A.C LEVRERO
En Londres
Londres, Trafalgar Square, un miércoles cualquiera de fines del invierno. Insólitamente un tibio sol amodorra a los centenares de turistas, a quienes les faltan ojos para recrearse aún más, si fuera posible, con la magnífica vista lejana del Big Ben y las Casas del Parlamento, que regalan los famosos balcones del museo de pintura de la National Gallery.
La estridencia de las primeras ambulancias y carros de bomberos dirigiéndose hacia la estación del subte (Underground) de Aldwych, no le movieron un pelo a nadie, en una orbe inmensa, interminable, donde siempre están pasando cosas, agradables y de las otras. De ese modo las sirenas de los vehículos de emergencia llegan a transformarse en un sonido casi continuo.
Pero siguieron pasando, bomberos y ambulancias, ambulancias y bomberos. Aquello ya no era rutina. Llegado a un punto de alarma, turistas y trabajadores comenzaron a dejar vacía la Trafalgar Square y formaron, sin proponérselo, una gran procesión que se dirigió raudamente al lugar donde ambulancias y carros de bomberos se iban deteniendo y silenciando sus sirenas.
Olor a tragedia, ambiente de tragedia. Unas 2.500 personas, entre equipos de paramédicos, enfermeras, bomberos, policías y "víctimas" tomaron parte durante dos días del mayor simulacro de enfrentamiento a un ataque terrorista en el Subte londinense que jamás haya tenido lugar en la ciudad del Támesis. Una prueba de fuego para los Comandos de Seguridad, destinados a preservar la paz durante el desarrollo de los Juegos.
Nada quedó librado al azar en el simulacro. Durante dos días hasta los propios comandos e involucrados se creyeron que estaban enfrentando un ataque terrorista. Esto era vital, tenían que creérselo, debía ser así.
Casi 900 millones de dólares serán distribuidos en aviones, buques de guerra, misiles aire-tierra y unos 30.000 hombres entre policía, ejército, guardias de empresas de seguridad privadas y hasta 3.000 voluntarios. Muy cerca de la clausurada estación de Aldwych, casi a la vuelta como quien dice, el nuevo reloj de la Trafalgar Square hace oídos sordos a simulacros, previsiones, inversiones de seguridad. En realidad no escucha ni quiere saber de nada. Sólo le importa que faltan 130 días para el comienzo de los Juegos Olímpicos de Londres.
BOXEO
Celestes
En una velada celebrada en Colón F.C., cinco de los 6 boxeadores que irán en mayo a Río Janeiro al clasificatorio para los Juegos Olímpicos, pelearon con rivales argentinos.
Triunfos
Todos los púgiles uruguayos que son dirigidos por el inglés Mark Wilks y nuestro compatriota Washington Fagúndez lograron ganar.
Peleón
En el mejor combate de la noche , Eduardo Estela (foto 1) venció por puntos en decisión unánime a Matías Lazarte.
Resultados
En el resto de los enfrentamientos, Johnny Baccino le ganó a Luciano Cons; Fernando Martínez a Lautaro Fernández; Fabián Guedes (foto 2) a José Sander; y Miguel Larrosa a Darío Peralta. Las cuatro primeras victorias fueron por fallo unánime y la última en decisión dividida. Casero no peleó, ya que su rival no viajó.
45 segundos de gloria
Oscar Pistorius, atleta discapacitado sudafricano consiguió la marca mínima A al cubrir los 400 metros en un tiempo de 45"20.
21 puesto y afuera
El australiano Ian Thorpe, ganador de cinco medallas de oro olímpicas, no estará en Londres. Entró en el lugar 21 en los 100 libres.