"Mont v deo". Así se lee el cartel de bienvenida estilo Hollywood instalado en la rambla de Pocitos en abril con motivo de la conferencia del BID. Además de las letra "E" y la "I", falta el sol que acompañaba al costado.
La directora de Acondicionamiento Urbano de la Intendencia, Eleonora Bianchi, reconoce que el cartel ha tenido una gran aceptación en la población, por lo que hay intención de reponer las letras en breve. Incluso existen planes para reemplazarla entera, con letras de un material mas resistente, que las haga menos vulnerables al hurto.
El vandalismo no es novedad en ninguna ciudad del mundo. Tampoco segrega: está en todas partes. La práctica aumenta en los alrededores de discotecas y espectáculos, sobre todo de estadios deportivos. Constituye un fenómeno heterogéneo: robos y hurtos, pintadas y graffitis, destrozos e incendios, ladrones e indigentes, necesidad y diversión. Todos forman parte del problema.
Las tareas de vigilancia, reparación y restauración en plazas y espacios públicos cuestan a la Intendencia más de dos millones dólares anuales. Las principales víctimas suelen ser monumentos de metal valioso, para vender sus partes. Al monumento a La Diligencia del Prado hecho de bronce le robaron las riendas, entre otros ataques. Su restauración insumió alrededor de cien mil dólares.
El monumento a los Desparecidos de Latinoamérica en Guayabo y Jackson es bastante nuevo, pero eso no lo salvó del vilipendio. Indigentes se instalan continuamente a dormir (y vivir) en la plaza, lo graffitearon y se robaron piezas de la particular escultura. Tampoco se salvó el Memorial de los Desaparecidos del parque Vaz Ferreira, al que rayaron y le robaron las luces. "A los charrúas le faltan las lanzas, al gaucho de La Carreta la pértiga, a Hernandarias la espada y en la plaza Varela a algunas de las figuras que rodean al maestro le faltan pies y manos", declara en un tono triste, el encargado de prensa de la Jefatura de Montevideo, José Luis Roldán, quien confiesa su afición a la estatuaria.
La Intendencia realizó una gran inversión en el proyecto Espacios Saludables, mediante la instalación de gimnasios al aire libre en distintos sectores de la ciudad. Uno de ellos está ubicado al lado de la pista de patinaje en el Parque Rodó. Luego de una fiesta en la zona, dos de los aparatos de gimnasia fueron arrancados y arrojados al mar. El móvil no fue el dinero sino una particular forma de entretenimiento.
Otro de los principales afectados por los vándalos de turno es la empresa CBS Outdoor Uruguay, que tiene la concesión para colocar carteles publicitarios en paradas de ómnibus y otros puntos de la capital. Una de las contraprestaciones exigidas es la colocación y mantenimiento de los soportes publicitarios y otros elementos como ser papeleras, bancos, carteles de señalización y casetas de guardavidas. Todos ellos son blanco de ataques "incluso nos han llegado a prender fuego casetas y baños químicos", declara indignado el director de la empresa, Juan Carlos Paradizo.
Según estimaciones de la empresa, que cuenta con experiencia internacional, se calcula que, en promedio, 7% del los elementos instalados en cualquier ciudad, son objeto de algún acto de vandalismo. En Montevideo, esa cifra llega a 12%.
Parecería ser que en este aspecto, los montevideanos sí estamos un pasito adelante. (FRANCISCO MARQUES)