Reclamos a fuerza de ocupaciones

Anarquistas avanzan en la educación

La anarquista agrupación Ferrer i Guardia era parte de la dirección del sindicato de la educación pero ya dio un portazo. Ahora gana poder desde afuera. Logró limitar al sindicato en sus negociaciones con Secundaria, bloqueó las pruebas PISA en un liceo y ahora busca impedir la elección de horas.

Anarquistas
Foto: archivo El País

El 13 de octubre de 1909 a las nueve de la mañana en un foso de la prisión del castillo de Montjuic, en Barcelona, Francisco Ferrer i Guardia fue fusilado. Su muerte llevaría a una serie de protestas, primero en España y después en varios otros países de Europa, que cesarían unos días después con la caída del presidente Antonio Maura. "¡Maura no!", gritaban los manifestantes. Ferrer i Guardia era pedagogo y anarquista, y se lo acusaba de haber incitado a las manifestaciones que habían llevado a la Semana Trágica, y que había terminado con 18 muertos, 112 edificios prendidos fuegos (la mayoría iglesias) y, posteriormente, 2.000 procesamientos. En Uruguay, casi 110 años después, la Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria (ADES-Montevideo) también está dividida en bandos que ponen a anarquistas de un lado y al resto de los sindicalistas del otro. La Agrupación Ferrer i Guardia, sin poder político dentro de la directiva, logró hace algunos días, en una diminuta asamblea, votar una moción que amenaza con trancar la elección de horas docentes para 2019.

La lógica sindical es la de un juego de estrategia. Elegir el buen momento para atacar o replegarse es vital para ganar terreno dentro de la estructura. ¿Por qué alguien quiere ser sindicalista? La respuesta es una sola: por poder. Qué es lo que motiva a querer poder es otro asunto. Digamos que la mayoría lo hace porque cree que la manera que ellos pregonan para lograr ciertos objetivos es la mejor. Digamos. Pero en el medio hay celos, egos y compromisos personales.

ADES es el sindicato radical. Es una de las 19 patas de la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes), pero como es la pata capitalina a veces su forma de caminar marca el ritmo de las otras 18. Y en caso contrario, cuando las otras no quieren seguir sus pasos, tiene tanto poder como para irse caminando solita e igual ir dejando grandes huellas. Para que se entienda: de los más de 179.000 liceales que hay, 54.250 son de Montevideo. Si Montevideo para, el 30% del estudiantado se queda sin clases. En 2015, por ejemplo, las autoridades de la educación decidieron modificar la fecha de fin de cursos luego de que una serie de protestas en Montevideo hiciera que los alumnos perdieran más de un mes de días de clase.

ADES es una, pero es muchas a la vez. Está dividida en cuatro grupos y la directiva tiene siete sillas. Tres son ocupadas por la Agrupación 1° de Mayo, y una de ellas es la del presidente, Luis Martínez. Sus dos compañeros son del Partido de los Trabajadores, mientras que a él todos lo definen como "luisista". Para Martínez no hay nada más importante que la unidad del sindicato y la fidelidad al Pit-Cnt. Si algo se vota en la interna de ADES él lo defiende, así no esté de acuerdo. Milita desde muy joven, formó parte del Partido Comunista, pero ahora es solo "luisista", dicen. Después viene, con dos asientos, la Lista 1, de miembros del Partido Comunista y frentistas independientes. El principal referente supo ser Emliano Mandacen, que después de la última elección pasó a ser parte del secretariado de Fenapes. Por último, también con dos lugares, está Comuna Pedagógica, el grupo más nuevo, que con posiciones muchas veces radicales no tiene un espejo político claro, aunque no es de derecha. No hay derecha en este sindicalismo.

Y, finalmente, llega la Agrupación Ferrer i Guardia —en homenaje al pedagogo anarquista asesinado— que era parte de la pasada directiva pero que en la última elección decidió no presentarse. Su líder es Julio Moreira. Hasta hace poco salía en los diarios, la radio y la televisión hablando como vocero del sindicato, pero desde que no forma parte de la cúpula ya se lo ve muy poco. En la anterior administración era el encargado de dar la batalla por mejoras edilicias en los centros educativos. El País trató comunicarse con él para este artículo, pero ni contestó.

Desde Fenapes definen al sector como "anarquista, pero no un anarquismo clásico". ¿Qué quiere decir? "Lo entienden como yo hago lo que se me canta. Están en contra de las instituciones. Por eso es que Julio no está más adentro, porque le deben haber dicho andate que te está comiendo el aparato".

Otros advierten que son "foquistas". La teoría del foco fue expuesta por el Che Guevara en 1960 en su texto "La guerra de guerrillas", donde sostenía que para llevar adelante una revolución no había que esperar a que se dieran ciertas condiciones en la sociedad, sino que se podía también forzar acciones focalizadas que sirvieran para contagiar, extender la revolución y llevar así al derrocamiento del gobierno. Se basaba en lo que había pasado con la Revolución Cubana, que había triunfado un año antes, en enero de 1959.

Además de Moreira, el sector no tiene ninguna otra figura conocida. Hay varios docentes y adscriptos de los liceos 18 del Prado y 70 del Cerro. El número de la lista que usan —aunque la última vez no se presentaron— es el 68 (en referencia al año del Mayo Francés). Y eligieron una frase de Ferrer i Guardia que han convertido en su principal bandera: "Queremos personas cuya independencia intelectual sea su mayor fuerza".

Pero que el sector haya salido de la directiva y que carezca de fuertes liderazgos no quiere decir que no tenga poder, porque el poder se logra también replegándose y atacando en el momento menos sospechado. De hecho, la moción que lograron votar ha generado un gran torbellino interno en ADES y en Fenapes.

¿Qué pasó?

La primera demostración de poder de la Agrupación Ferrer i Guardia se dio en mayo de este año —a 50 años del Mayo Francés—, cuando impulsaron y lograron que Montevideo votara en contra de cualquier tipo de movilización por presupuesto. Ellos decían que antes de tomar cualquier medida se debía tener claro por qué se iba a luchar. Para el resto del gremio su posición fue "entreguista".

La resolución, sin embargo, también tenía algunos puntos conflictivos: pedían aumentos por encima del 3,5% de la inflación y limitaban al secretariado de Fenapes en sus negociaciones, advirtiendo que estos no podían ofrecer ningún compromiso de gestión a las autoridades antes de que eso fuera tratado en una asamblea. También se les imponía a las autoridades a nivel nacional la obligación de enviar a cada una de las filiales toda documentación que tuviera que ver con las negociaciones, y esta debía ser recibida, como máximo, 48 horas antes de cada asamblea. Con esto, decían, se buscaba "optimizar" la comunicación de Fenapes con sus afiliados.

Semanas atrás se dio el segundo choque, cuando los anarquistas decidieron ocupar el liceo 18 —uno de sus bastiones— para impedir que sus alumnos hicieran las pruebas PISA. Moreira dijo en ese momento a El País: "PISA no aporta información sobre las condiciones de vida de los estudiantes. En el liceo 18 recibimos estudiantes de los quintiles de ingresos más bajos, población estudiantil de asentamientos irregulares. El último mes hemos identificado algunos que llegan sin comer y el liceo no tiene respuesta a ello. Apenas recibimos unas 20 bandejitas de sándwiches por semana".

Tras esto, el presidente de Fenapes, José Olivera, dijo que la medida tomada por el sindicato "no representa" a la organización a nivel nacional. Desde ADES hubo respaldo —no había otra, la decisión de ocupar se había realizado por pedido de Ferrer i Guardia pero había sido votada por la mayoría—, mientras que off the record las voces críticas contra la ofensiva no dejaban de sonar.

Los docentes del liceo 18, muchos de ellos de Ferrer i Guardia, ocuparon para impedir que se hagan las pruebas PISA. Foto: Francisco Flores
Los docentes del liceo 18, muchos de ellos de Ferrer i Guardia, ocuparon para impedir que se hagan las pruebas PISA. Foto: Francisco Flores

El golpe de gracia.

Fue hace dos sábados, en una asamblea minúscula, con apenas 37 personas —de una filial que suma a casi 4.000 afiliados de los 11.000 en todo el país, y que ha tenido convocatorias de miles de personas cuando se han votado cuestiones importantes— que la Agrupación Ferrer i Guardia logró que se votara una moción por la cual se piden una serie de medidas a llevar adelante por Secundaria. Si estas no se cumplen, advierten que se evitará la elección de horas con una ocupación en el recinto en que esta se lleve a cabo, que seguramente será el liceo Miranda.

"Si esto se votó yo lo respaldo. Somos un sindicato unido", dice Martínez, el presidente del sindicato. Sin embargo, la moción ha generado un gran lío. Otra vez Fenapes está en desacuerdo, y otra vez desde ADES lo critican sin salir a la palestra pública. "Pedimos una asamblea un sábado de tarde y pasó lo que pasó. Lo que pasa es que no podemos parar cada vez que se hace una asamblea, y los domingos viene poca gente, entonces lo hicimos el sábado a las ocho de la noche. No vino nadie, vinieron ellos y votaron lo que quisieron", dicen desde ADES y desde las sombras. La asamblea terminó pasada la una de la mañana.

En Fenapes sostienen que Ferrer i Guardia es una organización "esquizofrénica", porque un día vota por no luchar por presupuesto, otro ocupa un liceo para que no se hagan las pruebas PISA y después pone en juego la elección de las horas docentes. También los acusan de aprovecharse de un momento de debilidad de ADES, puesto a que Martínez, su presidente, está hace varias semanas de licencia médica.

La moción, además, molestó mucho a las filiales del interior del país, que creen que de esta manera se coloca al sindicato en una posición demasiado beligerante como para empezar a conversar. En el texto se hacen nueve reivindicaciones que incluyen, entre otras cosas, la reorganización o recuperación de más de 7.500 horas docentes y la reapertura de 23 grupos que, supuestamente, fueron eliminados el año pasado. En 2017 Secundaria cerró con números rojos, y hubo una orden desde la Administración Nacional de Educación Pública de bajar los gastos y corregir las finanzas: esta es la base de todos los reclamos. La moción propuesta por Ferrer i Guardia, y votada por ADES será tratada en la Asamblea General de Delegados —que incluye a representantes de los 19 departamentos— el sábado próximo.

Educación
Foto: Fernando Ponzetto

La letra chica.

Hay puntos de conflicto claros en la moción que logró sacar Ferrer i Guardia. La consejera Isabel Jaureguy, representante de los docentes en Secundaria, sostiene que "si uno suma los grupos que se pusieron y le resta los que se sacaron, en realidad hay 18 nuevos" y no faltan 23 como advierten los sindicalistas.

Lo que sí reconoce Jaureguy es que hay salones funcionando en sitios que no fueron pensados para ser aulas. Uno de los ejemplos que da es el del liceo Florida 2, donde se debió utilizar el laboratorio para abrir un nuevo tercer año. Lo mismo pasó en Solymar 2, donde un gimnasio se partió a la mitad y se convirtió en dos aulas. El problema, dice Jaureguy, se da porque la promoción es mayor que la de antes. "Históricamente había más primeros que segundos y más segundos que terceros. Pero ahora, como en esos liceos hay muy buenos resultados, se necesitan tantos primeros como segundos y terceros", asegura.

También piden una reorganización de las horas de Espacio Curricular Abierto (ECA). Esta es una materia que no hay docente que pueda explicar claramente qué es. Hablan de un espacio descontracturado, de reflexión, en el que se promueva el debate y en el que los docentes participen como los moderadores. Pero no está claro el contenido de estos debates, ni la forma en que se plantean en clase.

La falta de precisión ha llevado a que las horas ECA se utilizaran para otras cosas, convirtiéndolas en horas de materias tradicionales, por ejemplo en los liceos de tiempo extendido para los que este año faltaron docentes, y en horas de tutoría. Los sindicalistas anarquistas quieren que las horas de ECA, que son 5.000, se conviertan en cargos de docencia indirecta, como ser adscriptos. "Hay una discusión sobre ECA que no está saldada. No sabe el Consejo y no sabe el sindicato qué se quiere hacer. Pasar todo a docencia indirecta es un problema, porque después van a faltar profesores para tutorías. No es tan sencillo, por más que ECA hoy sea la nada misma", dicen desde ADES.

Otro conflicto que se esconde detrás de las ECA tiene que ver con que no hay certeza sobre dónde están esas horas. Mientras Secundaria dice que se reorganizaron en centros de tiempo extendido y tutorías, desde Ferrer i Guardia desconfían que algunas de estas horas hayan desaparecido. En el plan de recortes que tenía Secundaria el año pasado se manejó sacar 2.000 de las 5.000 horas, lo que serviría para bajar el gasto en $ 53.042.880 —gran parte del déficit de 2017 que fue de $ 185 millones.

"Había voluntad de recorte para bajar el déficit de Secundaria. Ese plan tuvo retrocesos, vueltas atrás, pero con las horas ECA no hay nada claro. Es complejo decir dónde están esas 5.000 horas. Hay versiones contradictorias. Se dice que están en los liceos de tiempo extendido, pero hay quienes no lo creen", dice Jaureguy.

La agrupación Ferrer i Guardia también plantea instar a Secundaria a que se recuperen 1.400 horas de cargos Poite, que son profesores orientadores de informática. Sobre este punto Jaureguy advierte que el problema está en que "faltan profesores, como también faltan de matemática, química y física".

Al mismo tiempo, reclaman que se recuperen 1.000 horas de inspección que fueron retiradas. "Según ellos fueron retiradas —matizan desde Fenapes—; es verdad que hubo un ajuste, pero hay que ver si son 1.000 horas. Lo que pasó fue que le pasaron de 48 a 40 horas semanales. Igual es raro ponerse del lado de los inspectores. ¿Por qué no reclamar esas 1.000 horas para otras cosas?".

También piden recuperar horas de educación física, sin aclarar cuántas se perdieron. No son horas de aulas comunes, sino las que se usaban para clases de recreación. Y 160 horas de observatorio de astronomía que supuestamente también fueron retiradas en el último año. "Ellos son claros: si un punto no se cumple se tranca la elección. O sea que si no se recuperan estas 160 horas, pretenden que las casi 25.000 que se ponen en juego en la primera elección pasen a tomarse en vez de en diciembre, recién en febrero. ¿Cómo le piensan explicar a alguien que viene del interior que la elección no se va a hacer por 160 horas de observatorio?", dice otra fuente de Fenapes, con más peso en la directiva, que prefiere no salir con su nombre porque "la cosa está muy tensa y hay que tratar de unir".

La voz de ADES en la asamblea de la semana que viene será de alguna de las tres agrupaciones con representación en la directiva. Así que es muy probable que quien lea la moción propuesta por Fererrer i Guardia sea alguien que no esté de acuerdo con ella. A mediados de año, cuando este grupo decidió no movilizarse por el presupuesto, el representante del sindicato se limitó a leer el planteo sin hacer ninguna consideración por fuera de lo allí escrito. Para el sábado se espera que pase lo mismo. Allí también estará la Agrupación Ferrer i Guardia, chequeando que su planteo se haga idéntico a como fue votado. Todo esto pasa, además, a menos de un año de la elección de nuevas autoridades sindicales, que se realizará en mayo, y de cara a la asamblea de diciembre de 2019 en la que el sindicato decidirá los planteos con los que se parará ante el próximo gobierno. Es tiempo de ofensivas.

Sindicato de Secundaria cada vez más radical

Desde hace un tiempo en el sindicato de Secundaria se vive un proceso de radicalización. Esto tiene que ver, entre otras cosas, con que hay sectores que responden al Frente Amplio y suelen moverse de manera más moderada, a diferencia de otros que ponen a todos los partidos políticos en la misma bolsa.

El primer síntoma de radicalización se vio dentro de Fenapes. Tras la última elección quedó al frente del sindicato Marcel Slamovitz, uno de los que cree que el cambio que reclaman se va a lograr a fuerza de paros y ocupaciones. Meses atrás, en declaraciones a Qué Pasa, Slamovitz dijo: "Me tienen como del ala radical y está muy bien que así sea, porque así es. Hace años que no soy frenteamplista; lo fui, como lo fue todo el mundo. Tampoco soy trotskista, nada de eso. Creo en la democracia sindical, en el anarco-sindicalismo de origen".

Ahora, consultado por la posición de los anarquistas de ADES-Montevideo, la filial capitalina de Fenapes que amenaza con ocupar e impedir la elección de horas de diciembre, sostiene que "no hay nada raro, que es parte de las medidas de lucha que lleva adelante un sindicato".

Sus compañeros de Fenapes, pese a no querer a salir a dar declaraciones públicas para tratar de calmar los ánimos, no están de acuerdo. La elección de horas para ellos es sagrada: hace años que la vienen realizando en conjunto el sindicato con las autoridades, y lo cierto que a partir de este sistema mixto de trabajo se ha logrado que la elección se realice en tiempo y forma.

Slamovitz quedó en lugar de Virginia García Montecoral, la expresidenta, que aunque es crítica con el gobierno siempre se ha definido como frentista. Fue él quien propuso el año pasado el paro del 8 de marzo por el Día Internacional de la Mujer, tan cuestionado por algunos sectores, y que este año se llevó a cabo de vuelta. Slamovitz es crítico con el Ministerio de Economía, pide no pagar la deuda externa, y si por él fuera, las medidas de lucha para reclamar el 6% del Producto Bruto Interno (PBI) para la educación serían mucho más intensas.

Su agrupación también es la que sostiene que no existen dos frenteamplismos, uno alejado y otro más cercano a los sindicatos, como advierten algunos dentro de Fenapes. Y advierte que hay un plan orquestado por el partido de gobierno para votar en bloque y favorecer a los mismos.

Slamovitz, el primer presidente que no es frenteamplista, es uno de los que peleó para que ya no sea posible firmar convenios salariales sin que estos pasen por la asamblea general de Fenapes. Este paso, sumado a la resolución que los anarquistas lograron sacar desde ADES este año obligando a Fenapes a presentar cada uno de los documentos que se utilicen en negociaciones con las autoridades (ver nota principal), le ha sacado al secretariado del sindicato cada vez más poder para negociar sin consultar a las filiales.

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