Joaquín Abelenda conoce y mucho lo que es el mundo del ganado en Uruguay. Hace más de 30 años que es rematador. Sin embargo, a partir de 2008 comenzó con el remate de caballos pura sangre de carrera.
“El tema de los caballos siempre fue un tercer rubro dentro de la empresa (Walter H. Abelenda), o cuarto, pero siempre se hizo”, indicó el rematador.
Sin embargo, no fue sencillo introducirse en el remate de los pura sangre. Debido a que le costó y mucho. “Estuve a punto de no hacerlos más”, le confesó Abelenda a Ovación. “Son remates que llevan mucho tiempo y que había que hacer un catálogo. Es más, a veces solo vendías un 30%”, agregó.
No le quedaban muchas ganancias a la empresa, pero Abelenda siguió adelante y pudo revertir la situación. “Tuvimos la oportunidad de hacer remates muy buenos. Hicimos la liquidación de haras Calamar & Compañía donde vendimos potrillos a muy buenos valores”.
Consiguió gestar una “venta de más de 280 caballos de pura sangre; la más importante de la historia del Uruguay”, expuso. Todo esto se produjo tras la liquidación del haras Gravoche.
Carreras
Joaquín Abelenda se definió como una persona que “no iba muy seguido al hipódromo”, aunque esto cambió a raíz de la compra de “una potranca a la competencia”. ¿La razón? “Ganó una carrera, ganó la segunda y después tuvimos la suerte de correr la Polla de Potranca y salió victoriosa”, relató con mucha alegría.
Con esas victorias, Abelenda pasó a tener una mayor exposición frente a la Sociedad de Criadores de Caballos Criollos en Uruguay y ante el hipódromo. “A medida que me metí en el remate del pura sangre de carrera, empecé a ir más al hipódromo, comencé a estar más en la parte de repartir catálogos y a estar un poco más vinculado al turf”, puntualizó.
Esto produjo que la empresa que dirige Abelenda (Walter H. Abelenda) haya tenido buenos remates en los últimos años, lo que llevó a que se quedara con una “gran porción del mercado”.
Rematador
Abelenda posee más de 30 años de experiencia en el mundo del remate de ganado. Al momento de hablar sobre su trabajo lo marcó como “una profesión” en la que uno “nace para hacerla”.
Asimismo, enfatizó, en varias oportunidades, que es “muy difícil hacerse rematador” y enumeró los motivos: “Hay que tener un conocimiento importante del mercado, contar con una gran noción del público y de lo que uno está vendiendo”.
A su vez, añadió: “Rematar capaz que lo puede hacer cualquiera, pero no todos saben lo que realmente están vendiendo, lo que tiene que valer y hacerlo tratar de llegar al precio que realmente merece, más allá de que a veces no depende de uno, pero uno tiene que estar preparado para saber lo que tiene entre las manos; el rematador tiene que tener argumentos para poder vender lo mejor posible ese producto”.
Hay una relación de confianza que se genera entre el vendedor y el rematador. Porque el primero llevó a cabo una inversión de varios años para que el rematador lo “venda en menos de 4 o 5 minutos”, argumentó.
A raíz de ello, el rematador “tiene que tener bien en claro lo que está vendiendo y tratar de sacar el mayor jugo posible”, afirmó.
Joaquín Abelenda remata de la forma más profesional de todas ya que es, sin dudas, su vida.