Iglesia en pie de guerra

Diario del campamento evangélico: cómo fue el entrenamiento del pastor Márquez para ser "soldado de Dios"

Durante cinco días el campamento organizado por la iglesia del pastor Márquez reunió a predicadores que “desafiaron” a resistir en "tiempos de guerra” y advirtieron de una embestida del “enemigo”.

beraca
Según la iglesia, 2.200 personas se inscribieron para participar del campamento. Fotos: Francisco Flores

En las puertas del Edén la bienvenida la dan tres fieles con un uniforme ligeramente militar, enfundados con termómetros, alcohol y un formulario que enumera los síntomas del COVID-19.

—¿Se siente apto para ingresar al predio de Beraca? —termina el cuestionario.

Aquí, en el más ampuloso de los 50 hogares de la ONG fundada por la iglesia Misión Vida para las Naciones, se realiza el campamento de evangelización “Brak”. El evento siempre ha sido blanco de críticas, pero nunca había protagonizado una polémica como la que generó la campaña de promoción de su edición número 22.

En sus redes sociales, la iglesia invitó a los creyentes a ser parte de un “entrenamiento” que alistaría “soldados para el ejército de Dios”. Esto evocó la tendencia de algunas iglesias evangélicas de Brasil y Argentina que en los últimos años difundieron videos que muestran a jóvenes uniformados marchando con impronta marcial. La más llamativa de estas supuestas milicias cristianas fue impulsada por la Iglesia Universal del Reino de Dios con el proyecto “Gladiadores del altar”.

Los diputados comunistas Ana Olivera y Gerardo Núñez enviaron un pedido de acceso a la información a los ministerios de Defensa e Interior para cerciorarse si la iglesia está habilitada para estos cursos y qué tipo de actividades implican.

El jueves pasado, cuando el líder de esta congregación —el autoproclamado apóstol Jorge Márquez— me recibió en el predio que él llama “el jardín del Edén”, se defendió alegando que la Biblia habla de “un ejército que combate contra las huestes invisibles del mal”, que la referencia militar “es simbólica” y que “las armas de Dios son el amor, la fe y la misericordia”. Concluyó: el que interpretó otra cosa es “ignorante” o tiene “una mala intención”.

El campamento es virtual, pero detrás de la pantalla, en el Edén, trabajan —sin cobrar— 100 fieles para que las transmisiones diarias tengan calidad profesional. Circulan en estas 32 hectáreas de pasto milimétricamente cortado y árboles recién podados que rodean un lago, canchas de fútbol y una piscina. En el corazón del predio se erige un templo con 2.300 butacas inmaculadamente vacías.

En el escenario toca una banda de rock cristiano. Sobre el estrado cuelga un cartel que lleva el nombre y concepto de esta edición: “Resistencia”. A los pies, hay una treintena de “guerreros” súper concentrados en los detalles de iluminación, cámara y sonido. Todos visten jean negro, remera negra, tapabocas color camuflaje.

—Ya empieza —me dice Samuel, 29 años, venezolano, secretario de Álvaro Dastugue, diputado nacionalista que es predicador y vive en esta finca.

Dastugue sube a un escenario al aire libre y brinda una “enseñanza” sobre el trabajo en equipo. Dice que cada uno fue diseñado por Dios y que tenemos una función que debemos cumplir; por eso Dios nos insertó en un cuerpo que es esta iglesia, o nuestro trabajo, o nuestra familia y debemos dar todo lo que quiere que demos de nosotros para ello.

Alvaro Dastugue
El diputado nacionalista Álvaro Dastugue fue uno de los predicadores del campamento Brak. Foto: F. Flores

El diputado se inclina hacia la cámara y dirigiéndose a los fieles que están del otro lado, lanza:

—Yo tengo que preguntarme: ¿el director técnico de mi equipo está conforme con mi entrega?

Desde abajo lo escucha Márquez. Arrima su silla a la mía y me dice al oído, buscando complicidad:

—¿Te das cuenta lo desconcertante que es para nosotros predicar sin público?

La previa.

Jorge Márquez es argentino pero fundó en Uruguay la iglesia Misión Vida 30 años atrás. Desde esta casa han surgido las ramificaciones hacia Argentina, Brasil, Chile y Haití. No sabe cuántos fieles reúne su iglesia; describe a su congregación como una “nube” con distintos niveles de adeptos. De los “varios miles” que la integran, unos 5.000 “jamás se pierden una reunión”.

Márquez también es el representante local del canal Enlace TV, por el que emite varios programas cristianos para un público de distintas edades. Y posee una radio, la 91.5 de FM. Hasta ahora, esos medios lo ayudaron a masificar su prédica más allá de los encuentros semanales en los templos, pero la pandemia lo forzó a volcarse a las redes sociales. “Son tiempos difíciles, la gente se enfría si no tiene el contacto directo”, confiesa.

Misión Vida tiene un perfil en Facebook, Twitter, Instagram, Telegram, Youtube y Tik Tok. Secundado por un séquito de jóvenes discípulos, en su mayoría mujeres que a la vez ofician como simpáticas conductoras y eficientes secretarias, el pastor Márquez graba a diario extensos programas y varios vivos.

En ellos es común escucharlo refiriéndose al tapabocas como un “bozal”, a la pandemia como una “plandemia” manipulada por “personas poderosas” para guiar a un “nuevo orden mundial” y encubrir una “guerra ideológica”, y manifestar que no piensa vacunarse: una contradicción si consideramos el protocolo sanitario que se ve durante la visita.

covid-19

Vacunarse: el consejo que le da Márquez a los fieles

“Les digo lo que voy a hacer yo: no voy a vacunarme. Me han dicho que soy irresponsable y egoísta por mi decisión”, dice el pastor Márquez. Plantea que si bien “respeta a las autoridades y cómo el gobierno se está manejando en medio de esto”, “es evidente que hemos entrado en una imposición mundial”. El tapabocas lo usa por eso, “por imposición”. “Se ha discutido mucho sobre el uso de la ivermectina y el dióxido de cloro y encontré científicos que lo respaldan. No soy quién para aclarar esto, pero tengo mis convicciones”. ¿Cómo decide a qué científico creerle? “Los comunicados de la Organización Mundial de la Salud siempre ponen ‘dicen los expertos’ y no sabemos quiénes son, pero los otros dan la cara y ponen su nombre”.

En sus prédicas tiene un puñado de temáticas favoritas, especialmente Donald Trump. “El complot extraordinario que los fraudulentos hicieron para que no gane la presidencia” es un ejemplo de la “necesidad del entrenamiento para enfrentar los tiempos difíciles que se vienen”, “ya no se puede confiar en la democracia”, expresó el último lunes.

En los vivos, al pastor se lo ve más relajado. También el lunes, un día antes de que empezara el campamento, recorrió las instalaciones para mostrar los preparativos. Entrevistó a varios colaboradores, incluyendo a la coreógrafa que inaugurará el evento. Así fue el diálogo:

—¿Este es el método de matar gente que tienen ustedes? —la aborda el pastor.
—No hay armas, estamos bailando.
—Pero dicen que sos milica vos…
—Ah bueno, yo considero que hay que tener disciplina. Eso lo tratamos acá y a trabajar en equipo, eso también lo enseña un ejército, a llegar en hora y a no decir “no puedo”. Uno de nuestros enemigos es el “no puedo” —responde, y detrás los bailarines pisotean con fuerza.
—A ese enemigo lo vamos a pisotear, lo vamos a reventar —dice Márquez.
—Si alguien dice “no puedo” en el ensayo, hacemos 10 lagartijas. Tenemos que aprender a sacarnos las palabras malas de nuestras bocas.
—Ese es el adiestramiento, el adiestramiento para la vida. Aprender a luchar y amar por la gente. La fe es un escudo que apaga los dardos envenenados del diablo, y un dardo es el “no puedo”. Ella, por ejemplo, era una completa inservible.
—Exacto. Era tímida cuando era chica. La timidez era uno de mis enemigos.
—La timidez es temor —dice el pastor.
—Otro de los enemigos.
—El campamento Beraca sirve para adiestrar a la gente para la vida.

Día uno: ¿Quién soy?.

Pagué 35 dólares para acceder a las actividades del entrenamiento en cinco fases, para luchar contra los enemigos que atacan los valores del Evangelio. En un año normal, hoy habría unas 2.000 personas en el jardín del Edén. Según me dice Márquez, el “ataque mediático” no solo no afectó su ánimo -“nos reímos de lo que dicen”-, sino que aceleró el flujo de las inscripciones. Asegura que se anotaron 2.200, de 10 países, de tres continentes. Pero son las 20:01, arranca el campamento y somos 192 las personas conectadas.

Jorge Marquez
El pastor Jorge Márquez dice que "el ataque mediático" no afectó a los fieles. Foto: F. Flores

Una treintena de jóvenes con ropa militar y el rostro pintado hacen una performance. La pantalla detrás de ellos muestra un campo de batalla, se escuchan disparos, el escenario se llena de humo. Los jóvenes son heridos; caen. Pero entonces otro grupo sube, tocan tambores como una especie de llamado a la lucha. Los soldados caídos se ayudan entre sí y se ponen de pie. Algunas chicas hacen acrobacias, los chicos forman una pirámide. Suena un rap.

Luego actúa una banda de rock; después de la banda es el turno del pastor Márquez.

—Queremos saber quién eres, la gente quiere saber quién eres, tu padre quiere saber si eres hijo de él; en la escuela, en la universidad quieren saber quién eres.

En la web hay un chat.

—Fiel 1: Soy hijo de Dios.
—Fiel 2: Soy evangélico.
—Fiel 3: Yo ni sé qué soy.

Márquez pregunta si somos un ser humano o no; si sabemos nuestro origen y nuestro propósito: quien sabe quién es, sabe a dónde ir y a dónde no ir. “Hay gente que está pensando a dónde llevarte en tu futuro”, advierte y nos pregunta cuál es nuestro diseño. La enseñanza se deriva en su versión del transhumanismo y el posthumanismo. “Hay gente interesada en que tú no seas lo que Dios ha determinado que seas. Hay gente interesada en lavarte la cabeza”, dice.

Esa gente —continúa— persigue la longevidad y la superinteligencia. En la superinteligencia está el concepto de la conectividad, “trata de sacarte tu identidad humana y quiere llevarte a una distinta”. También involucra el concepto del superbienestar. “Ellos quieren hacer una modificación genética que saque de nosotros las inclinaciones de la violencia y de la depresión para que seamos personas sumamente felices. Hoy vi en un video que quieren tratar genéticamente a los fanáticos religiosos. Dicen que esto es culpa de un gen y que a través de una vacuna —¡opa! ¡Me suena la palabra vacuna!— van a lograr introducir algo que llegue al cerebro y mate un gen religioso.”

El pastor asegura que “las tecnologías emergentes nos quieren diseñar”. En definitiva, hay que decidir entre lo que Dios quiere que seamos y lo que las tecnologías emergentes quieren que seamos: “Hoy hay que elegir entre ser hijo de Dios o de la biotecnología”.

El jueves, mano a mano con Márquez, le pido más detalles. El genetista estadounidense Dean Hamer analizó cómo una variación en el gen VMAT2 influiría en la predisposición de una persona a las experiencias espirituales, pero el video al que refirió Márquez podría ser uno que circula hace años, en el que Bill Gates estaría presentando ante el Pentágono un plan de vacunas para “inmunizar” a los fanáticos religiosos. Fue desmentido por Gates y aún no se dilucidó si se trató de una broma o de un engaño montado.

—He visto un video donde se enseña, hasta con fotos del cerebro, que hay un gen de la religiosidad y que lo van a atacar con una vacuna.

¿Quién dirige ese proyecto científico?

—Yo lo vi. No sé de dónde es. Estaba en inglés el video y traducido en español. Hay tanta información hoy en día.

¿Ve muchos videos en Internet?

—Sí, me mandan toneladas.

Día dos: conocer al enemigo.

Empezamos el día alabando al señor con la banda Chec.

Te alabamos rey / Tu eres grande señor / Y nos gozamos en tu presencia

Las tres conductoras del evento son enérgicas y suelen repetir lo bello que es “dejarse pastorear”, es decir recibir la guía espiritual de un pastor. Aunque en el cronograma abundan los espectáculos artísticos, las verdaderas estrellas son los predicadores. Los hay de distintos estilos.

La segunda fase del entrenamiento tendrá la palabra de los argentinos Nadia Márquez (Neuquén), Andrés González (San Juan) y el colombiano Miguel Arrázola (Cartagena), ellos nos explicarán “cómo discernir los ataques del enemigo”. Márquez habla en tono dulce y canchero. González apuesta a la sinceridad compartiendo su pasado de exdrogadicto y citando, por ejemplo, una canción del roquero argentino Pappo para exponer cómo “el mundo de las tinieblas está empecinado en destruirnos” y que “detrás de cada problema grave que vivimos hay espíritus de destrucción” que “quien no conoce la fe ignora”. Arrázola aplica un método avasallador: no corre el aire entre sus palabras.

La pastora tendrá dos exposiciones, la segunda desde su oficina como concejal, luciendo un pañuelo celeste “pro vida” atado en la muñeca. No debemos confiarnos en la “falsa paz” cuando son tiempos de guerra, “guerra espiritual”, aclara. La muerte está ahí, dice: en el suicidio, el suicidio asistido, la eutanasia, el aborto, las guerras biológicas. “El pseudo progresismo es un ataque directo contra el cristianismo”, “ataca el valor de la libertad porque ya no todo lo podés decir”; “el cristianismo sostiene la vida, el pseudo progresismo sostiene la muerte”.

campamento beraca
El campamento Brak constó de unas ocho horas diarias de transmisión durante cinco días. Foto: Estefanía Leal

Es un “ellos” contra “nosotros”, plantea; pero ellos serían las “huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” que imponen sus ideas en el mundo. Como guerreros de Dios, no solo no hay que andar “distraídos”, sino estar dispuestos “a no callar”. Es “tiempo de hablar”: cuando se quiere imponer la ideología de género, o se defiende el aborto y también para denunciar el abuso sexual.

Pero es necesario tener preparación “para debatir con argumentos”. Por eso la predicadora estimula a terminar el liceo —para eso, a su vez, hace falta “conocer los tiempos”: cuándo es tiempo de estudiar y cuando de noviazgo y de tener hijos —, aprender un oficio y seguir una carrera. Ella es abogada, su tío —el apóstol Márquez— es arquitecto.

Expresarse es útil también mediante el arte. “Necesitamos series y películas que defiendan los valores cristianos”, incita. Ella y su marido no miran películas de sexo ni terror. Si súbitamente surge una escena sexual, la adelantan. “Cuidamos nuestros ojos, porque la vista puede ser un aliado o convertirse en un enemigo”, afirma.

La sexualidad es “algo precioso”, pero “si la usamos mal puede ser un enemigo mortal”. ¿Cuándo la usamos mal? Entre otras cosas, en la homosexualidad y el travestismo. “No tenemos nada personal contra ellos, pero Dios no nos creó así. No nos va a servir”. Lo grafica explicando que hay lavarropas y hay lavavajillas, si quiero lavar vajillas en un lavarropas, ¿cuánto tiempo va a funcionar bien?

Del tono calmo de Márquez pasamos a la verborragia frenética de Arrázola, líder de la iglesia colombiana Ríos de vida. Hay siete espíritus “que pueden dañar nuestra vida”: el del engaño, el de la seducción, el del desmayo, el de la vergüenza, el de la burla y el de la ceguera.

La “falsa derrota de Trump” es un ejemplo de cómo obra el espíritu del engaño. Hay que cuidarse de “la sobreinformación que generan las redes y los medios y los falsos profetas”, que “incluso están dentro de la Iglesia”. El espíritu de seducción es “el preferido del diablo”, se hace notar en “las tasas de divorcios y adulterio altísimas de la iglesia”. Hay que cuidarse de “los gurú de la automotivación personal”. “Cuidado a quién le das like. Sé de influencers que tienen más influencia en su vida que los pastores”, le recrimina a la audiencia.

¿Dónde está el espíritu de la burla? En los talk shows que destilan “cinismo y sarcasmo” y en “los burladores de Twitter”. “¿Sabes cuántos memes me han sacado a mí?”, lanza. Si hay algo que tienen los soldados, dice más adelante Arrázola, “es disciplina”. “Están enfocados en la guerra. Los mejores soldados en Medio Oriente arman desde chiquitos su fusil”.

Día tres: trabajo en equipo.

Tras la prédica de Dastugue, llegan Iván Vindas, líder de la iglesia costarricense Visión de Impacto, y el argentino Juan de Montreal. Sus métodos son opuestos. Vindas viste con el look descontracturado de un rapero, pero habla desde la gravedad; Montreal es el rostro de “la era digital de las iglesias”, eligió el camino del humor para llevar la palabra del Evangelio a las redes sociales, principalmente en Tik Tok, donde tiene un millón de seguidores.

La prédica de Vindas es torrencial. Sube la voz hasta llegar al clímax de su argumentación y entonces hace un silencio y remata el concepto casi susurrándolo, acompañado del eco de un teclado. “Tú y yo somos la generación escogida de Dios. La generación que vivió la pandemia saldrá adelante”, predice, porque “somos la generación de la resistencia”

.Como soldados resistentes no hay que pensar en el fracaso porque “la idea del éxito y del fracaso no está en el hacer”, hay que salir “a conquistar”, “yendo a la política para cambiar las cosas” o “a la farándula para evangelizar”, porque “el diablo no desistirá de crear todos estos movimientos sociales, culturales y políticos”.

Quien tema convertirse en objeto de burla por su apego a la palabra de Dios solo tiene que saber esto:

—Quien se mete contigo, se mete con un reino.

Día cuatro: sin distracciones.

Primero escuchamos la música de Matías Espinosa, cuyas melodías me recuerdan a las de la banda argentina Tan biónica.

To-to-to-todo/ lo pue-do en Cristo/ que me fortalece

Se realiza un concurso de talentos. Un jurado pone puntaje y hace devoluciones del desempeño de los fieles que presentan sus canciones, bailes y dibujos. Luego, los pastores Lorna y Martín dictan un taller de noviazgo: “Para Dios es tan importante el matrimonio porque de ahí salen los hijos que deben poblar el reino de Dios”. A grandes rasgos, la pareja expone que la receta perfecta para estar con la persona indicada es “una amistad larga, un noviazgo corto y un matrimonio para toda la vida”. Tras el enamoramiento, el amor necesita nutrirse y solo se alcanza en el matrimonio. Ese matrimonio es mejor entre fieles porque crecieron con los mismos valores. También aconsejan desvincularse de parejas violentas y celosas: “No lo (o la) vas a cambiar vos”.

La estrella de esta noche es Seba de Montreal. Desde Miami, advierte que “vendrán tiempos peligrosos” porque “vendrán hombres amadores de sí mismos”. Aman “complacerse” y sentirse “libres como yo quiero ser”, “seguir los deseos de su corazón”, “expresar con orgullo la identidad que quiero tener”. Ellos representan “el verdadero peligro” y tienen “una agenda de predicación más intensa que la nuestra”. “El amor propio es peor que la pandemia, porque lleva a torcer la verdad de Dios para implementar la mía”.

campamento beraca
En el campamento Brak colaboran unos 100 fieles en el detrás de cámara de la edición virtual. Foto: F.Flores

No hay que distraerse. “No le des like a un influencer, huye de la mujer de Spotify, corre porque va a fingir que no te está ofreciendo un pecado”. El enemigo “no descansa, tiene un ataque intenso contra nuestras defensas” y está “incluso dentro de la Iglesia”. Dice Seba: “Lo peligroso no es la pandemia, es no admirar a alguien que se parezca a Jesús”.

—¿Quiénes son los enemigos dentro de la Iglesia? —le pregunto a Márquez

—La Iglesia esta polarizada, el Papa está haciendo cada declaración que nos espanta. Tenemos pastores que salieron del closet, pastores gay casados. La ideología de género ha llevado a que dentro de la Iglesia se comience a cuestionar por qué somos cerrados. La verdad es cerrada, inamovible: el hombre es hombre y la mujer es mujer. No vemos que el Evangelio tenga una apertura en otra dirección. Sigue siendo una cuestión de fe.

Día cinco: la valentía.

Es el último día, son las 10 de la mañana de un sábado, somos 51 los conectados y la banda colombiana Awaken adoration sacude el sueño. Como en una banda pop coreana, los cinco cantantes se pasan el micrófono, cantan versos en inglés y siguen una coreo.

El predicador colombiano David Cañas advierte que estamos siendo “sitiados espiritualmente en la escuela, en la universidad e incluso en el gobierno”. “Se hace necesario que se levanten guerreros que entiendan que hay un motín”, por eso necesitamos “enfocarnos”: no hay que pensar en el éxito, ni en la riqueza, ni en la fama, solo en “la batalla” y en “conquistar y avanzar en el reino de Dios”.

Esa misma idea, la de cuidarse del ego, la retomará el español Itiel Arroyo. “La batalla se va a poner difícil, pero al final la Iglesia gana”, tranquiliza. Se enfoca en la depresión, “esa brecha que encuentra el enemigo para hacerte hundir”. El secreto de la alegría, dice, es una mente sana y eso se logra haciéndose “pocas pero buenas preguntas”. La primera, qué “importancia tiene eso que me perturba”. “El ego no sirve de nada, los títulos no sirven de nada, la cantidad de seguidores no sirven de nada”. El “gozo” se encuentra enfocándose en lo que “trasciende la eternidad: en Dios”, y entonces debo preguntarme “qué significado le estoy dando a mis cadenas”.

Si pierdes ese significado, “te entretienes con el placer”. La masturbación, ver series, comer, jugar videojuegos.

Ya lo dijo el apóstol Pablo en la “Carta de la alegría”, cita Arroyo: “El vivir es Cristo, el morir es ganancia”.

El chat explota.
—Fiel 1: Vivo porque él desea que yo viva. Y vivo para él.

hogar - empresa

Cómo funcionan los 50 hogares autosuficientes de Beraca

Unas 1.000 personas viven hoy en los 50 hogares que Beraca tiene en todo el país. Hay hogares para mujeres y para hombres; algunos viven con sus parejas e hijos. Cada uno funciona como una gran familia-empresa. Genera una producción, que venden y se reúnen los ingresos para el hogar. “Con esas ganancias nos sustentamos y compramos lo que necesitamos”, explica Samuel, quien vive en el “jardín del Edén o Monte Beraca”. Allí, por ejemplo, se construyen furgones de camión, casas de isopaneles, estructuras armadas de concreto y también plantan y venden frutas y vegetales. Este año la venta de tapabocas fue un negocio fuerte. “Primero estudiamos a los chicos que llegan para dilucidar si quieren recibir ayuda o buscan lo que ellos llaman ‘un achique’”, dice el pastor Márquez. Los orientan para terminar los estudios y enseñan oficios. Algunos hacen cursos en institutos privados, que paga la congregación y otros (los menos) cursan carreras universitarias. Durante la visita de El País, una decena contó cómo Beraca los ayudó a salir de la droga y de la calle. Algunos de ellos viven en hogares desde hace más de una década y formaron una familia con otros miembros de la congregación.“Notamos que hay más hambre, se habla mucho de la pérdida del empleo”, señala Márquez. Entre marzo y diciembre la iglesia entregó 341.000 viandas.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error