Sheyla Rodríguez

Como un pez en el agua

20251121NA  Sheyla Rodríguez entrena en piscina chica del Campus de Maldonado,Uy.-184.jpg

Cada nuevo comienzo de año y de temporada, trae consigo ciertos rituales marcados por la estación. Uno de ellos, el regreso de los guardavidas y de los bañistas a las playas. En Las Grutas, desde hace diecinueve temporadas, es fácil reconocer a Sheyla Rodríguez, decana en la profesión en Maldonado, ya que lleva treinta años cuidando las playas y a sus visitantes. “Comencé desde niña a hacer las actividades que hasta ahora hay en el Campus de Maldonado: gimnasia olímpica, atletismo, patín, y por supuesto, natación. Una vez que pasé al plantel, tuve que elegir un deporte y me quedé en el agua. A los 12 años ya integraba la Selección Uruguaya de Natación y cuando estaba por cumplir los 18, un profesor que también era guardavidas, me propuso hacer la prueba de ingreso a la brigada, porque veía que tenía condiciones”.

Sus rutinas de entrenamiento, tanto para competición como para ser guardavidas, fueron exigentes. En invierno se preparaba en piscina, y en verano, se lanzaba a nadar en aguas abiertas de lunes a sábados, varias horas al día, durante meses. Con eso y todo, recuerda que las pruebas no se le hicieron difíciles. “Lo que me llevó a ser guardavidas y me dio más fuerza para alcanzarlo fue que en aquella época, verano 1993-94, eran muy pocas las mujeres que ingresaban: no llegábamos a diez. Y a mí, por ser baja y tener poco peso, muchos compañeros hombres no me querían. Eso también me impulsó a seguir”.

En aquellos años -comienzos de los 90’-, todo era distinto. Sheyla recuerda que trabajaba con una silla y una sombrilla, porque eran pocas las playas que tenían casetas. "Solo en la Parada 16 de la Mansa había un handy para comunicarse con la base de guardavidas. Ahora, por suerte, hay casetas en todas las playas, muy bien equipadas, con handy en todos los puestos, y somos alrededor de treinta mujeres guardavidas. El orgullo que tengo de mi profesión es que cada año estamos más avanzados y capacitados. Siempre se aprenden cosas nuevas”.

Desde entonces el propósito de su vida es nadar. Tanto es así que nunca paró. "Nadé hasta cuando estaba embarazada”, confiesa. “Tenía cuatro meses y medio de embarazo, y como aún no lo sabía, seguía entrenando y compitiendo. Después tuve a mi hijo, y a los tres meses ya estaba de nuevo en el agua. Es más fuerte que yo”. A tal punto, que su hijo, Facundo Rosso, siguió sus pasos y también es nadador, campeón en categorías juveniles. “De tal palo, tal astilla", dice entre risas.

Para Sheyla, con cada verano comienza la temporada alta de competiciones en el mar. Una de ellas, la Travesía Internacional Laguna del Sauce, en su edición 2025-26 organizada por el Hotel del Lago, cumplió su octavo año. Entre los 170 participantes, se encontraba ella, competidora profesional en aguas abiertas y en piscina, con varios logros en su medallero. Los más recientes, el que corresponde por haber ganado la primera etapa de la travesía citada, y el que obtuvo al consagrarse campeona en el Sudamericano de natación 2025 de Chile, ambos disputados en la categoría 50-54 años.

“Hay personas que prefieren competir en piscina, mientras que otras eligen hacerlo en aguas abiertas. También estamos los que nos anotamos en ambas categorías, como yo. Si bien en los dos casos lo hago con mucho gusto, si me dan a elegir, me quedo con las aguas abiertas. Para mí es un placer estar en el mar…, te alejás de lo conocido. En el mar siempre es diferente, a veces el agua está picada, otras veces congelada, o hay aguavivas. Vos vas nadando y te preguntás: ‘¿qué hago acá?’. Pero al final, terminás y siempre te decís: ‘¡qué bueno que estuvo!’. Mi sueño para 2026 es seguir con esta energía y estas fuerzas para continuar haciendo lo que más me gusta: nadar y trabajar de guardavidas”. Más en Instagram | Sheylarodiguez

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