JORGE DA SILVEIRA
El clásico de hoy puede confirmar la supremacía en la tabla de Nacional o variar mucho el panorama en el tope de la misma.
Mucho se habló que el torneo estaba liquidado por la diferencia de puntos que llevaba el equipo tricolor.
No estuvimos de acuerdo porque estimamos que faltó sustento de fútbol a los resultados que se lograran. La campaña fue mucho mejor en los números que en el juego.
Ocurre que los rivales en la lucha por el título no hicieron bien las cosas y así le allanaron el camino a los dirigidos por Martín Lasarte.
Peñarol tuvo una racha muy mala en la que pareció confundirse Morena luego de mostrar en el comienzo intenciones definidas de juego colectivo dinámico, veloz, con llegada de muchos hombres cerca del área rival, apertura por las bandas, toque por bajo. Faltaba convertir en porcentajes razonables para que llegaran los resultados con la base de buen fútbol.
Nacional tuvo la virtud de que ganó sin jugar bien muchos cotejos. Pero mostró a varios jugadores muy importantes lejos de su mejor forma y desajustes de funcionamiento en un equipo conformado con carencias en algunas plazas que obligaron a que el técnico improvisara en sectores que no estaban bien cubiertos. Sebastián Abreu, Alexnader Medina y Gabriel Alvez nunca se acercaron a su forma ideal. Ligüera no respondió al reconocido talento. Le faltó visión para encontrar espacios que le permitieran pasar como sabe. Corrió mucho con pelota, se desgastó, recibió golpes.
Salvo Oscar Javier Morales, monumento a la regularidad y eficacia, los demás volantes no tuvieron tarea pareja.
Hubo algunas dificultades en el sector izquierdo de la zaga. Antes de la inactividad previa al clásico pareció un equipo con problemas físicos que hicieron que no metiera como en varios cotejos ganados sobre el final.
Se perdieron muchos últimos pases y claras situaciones de gol. Si se mejoró la condición física en estas dos semanas puede acercarse a lo esperado y confirmar su condición de candidato. Ayuda el hecho de haber ganado los últimos clásicos de atrás y tener jugadores a los que les ha ido bien en este tipo de partidos tan especiales.
La formación del equipo y los cambios pueden incidir en mucho en el resultado del cotejo. Debe conformar un mediocampo que pueda minimizar a Marcelo Tejera y crear el propio juego que habilite a los de ofensiva.
Peñarol viene en racha ganadora sin respaldo de juego parejo. La presencia de Tejera en la escuadra titular fue decisiva para ganar cotejos como ante Danubio, fundamental para la levantada anímica del equipo en esta fase decisiva del certamen. Ese repunte se debe mucho más a algunas figuras que al funcionamiento colectivo parejo del inicio del año.
El haitiano Pierre atrás, Césaro en el medio, Tejera en la elaboración y Cedrés en el goleo, son los responsables de esta ilusión que puede afianzarse de ganar esta tarde.