Uruguay ya está en Playa del Carmen y faltan días para el debut ante Arabia Saudita por el Mundial 2026. La Celeste tiene todo pronto, incluyendo la camiseta, que tiene las cuatro estrellas sobre el escudo al igual que todas la que ha usado desde 1992.
Los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928 y las Copas Mundiales de la FIFA de 1930 y 1950 conforman los cuatro campeonatos mundiales que ha conquistado Uruguay en su historia. En los últimos tiempos, principalmente en redes sociales, algunos han cuestionado los dos primeros títulos y expertos e historiadores compartieron los argumentos que explican la concepción mundial de ambos.
¿Cuándo aparecieron las estrellas en el escudo?
Santiago Oitaben, coleccionista y especialista en camisetas, explicó que fue en el año 1992, cuando Uruguay comenzó a vestir la marca NR. “No fue que en el 90 nos dimos cuenta que podíamos rescatar la gloria de la década del 20, siempre estuvieron con nosotros, nos parecía de orden, justo y por un tema de respeto histórico que nos acompañen en la camiseta”, afirma, sobre la decisión.
Atilio Garrido, periodista e historiador, cuenta que la decisión se tomó luego de una charla que tuvo con el histórico expresidente de Nacional, Miguel Restuccia, que integraba la AUF en los 90. El periodista había visto que Brasil, tras el título mundial en 1970, vestía tres estrellas sobre el escudo y sugirió hacer lo mismo con la Celeste y así fue.
La FIFA cuenta con un mecanismo que regula el uso de insignias y distintas características de los uniformes de las selecciones llamado Reglamento de Equipamiento. En ese reglamento, entre otras cosas, determinan qué selecciones pueden vestir estrellas, ya que solamente están permitidas para campeones mundiales. Uruguay, desde 1992, ha recibido la aprobación para las cuatro en toda las oportunidades.
Pierre Arrighi es uno de los historiadores que más sabe del tema ya que se ha enfocado en investigarlo desde hace varios años. Argumenta que los torneos del 24 y el 28 tienen ese status por sus propias características y desarrolló una fórmula a la que llamó de campeonato máximo. Para que sean considerados de ese tipo deben ser abiertos y mundiales.
Los torneos de Colombes y Ámsterdam fueron abiertos, es decir, no tenían restricción alguna a jugadores para participar. Podían hacerlo amateurs, semiprofesionales y profesionales. Por otro lado fueron torneos mundiales, porque no tuvieron representantes de un solo continente. Si se habla de representatividad, esos torneos tuvieron más participantes que muchas de las Copas del Mundo de la FIFA. En 1924 fueron 22 las selecciones participantes y en el 28 fueron 17. España 82, con 24 selecciones, fue la primera Copa Mundial de la FIFA en superarlos.
El sentir de la época.
Hay que veros diarios de esa época para ver cómo se entendían esos dos campeonatos. Pasaron más de 100 años pero otro aspecto que valida la hipótesis es lo que quedó plasmado en los diarios y los documentos de esos días.
El País, por ejemplo, durante la cobertura del torneo del 24 se referían como un “título mundial” y el 10 de junio, tras vencer a Suiza, titularon que “El Uruguay es campeón mundial de football”.
Por otra parte era usual recoger las coberturas de otros medios. Il Corriere Italiano escribió: “Uruguay, Italia y España ocuparon en el torneo olímpico puestos destacados, es natural que las naciones latinas que tanto han progresado en football posean ahora el campeonato mundial.
El semanario France Football, boletín informativo de la Federación Francesa, hablaba de campeonato mundial
Al volver de Colombes, los uruguayos fueron recibidos por una multitud y muchas personas transportaban carteles. En varios de ellos se pueden leer consignas como: “empleados hipotecario en homenaje a los campeones del mundo” u otra que finalizaba diciendo que un grupo que no se alcanza a leer “abrazan a los campeones mundiales”.
En el 28, Madame Paine, que los recibió en su casa en Colombes, envió una carta antes de las semifinales ante Italia y escribió: “Viva, mis queridos futuros campeones del mundo de 1928, Mamá Paine”.
Esa carta está exhibida en el Museo del Fútbol, al igual que una postal, enviada por Flamengo en la que miembros de su equipo principal posan con la bandera uruguaya. Fechada el 15 de junio de 1924, dice: “Viva Uruguay, homenaje del Club de Regatas Flamengo (Rio) a los campeones mundiales de fútbol”.
El País, tras el título, escribió: “Héctor Scarone en una jugada magistral nos lleva otra vez al campeonato mundial”
“Los nombres no importan, pero se considera el 24 y el 28 de la misma estatura y de la misma importancia que el título de 1930. Y no solo pasaba eso en Uruguay, sino que pasaba en Argentina. En Argentina también se hablaba cuando fueron a competir en Amsterdam, que iban a competir por el torneo mundial”, cuenta el periodista e historiador Luis Prats.
¿Es relevante que FIFA reconozca los títulos o ya valen por si mismo?
Luis Prats responde: “Creo que el mundo del fútbol no le ha reconocido a Uruguay totalmente, cabalmente, la importancia que tuvo en su desarrollo hace ya casi 100 años. Sería lo ideal que la FIFA reconociera, pero la FIFA es un ente político con intereses que se maneja con sus propios criterios. Entonces hoy te puede reconocer y mañana saca otro decreto y anula eso. Entonces, creo que va más allá del puntual reconocimiento de la FIFA, que de alguna manera igual existe a través de las cuatro estrellas, porque de la misma manera que la FIFA puede cambiar su posición, siempre ha sido un organismo muy estricto y muy puntilloso en muchas cosas”.
El excapitán de la selección, Diego Lugano, expresó: “Yo creo que un poco significaría coherencia o parte de la FIFA. La FIFA va evolucionando de acuerdo al negocio fútbol pero nada quita lo que se hizo en aquel momento y lo que representaba en aquel momento creo que hay que tener respeto, conocimiento por la historia y bueno, yo vivo en Brasil y no le discute a nadie eso capaz que no hay tanta información pero no le discute a nadie.
Nota de Redacción: Luego de publicado este documental, Pierre Arrighi se comunicó con Ovación para afirmar que no comparte la versión incluida en este trabajo del proceso de inclusión de las cuatro estrellas en el escudo uruguayo. El País no toma postura por ninguna de las afirmaciones.