ARTISTAS EN LA RECTA FINAL 

La cultura toma la campaña y ambos bandos quedan expuestos a linchamientos virtuales

Si hay una batalla que el FA gana desde su nacimiento en 1971 es la cultural. Son pocos los artistas que reconocen no votarlo. Pero las redes sociales parecen capaces de romper esto por primera vez. 

Daniel Martínez tocando el tambor en El Galpón
Daniel Martínez tocando el tambor en El Galpón en un acto de La Ola Cultura. Foto: Frente Amplio. 

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Que la cultura popular en Uruguay es de izquierda es una premisa que pocos se animarían a refutar. Sin embargo, en estas elecciones y casi que por primera vez, esta idea ha sido puesta en duda. Un spot del Frente Amplio y un show del cantante Lucas Sugo en un acto de los blancos desataron la polémica. Si la cultura es resistencia, ¿es lógico que abrace a un gobierno que cumple 15 años en el poder? Acá, un poco de historia y algunas respuestas.

Este año, otra vez, como en la campaña pasada y como en muchas de las anteriores, el Frente Amplio echó mano a un grupo de artistas para ir en busca de votos. No acudió a ellos antes de la primera vuelta, pero frente al escenario adverso de cara al balotaje puso toda la carne en el asador. El spot de dos minutos se conoció la semana pasada. Cuenta con el líder de la murga Falta y Resto, Raúl Castro, como protagonista; y tiene también a los músicos Ruben Rada, Mónica Navarro, Christian Cary, Pepe Guerra, Carmen Pí, y actores como Osvaldo Laport y Pepe Vázquez, entre muchos otros. La publicidad le pega a la oposición pero la novedad es que le sumó un tono autocrítico a la campaña del Frente Amplio: “Y sí, claro, nos equivocamos. Pero cuando sentimos que se pone en riesgo el camino a la igualdad de oportunidades, corregimos lo que haya que corregir y seguimos andando”, dice.

Al mismo tiempo que se conoció este aviso, en las redes sociales estalló la polémica porque Lucas Sugo había cantado en un acto de Luis Lacalle Pou. Usuarios reales y de los otros le lanzaron no una ola de esperanza, sino de insultos en las redes sociales. Sugo respondió con un video en el que advirtió que su participación allí no era por militante, sino porque lo habían contratado, y advertía que estaba “agradecido” por ello. Luego, artistas como Pinocho Routin y Gabriel Calderón, que también formaron parte del spot del Frente Amplio, salieron a respaldarlo.

¿Y qué hay de malo con que Sugo cante en un acto de la oposición? Lo cierto es que desde que el Frente Amplio nació, en febrero de 1971, las expresiones artísticas más taquilleras estuvieron de su lado. La batalla cultural, si se quiere, la ganó la coalición izquierdista y por goleada.

Primero fue el canto popular. Ese mismo 1971 uno de los grandes estandartes del género, Alfredo Zitarrosa, sacó el disco A los compañeros, con sus Diez décimas a la autocrítica, en las que decía: “Como muchos he soñado con el Frente antes de que saliera a la luz como un sueño realizado, pero también he pecado de ser individualista, juramentado anarquista frente a mi sola conciencia, sin hacer más experiencia que la de ser un artista”.

Por ese entonces nacía Primer Frente, una escisión de lo que había sido el grupo de Eduardo Mateo y Ruben Rada, El Kinto, y que tomaba parte del nombre inspirado en el nuevo partido. Hacía poco, también, había visto la luz una banda llamada El Sindykato, liderada por Miguel Livichich. Se había hecho conocida por la canción La Fuga de la Carbonería, que cuenta la historia de un grupo de anarquistas que en 1931 logró fugarse del penal de Punta Carretas. Más tarde, en 1972, haría canciones como Inocentes Navegantes, cuando el término “navegantes” se utilizaba para definir a los militantes frenteamplistas. También estaba Totem, con Rada, que solía tocar en actos del Frente Amplio y el Partido Comunista.

Artistas enojados con el FA, pero lo apoyan en el balotaje

En los últimos meses la relación del Frente Amplio con los artistas músicos no fue la mejor. El partido de gobierno le dijo que no a un reclamo realizado por las asociaciones de autores, intérpretes y discográficas, quienes pedían que los derechos de sus canciones y grabaciones les fueran reconocidos por 70 años y no solo por 50 como sucede ahora.
Un proyecto de ley del senador del Partido Independiente, Pablo Mieres, tomó este reclamo y presentó una ley de urgente consideración al final de esta legislatura. Mieres contaba con el apoyo de blancos y colorados, pero el Frente, a instancias de la senadora Constanza Moreira, bloqueó la votación.
Moreira adujo que había organizaciones como Creative Commons, una ONG financiada por Google y Ford que milita por la circulación libre de información en la web, tenían posturas distintas y que debían ser escuchadas en comisión.
Pese a esto músicos como Ruben Rada, quien pierde este año sus derechos por su primer disco solista y que fue uno de los artistas que más se abanderó con esta causa, volvió a la militancia política ya en la primera vuelta, cuando cerró el acto de la fórmula Daniel Martínez – Graciela Villar. Lo mismo pasó con Mauricio Ubal, presidente de la Cámara Uruguaya del Disco, que ocupó un sitio testimonial en la lista 9393 de Álvaro García.
“El susto despierta al mamado”, señala Raúl Castro, reflotando la frase que en la campaña pasada, camino al balotaje, usó la hoy vicepresidenta Lucía Topolansky.

El ambiente teatral se sumaba y adhería al nuevo partido, aunque muchos de ellos ya estaban abrazados a la izquierda desde antes. El caso más emblemático en este sentido quizá sea el de El Galpón, que a fines de los 60 estrenaba su versión de Fuenteovejuna, una obra de Lope de Vega adaptada por Derby Vilas y “Taco” Larreta. La convirtieron en una pieza contemporánea llevando la comedia a la tragedia y haciendo que Magno, el gracioso labrador de la obra, muriera víctima del tormento que le aplicaban. Esta sería una de varias piezas críticas con el poder de turno, hasta que en 1976 la sala cerró tras las detenciones de varios miembros de su elenco, muchos de ellos identificados con el Frente Amplio.

Y el carnaval también se hizo frenteamplista. “Dicen que la murga es un bombo y un redoblante…”, cantaría Falta y Resto más adelante, ya en 1982, cuando la dictadura empezaba a agonizar, tomando como base la Canción de Soldados que enfrentaba al franquismo. Y la letra no importaba, solo la música alcanzaba para hacerle una guiñada a la resistencia.

Cuando llegó la democracia, el género murga —sin dejar de criticar al pasado régimen militar— apuntó su artillería pesada hacia los gobiernos de turno, colorados o blanco. Araca la Cana, los Diablos Verdes y la Reina de la Teja quizá fueron las agrupaciones que más les pegaban, pero hasta los parodistas lo hacían. Recordada es la parodia La Ilíada de Los Klaper’s en 1984, en la que imitaban a varios políticos de la época. Ya en 1995, cuando terminaba el gobierno de Luis Alberto Lacalle, La Bruta (como se la conoce a Araca la Cana), cantaba: “Se van, se van los blancos, los diablos se van a ir. Se van a la gran siete, los obligan a salir”. En Momolandia, en 2003, en el primer febrero después de desatada la crisis, el actor “Cucuzú” Brilka interpretaba al payaso Jorgito, en referencia al entonces presidente Jorge Batlle. En 2005, tras el primer triunfo del Frente Amplio, Agarrate Catalina ganó cantando: “Somos el sueño espantoso de los poderosos que en marzo se van”. E imitaban a José Mujica, a quien en 2009, cuando este iba por la presidencia, le hicieron un jingle (“vamos Pepe, vamos con la gente, vamos”).

También a inicios de los 2000, con la crisis económica que azotaba al país, una fuerte movida de bandas de rock salió a la luz, y el tono de sus letras era semejante al de los artistas de las pasadas generaciones. No te va gustar, en el disco Ese fuerte viento que sopla, de 2002, lanzaba una crítica directa a la coalición de blancos y colorados con la que Batlle había logrado ganar en la primera elección en la que hubo balotaje. Dice la letra que “banderas rojas y blancas saludan juntas del mismo balcón”.

“La cultura ha sido siempre una expresión antisistema. Baudelaire, Warhol, Piazzola, fueron todos inquietos disruptores del statu quo. En Polonia los grupos de rock hasta los 90 cantaban contra el comunismo. Aquí, casi 100 años de gobiernos del Partido Colorado han generado que dicha colectividad fuese sinónimo de gobierno. La cultura por lo tanto le fue crítica. Ahora está la encrucijada con la izquierda en 15 años de poder: ¿se puede ser crítico con lo que siempre defendiste? Ese es el desafío; si no, serás un obsecuente y allí la cultura pierde uno de sus componentes fundamentales: la rebeldía”, advierte Diego Delgrossi, actor, profesor de historia y militante del Partido Colorado.

Del otro lado del mostrador, Raúl Castro, que también protagonizó la pasada semana un spot del Pit-Cnt a favor del Frente Amplio, ve que hacia la izquierda está el camino más adecuado para quienes se dedican al arte. “En la agudeza de la sensibilidad artística reside también una opción ética, estética y política. Y ante las dos opciones que el mundo expone, lo individual por un lado y lo colectivo por el otro, el artista normalmente se inclina por la segunda. Esto es muy paradójico, porque el artista suele ser individualista, pero opta por lo colectivo, por la izquierda, por el “todos” en vez del “yo”. Pero esto no quiere decir que unos sean insensibles y los otros no. Son opciones”, señala el murguista y publicista.

Rada y Carrero
Ruben Rada y Mario Carrero en una reunión de La Ola Cultural. Foto: Frente Amplio

Ser o no ser

La polémica por el show de Sugo en el acto de Lacalle Pou obligó a algunos dirigentes políticos a hablar sobre el tema. La candidata blanca a la vicepresidencia, Beatriz Argimón, advirtió en una entrevista al programa Todo Pasa de Océano que “hay artistas que son los predilectos para ser contratados en recitales financiados por ministerios y organismos, que son siempre los mismos”. Y en esta línea nombró al dúo Larbanois y Carrero.

Mario Carrero, que aparece en el spot del Frente Amplio, no contestó los llamados de El País para esta nota. Otros de los que allí figuran sí contestaron, pero se excusaron de hacer declaraciones. “Nos están pegando mucho”, dijo uno. “Desde la coalición nos están descalificando, agrediendo, insultando y faltando a la verdad. Yo no soy político, soy artista. No estoy afín con la violencia”, se justificó otro.

Un pedido de informes respondido por el Ministerio de Turismo al diputado colorado Adrián Peña en 2016 advertía que el dúo de Cuando cante el gallo azul era el que más dinero había recibido por parte de la cartera desde 2005, con un monto total que superaba los $ 9 millones de la época y significando más del 11% del total de dinero que se invertía a la contratación de artistas. En segundo lugar estaba Maciegas, con $ 6,5 millones, según informaba el semanario Búsqueda. Tras esto la ministra Liliam Kechichian salió a aclarar que las fiestas de cada localidad son organizadas por las intendencias, que son ellas las que eligen a los artistas y el ministerio paga sin poner reparos sobre las listas que reciben.

Tinta Brava, apodo que Castro se ganó gracias a su punzante pluma en los libretos de la fiesta de Dios Momo, advierte que no se puede atar la militancia política a las contrataciones, y sostiene que él es un vivo ejemplo de ello, pues desde que el Frente Amplio ganó la intendencia de Montevideo, su murga Falta y Resto no volvió a obtener el primer puesto en el concurso de carnaval organizado por la comuna. La “murga de las cuatro estaciones”, como se la conoce, obtuvo su último premio en 1989, el mismo año en que Tabaré Vázquez ganó la Intendencia de Montevideo.

“Nosotros no ganamos por un tema político, porque yo creo que la murga que es oficialista deja de ser esencialmente murga, y por eso voy a seguir siendo crítico. Obvio que me jugó en contra la crítica para ganar, pero no me interesa ganar, me interesa más dar la batalla cultural que un premio que se oxida en una vitrina”, asevera Castro.

Lo cierto es que Falta y Resto fue una de las primeras murgas en incluir la crítica contra el Frente Amplio en el carnaval. En febrero de 2018, última vez que concursaron, cantaban: “Aunque tal vez seamos nosotros los malditos, nuestro castigo es que nos gobierne el Cuquito”; pero también decían: “es como la factura de la UTE, no baja nunca” y hacían chistes sobre la tarjeta corporativa de Raúl Sendic. Ese mismo año, en el acto de celebración del 47 aniversario del Frente Amplio actuó la murga La Requerida de San Carlos, que entre su repertorio tenía los siguientes versos: “Todos hablan de Sendic y los errores que comete, pero nadie dice nada de las cagadas del Pepe”. Tras esto, el diputado por la 711, Saúl Aristimuño, presentó una queja al Frente Amplio.

Shyra Panzardo, quien fuera bajista de Eduardo Darnauchans en los 90, se expresó días atrás a favor de Lacalle Pou en las redes sociales, motivando también una ola de críticas. “Es alguna gente la que se enoja, pero no los artistas, con los artistas está todo bien. Lo que pasa es que Darnauchans era militante del Partido Comunista y entonces la gente me identifica así”, señala. Delgrossi, en tanto, sostiene que en Plop!, el programa de humor que emitía canal 12 también en los 90, había gente de todos los partidos. “Imilce Viñas y Pepe Vázquez eran comunistas, Ángel Armagno era de la 15 y Roberto Jones, de Wilson. Pluralistas y muy respetuosos en la diferencia”, advierte.

Sin embargo, a ojo de buen cubero, se puede decir que la cultura está dominada por los votantes del Frente Amplio. ¿O será que los otros no se animan a salir? “Hay colegas que en todo su derecho lo ocultan, tal vez por ser minoría (aunque son más de los que la gente cree), por no ser rechazados o porque simplemente no desean hacerlo público. Algunos artistas que viven de su trabajo independiente tienen temor de manifestarse políticamente en un ambiente que les es adverso cuando hay mucha polarización. Ojalá no lleguemos a eso”, concluye Delgrossi.

"La ola cultural" le da un empujón a Martínez

La Ola Cultural que apoya a Daniel Martínez dio esta semana sus razones de por qué prefieren un cuarto gobierno del Frente Amplio a uno del Partido Nacional. En un acto en el Teatro El Galpón, al que asistió la fórmula presidencial, los artistas Pepe Vázquez, Gustavo Saffores, Chavela Ramírez y Mariana Lobo leyeron una proclama de 14 páginas en las que se destacaban los logros que ellos entienden se consiguieron en los últimos años, al tiempo que advertían que de todos modos se necesita más.
“Hay mucho, demasiado, aún por hacer. Hacer distinto y hacer mejor. Pero nos emociona haber logrado tanto en tan poco tiempo. Sabemos que los cambios profundos, culturales, los que de verdad llegan al alma para quedarse, los que contribuyen al desarrollo humano desde un punto de vista integral, llevan mucho más tiempo del que se tarda en legislar o crear amplísimas redes institucionales para desarrollar el arte en todo el territorio”, sostuvo el actor Pepe Vázquez. Y agregó: “Los teatros recuperados están allí, los centros culturales y los espacios públicos al alcance de todas y todos, están allí. Las obras y los programas, los fondos y las becas, la gigantesca inversión y el presupuesto”.
En su programa, el Frente Amplio se propone “dotar al sector de una fuerte institucionalidad de peso político y alta visibilidad”. En este sentido, se advierte la creación de una “nueva institucionalidad”. Hoy las políticas culturales están a cargo de la Dirección de Cultura del MEC. También promete la creación de organismos representativos, “consejos o comisiones”, que funcionen a nivel nacional, departamental y municipal. Además, propone la creación de programas de integración cultural a nivel regional.
En cuanto al Partido Nacional, su programa de gobierno también marca una reestructura en la gobernanza, lo que implica que la Dirección empiece a funcionar en cinco áreas:Música, Artes Escénicas, Letras y Publicaciones, Artes Plásticas y Visuales, y una nueva Coordinación de Actividades Culturales.
Los blancos plantean también una reestructura del Servicio de Comunicación Audiovisual Nacional (Secan), que regula por ejemplo el canal 5; advierten que este tiene, pese “su capacidad de llegada”, muy bajas audiencias.

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