Buscando el rumbo en materia de seguridad

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Alejandro Vila

Sociólogo del instituto de ciencia política, udelar.

La edición de Política en tiempos de Mujica-En busca del rumbo marca el décimo aniversario de la publicación del primer Informe de Coyuntura del Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Udelar. Con el aporte de 25 cientistas políticos y sociales, en las páginas se repasan algunos de los ejes más importantes de la gestión del actual gobierno. En el capítulo dedicado a la seguridad ciudadana, el sociólogo Alejandro Vila señala algunas de las coincidencias y de las disidencias entre las gestiones de los socialistas José Díaz y Daisy Tourné y la actual conducción de Eduardo Bonomi.

La agenda marcaba un abanico variado de medidas, algunas concretas de infraestructura (...) otras de índole funcional (...) Desde un primer momento el gabinete se mostró cercano a la policía. Quizás la mayor incertidumbre que podía generarse era la respuesta de la corporación policial frente a la designación de autoridades políticas que décadas atrás se habían enfrentado como movimiento armado directamente a ella. Es presumible que estos factores condicionaran gran parte del accionar político pero en la práctica no se presentaron mayores dificultades. De todos modos, la organización policial -sea por sus autoridades como por los respaldos ministeriales- se sintió más respaldada que en la gestión predecesora.

Las autoridades policiales se designaron conforme a los antecedentes de los últimos gobiernos. En todas las jefaturas -a excepción del departamento de Flores- fueron nombrados policías retirados o encargados de estas si estaban en actividad. Los primeros días de la gestión oficiaron como de costumbre: lobby de algunos, pases a retiro, cambios de autoridades en los distintos niveles. Más allá del crédito que se genera en los primeros meses de la gestión , algunos factores emergieron al primer plano de la escena política y policial; el secuestro de un empresario puso sobre el tapete la relación de los medios con la policía y el manejo de la información para la obtención de resultados exitosos, contexto en el que el ministro Bonomi hizo un llamado a la responsabilidad de los medios.

A poco tiempo de establecido el gobierno, desde la Secretaría de Estado se pautaba cuál iba a ser la orientación frente al delito. Los hechos de violencia contra diversos comercios mostraron la reacción de una parte de la sociedad que exige acciones enérgicas por parte del Estado; en ese marco varios comerciantes en forma individual tomaron medidas en respuesta a los robos y rapiñas, repeliendo o abatiendo con armas de fuego a los perpetradores. El ministro no censuró la medida adoptada por las víctimas más allá de los recaudos en el manejo de armas, lo que implicó claramente una señal a todo el espectro político e institucional.

También se dio respaldo a operativos policiales, incluso apelando a fallos judiciales. Incluso se produjeron algunas declaraciones fuertes respecto al accionar de la Justicia, sin violar la independencia de poderes que sustenta al sistema de gobierno republicano (…)

Uno de los temas que suscitó la polémica en los medios de prensa fue la publicación de las cifras oficiales. En la Administración Vázquez, el Ministerio del Interior generó un "Observatorio de violencia y criminalidad" que exponía con una frecuencia trimestral las oscilaciones de las denuncias policiales en tipo y número de todo el territorio nacional. Si bien dicho observatorio continúa con sus funciones, el cambio de parámetros en las políticas de rendición de cuentas asumido por la actual administración incorporando otras categorías y fuentes, ha generado reacciones.

También se expusieron algunas debilidades institucionales que culminaron en tragedia. Un operativo policial en el departamento de Maldonado frente a un fenómeno social emergente, "las picadas", dio como desenlace una persona fallecida (…) A ello se le sumó la tragedia de un establecimiento de reclusión en Rocha, donde se desencadenó un incendio que cobró la vida de doce internos (…)

En conclusión cabe preguntarse hasta dónde el gobierno de izquierda ha proseguido la línea trazada en el mandato anterior (…) Puede establecerse que este gobierno acentuó el gasto en seguridad de manera significativa. El talante actual deja al descubierto un voluntarismo de la izquierda que no estuvo presente en años previos, o que si lo tuvo no alcanzó plenamente la respuesta esperada; sin embargo el corte operacional parece tener otros sustentos ideológicos. La conducción socialista de Díaz y Tourné partía de concepciones de la seguridad menos represivas y promotora de derechos y libertades. La actual parece ser una gestión preocupada por la efectividad policial (…) mostrando un despliegue de la fuerza pública y sin tapujos en distintas ocasiones.

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