EDWARD PION (*)
La serpenteante carretera se abre camino entre la indescriptible belleza de las armoniosas montañas.
El visitante es recibido por una población que está absolutamente ilusionada con la posibilidad de vivir la experiencia de convertirse en centro del mundo. Los enormes carteles de ¡sí, PyeongChang! dominan los accesos a la ciudad y decoran el abundante bosque, el valle de agua cristalina y todas las escenas campestres de una tierra donde se disfruta de un ambiente natural único y puro.
Después de dos horas de viaje en automóvil, PyeongChang demuestra que atesora una gran riqueza y que tiene óptimas condiciones naturales para la realización de los Juegos Olímpicos de Invierno del año 2010.
Los anfitriones se encargan de puntualizar las ventajas de su "meca de los deportes de invierno" y repasan una interminable lista en la que queda claro que el cinturón del deporte invernal se ubica en un punto de cruce de autopistas que son las dos arterias principales que unen a la Península Coreana por los cuatro puntos cardinales. Todo queda cerca. Todo está al alcance dentro de un viaje de una hora.
Ese es uno de los argumentos más ponderados. Obviamente, porque se hace todo más fácil para los deportistas, las autoridades y también para el periodismo.
Pero PyeongChang no es sólo menor demora para dirigirse de una instalación a otra. Así como tampoco debe hacerse especial hincapié en el hecho de que su infraestructura de alojamiento y de competencia es de avanzada. Y eso que su tecnología es realmente impactante. Porque la sofisticación está en los hoteles y hasta en las propias pistas de nieve.
En este último rubro debe incluirse a la fastuosa pantalla que se montó en una montaña y que permite ver imágenes perfectas desde cualquier punto y sin importar que el sol le pegue de frente. Un simple detalle, pero para nada despreciable si es que se quiere convencer al Comité Olímpico Internacional que no hay elemento que pueda cercenarle a Corea del Sur la posibilidad de recibir los Juegos Olímpicos de Invierno.
PyeongChang tiene muchas cosas más. Algunas de las cuales persiguen el objetivo de golpear el pecho de los miembros COI, quizás hasta más fuerte que el impacto que recibió una multitud en Sydney 2000 cuando las delegaciones de las dos Coreas ingresaron juntas al Estadio Olímpico en el desfile inaugural.
Bajo uno de los lemas del propio movimiento olímpico, paz y armonía, PyeongChang resalta que "cuando se trata de deportes, el norte y el sur han estado siempre unidos". La frase del secretario general del comité de postulación, Yoon Kang-ro, persigue un buen objetivo: el entendimiento deportivo otra vez por encima de las divisiones políticas. Que es lo mismo que decir, el deporte lleva a la paz.
Ese punto es fácil de comprender cuando se empieza a trepar por el interminable aerocarril y los ojos se deslumbran con las esplendorosas montañas maquilladas de nieve. El blanco apenas es decorado por las huellas que dejan los turistas y los estudiantes que eligen a PyeongChang como lugar de esparcimiento.
Las marcas aparecen hasta en los lugares más increíbles y demuestran que los aficionados son capaces de inventarse retos para comprobar si sus habilidades siguen progresando. Las marcas dejadas a centímetros de las columnas que sostienen el aerocarril dejan bien en claro que hace muy poco hubo un descenso cargado de adrenalina.
Llegó la hora de terminar la visita a la ciudad candidata a convertirse en sede de los Juegos Olímpicos. Las decenas de tiendas de arrendamiento de ropa deportiva estimulan a rodar (esquiar es para los que saben) por la montaña. La pureza de su nieve conquistó al periodista y el "¡sí, PyeongChang!" brota con naturalidad cuando las luces de la noche cristalizan el sentimiento de que se respira paz.
"Nos vemos en PyeongChang 2010", reza el cartel que despide a los casi 5.000.000 de esquiadores que suelen presentarse en este tesoro escondido todos los años. Ojalá que así sea, piensa el periodista.
(*) De su viaje a Corea del Sur
COI elige en julio
El próximo 2 de julio el Comité Olímpico Internacional decidirá qué ciudad tendrá el privilegio de albergar los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010.
La surcoreana PyeongChang compite con las ciudades de Salzburgo (Austria) y Vancouver (Canadá). En tierras asiáticas se considera que la prioridad la deben tener ellos por una simple rotación de continentes: los últimos se realizaron en Norteamérica (Salt Lake City 2002), los próximos serán en Europa (Turín 2006).
La decisión de quién organizará los XXIII Juegos de Invierno se adoptará en la ciudad de Praga, República Checa.
Cabe consignar que estas competencias se llevan a cabo desde el año 1924, momento en el que el COI avaló la división de los Juegos Olímpicos.