Deporte", Udelar.
Espíritu de equipo y no corporativismo
Estoy convencido que el ejemplo de la selección uruguaya de fútbol se puede tomar en la sociedad toda y no solo en el ámbito de la cultura. Porque solo con trabajo en equipo el país se salva o se hunde: el individualismo no es conducente, aunque uno puede destacar y celebrar a aquellos que por sus virtudes se destacan del conjunto.
Es decir, el espíritu de equipo y no el corporativismo es lo que plantea Oscar Tabárez y creo que es un modelo válido. El proyecto a largo plazo es lo que yo llamo proyecto país: anteponer el futuro de Uruguay a aspiraciones individuales o corporativistas de futbolistas, funcionarios públicos o ciudadanos en general. Lamentablemente en la práctica a veces no se cumple con eso.
Y la honestidad intelectual del entrenador también es un ejemplo a seguir. Pero si me preguntan algo malo o que no debería seguirse del modelo Tabárez, la verdad es que no encuentro nada.
HUGO ACHUGAR
Director nacional de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura, docente y escritor.