Casi desapercibido y mientras la mayoría de los uruguayos discutía la mala racha de la selección de fútbol, un sanducero volvió a poner al país en el podio mundial.
Es Víctor Monroy, que la semana pasada obtuvo la medalla de Plata en el Festival Mundial de Arquería Tradicional, que se realizó en Corea, entre el 5 y el 10 de octubre y que reunió a unos 120 participantes de 30 países.
El representante de Mongolia, con 45 puntos, se quedó con el Oro, apenas un punto más que los obtenidos por Monroy, que superó a Hungría, también por un punto.
El torneo comprendió la sumatoria de los puntos logrados con cinco tiros a siete blancos, que contaban con diferentes niveles de dificultad y situados a distintas distancias.
En total Monroy obtuvo los 44 puntos que le valieron la plata. Lo anecdótico fue que hasta último momento el sanducero era el preferido para el oro. "Yo estaba primero y el de Mongolia apareció al final, compitió último", relató.
ESTILO. La arquería tradicional es una disciplina poco conocida y menos practicada en nuestro país. Se estima que cuenta con unos 250 aficionados, 30 de ellos en Paysandú. Hace doce meses, Víctor Monroy, de 37 años, apenas sabía que existía la disciplina. Fue entonces que por su trabajo como técnico de equipos de aires acondicionado, fue a la casa de un cliente, Carlos Piñeyro. Éste le comentó que se estaba dedicando a fabricar arcos y lo invitó a experimentar.
Monroy no dudó y rápidamente el deporte se transformó en un "estilo de vida que solamente pueden entender quienes lo practican", relató a Ovación, a su regreso de Corea.
"Es un ejercicio de concentración que hace que no se piense en nada y la mente se despeje totalmente", precisó. "Es difícil de explicar, es un tiro instintivo, sin mira, en el que el cuerpo se prepara y hace el tiro cuando está pronto, es un momento exacto en que el cuerpo está preparado", señaló.
Por otro lado, agregó que también es muy disfrutable ese "momento de amigos" que se genera los fines de semana cuando los tiradores se juntan para la práctica y la "arquería es el tema excluyente". El resto de la semana, confesó, no puede pasar un solo día sin hacer, al menos, cinco tiros.
Los fines de semana el grupo se reúne en un predio situado en la zona del Trébol, al ingreso a la ciudad. Por motivos de espacio, para los tiros de 90 metros que exigía el mundial, la práctica se trasladó a la chacra de Mauricio Gervasoni, otro tirador sanducero que también alcanzó la medalla de plata en 2010, e integró el equipo que ese mismo año obtuvo el bronce.
SISTEMA
EMPEZABA CON EL CHANCHO
Los siete blancos del Festival Mundial se diferenciaron en distancia y forma. El más cercano, a 20 metros, era el muñeco de un chancho cuyas parte representaban distintos valores. El más lejano estaba a 90 m y era un rectángulo con un círculo rojo en la parte inferior. A 75 m se colocó una canastas de flores. Cada flor tenía un valor diferente.