Amigos, sí, pero no tanto

John MCCain intenta alejarse de la estela de George W. Bush

La compleja relación de John McCain con el presidente George W. Bush puede ser resumida con un sencillo refrán: no puede vivir con él, ni sin él.

La popularidad del presidente anda por el piso. Incluso sus aliados temen en privado que Bush sea una carga para el republicano que busca sucederle. Los votantes están exigiendo cambios en medio de una prolongada guerra en Irak y una economía debilitada.

Pero Bush también es querido entre muchos republicanos. Tiene mucha experiencia en campañas y la capacidad de recaudar fondos en gran escala, capacidades importantes en momentos en que McCain trata de atraer a las bases republicanas y llenar sus cofres cuando enfrenta un enorme entusiasmo entre los demócratas y las arcas llenas en ese partido.

El presidente y el senador por Arizona aparecieron juntos el martes por primera vez en casi tres meses en un evento que representó ambos elementos de su difícil alianza: un acto de recaudación de fondos en una casa de familia, sin la presencia de la prensa.

El rival demócrata de McCain, Barack Obama, hizo un comentario crítico por adelantado.

"Sin cámaras ni reporteros. Y todos sabemos por qué. El senador McCain no quiere ser visto junto al presidente cuyas políticas fallidas él promete continuar cuatro años más", dijo Obama mientras hacía campaña en Nevada.

Los demócratas han descrito a McCain como una extensión de Bush. Han argumentado que McCain ofrece las mismas políticas, pese a su disposición a romper con el Partido Republicano en una serie de asuntos.

Bush y McCain aparecieron juntos en público por última vez en marzo, cuando el senador se aseguró la nominación republicana.

Atento a los riesgos que conlleva la relación con Bush, McCain trata separarse del presidente. Ha estado presentando su visión para el futuro sobre asuntos de gran importancia, como la posición de Estados Unidos en el mundo, el cambio climático y la respuesta al huracán Katrina.

Pero McCain ha pasado apuros para deslindarse de Bush en dos temas clave: la guerra en Irak y la economía. Ambos apoyan la permanencia e Irak y los mismos principios de libre mercado. Y eso les da a los demócratas suficiente munición para sus críticas. (AP)

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