SILVIA PEREZ
Esta tarde, en el Campus de Maldonado, la asistente de árbitro, Laura Geymonat, estará sobre la raya de cal por segunda vez en un encuentro de un equipo grande.
La jueza ascendió este año a primera categoría e integró la terna que arbitró el partido entre Wanderers y Nacional por el Campeonato Uruguayo Especial 2005. El partido se jugó en mayo en el Parque Viera y fue su primera vez con un equipo grande. A los 35’ Geymonat cobró un offside al delantero tricolor Luis Romero. El gol fue anulado y Romero luego de varias protestas fue expulsado por Gustavo Méndez. "En esa oportunidad descubrí la gran repercusión que tiene todo lo que pasa con los equipos grandes. Toda esa semana se habló del tema. Y la gente se quedó con la idea de que a Romero lo eché yo. Además, en todos lados me comentaban el ‘¡andá a lavar los platos!’ que me dedicó en aquel momento la hinchada de Nacional. Yo admito que aún no estaba muy acostumbrada a usar los banderines electrónicos y que pude haberme demorado un poco porque iba corriendo y no encontraba el botón, pero Romero estaba adelantado", comenzó recordando Geymonat.
HINCHAS. En realidad la jueza está acostumbrada a que los hinchas le digan de todo un poco. No hace mucho en un partido de la B entre Atenas y Racing le gritaron que le iban a regalar una cocina con cuatro hornallas. "Yo me reía para mis adentros y me preguntaba si la cocina sería combinada, a gas o eléctrica". Lo más lindo que le dedicaron en una cancha fue: "¡Cómo me gustaría ser banderín para que me lleves de la mano", pero no todos son tan gentiles. También escucha groseros insultos. "Por suerte tengo una capacidad especial y esas cosas ni las recuerdo. Hay quien patea el alambrado detrás mío, pero no creo que esas cosas sean porque soy mujer, lo mismo le sucede a los hombres".
Los apodos también están a la orden del día con la jueza. Si bien muchos ya la llaman Laurita, aunque detrás le dediquen un insulto, otros le dicen Chilindrina, Floricienta o Heidi. Estos sobrenombres se deben a las trencitas con que arbitra, lo que no sólo le permite cuidar su cabello sino que le recuerda cuando su madre la peinaba así durante su niñez.
ASISTENTE. En Uruguay hay nueve juezas de fútbol. Tres están en tercera categoría y cinco en cuarta, la única que alcanzó la primera categoría es Geymonat. Ella está convencida de que para que una mujer haga carrera en el arbitraje es mejor ser asistente, pero sus ocho compañeras siguen con la idea de ser árbitros principales. "Yo me decidí cuando estaba en tercera. En ese momento me dieron el escudo FIFA y pasé a ser internacional para arbitrar fútbol femenino. Generalmente, el momento de elegir es en segunda, porque hasta ese momento uno hace de árbitro y de asistente. En parte es una opción propia, pero los integrantes de la escuela y la Comisión Sub Técnica te sugieren lo que es mejor. Te van viendo el perfil. En mi caso me sugirieron que optara por ser asistente por la parte física y porque soy muy prolija. Estoy convencida de que en un ambiente de hombres como este es más fácil llegar siendo asistente y se lo digo siempre a mis compañeras. A dos ya las tengo medio convencidas".
DISCRIMINADA. Laura comenzó en el arbitraje en el 98 y aseguró que en estos años las cosas han cambiando mucho. "Ahora que lo veo a la distancia creo que hay menos discriminación, o será que me acostumbré. Antes había dirigentes de clubes que no querían que les arbitrara una mujer y compañeros que tampoco querían que una mujer integrara la terna con ellos. ‘A mí no me manden ninguna mujer’ pedían, pero ahora hay muchos que dicen lo contrario. Recuerdo que una vez un equipo puso al preparador físico detrás mío para controlar si cobraba bien los offside. Y había muchos jugadores que no sabían cómo tratarme y me decían ‘profesora’, sobre todo en inferiores. Hasta hoy hay muchos que me llaman ‘juez’ y yo les aclaro que soy jueza y así les saco una sonrisa. Otros me preguntan si soy señora o señorita y yo, por las dudas, les contesto que soy viuda con seis hijos y así les vuelvo a sacar una sonrisa. Llevarse bien con los futbolistas es importante, pero más es darme mi lugar. En ese sentido soy casi paranoica. Siempre le digo a las compañeras nuevas que no se pongan calzas justas. Siempre uso equipos deportivos sueltos y jamás tengo actitudes escandalosas ni doy demasiada confianza ni a los jugadores ni a mis compañeros. Aunque a esta altura reconozco que me siento más cómoda en un grupo de hombres. A veces me cuesta mantener charlas de mujeres".
CASUALIDAD. Cuando Geymonat necesita realizar algún trámite y le preguntan su profesión, ella responde orgullosa ‘árbitro de fútbol’. Entonces la miran de arriba abajo sin dar crédito a lo que acaban de escuchar. Como tantos otros jueces, llegó al arbitraje por casualidad. A los 17 años se mudó a la capital para estudiar periodismo deportivo. En su clase eran 20 hombres y tres mujeres. "Me di cuenta de que para las mujeres era muy difícil acceder a los medios de comunicación". En Colonia Valdense había estudiado cocina y paralelamente, trabajaba en el bar Facal. "Un día un compañero me trajo un recorte de diario donde se llamaba a aspirantes mujeres para realizar el curso de árbitro. Pensé que interiorizarme de las reglas de juego me iba a venir bien para mi futura profesión de periodista. Nos presentamos 38 mujeres y nos recibimos sólo seis. Hoy somos las más viejitas".
Pasó por todas las categorías: quinta, cuarta, tercera, segunda y ascendió a primera este año. Es juez internacional para fútbol femenino desde 2003 y viajó a dos campeonatos. Su primera vez como internacional fue en Ecuador y aún recuerda las lágrimas que se le escaparon cuando por los altoparlantes anunciaron su nombre como jueza de Uruguay. En ese torneo integró la terna del partido donde el equipo local cayó ante Colombia y quedó eliminado del torneo. Las juezas tuvieron que salir de la cancha bajo los escudos de la policía. Esas experiencias, sumadas al fútbol sala, donde también arbitra, le han permitido no solo adquirir experiencia, sino templar su espíritu.
Se sentía Nadia Comaneci
Siempre le encantaron los deportes. De niña, en Colonia Valdense, colocaba un palo entre dos ciruelos y allí arriba se sentía Nadia Comaneci. Practicó handbol, atletismo y patín entre otros deportes que aprendió con la profesora Nora Talmon en la Plaza de Deportes. "En un pueblo la plaza es todo. Además, como mi padre falleció cuando yo tenía tres años, me crié viendo a mi madre cambiando las bombitas y pintando la pared. Aprendí con ella que las profesiones no están divididas por género sino por las capacidades de cada uno".
La radio también fue muy importante en la formación deportiva de la jueza. "En el fondo de mi casa había un galponcito y allí nos reuníamos a escuchar los partidos. Yo anotaba todo, las integraciones, los jueces, todo lo que pasaba. Hasta de los partidos de la B. Y durante los Juegos Olímpicos hacía lo mismo. En casa no había televisión, cruzábamos a lo de la vecina para ver "La extraña dama". Por eso la radio fue tan importante. Uno de mis preferidos era Víctor Hugo a quien escuchaba desde Argentina".
Como a muchos jóvenes del interior, le costó mucho adaptarse a Montevideo. "Si veía que alguien le pegaba a un caballo en la calle me metía y si iba en el ómnibus y tiraban un papel por la ventanilla también. Soy ingenua y muy pueblerina".
"Es como trabajar con un hombre"
Esta tarde en el partido entre Peñarol y Deportivo Colonia que tendrá lugar en el Campus de Maldonado, Geymonat integrará la terna con José Gijón y Marcelo Gadea.
Sin embargo, otros dos jueces, Jorge Larrionda y Olivier Viera brindaron su opinión sobre ella.
Olivier Viera trabajó con Geymonat en el clásico entre Rampla Jrs. y Cerro que se disputó en el Estadio, y dijo al respecto: "No hay ningún tipo de problema con Laura. Es como trabajar con un hombre. No hay diferencias. No hay nada en desmedro ni nada a su favor, salvo su capacidad. No me corresponde hablar de cuestiones técnicas, pero creo que tiene un gran potencial que seguramente va a seguir desarrollando".
Jorge Larrionda, por su parte, no ha tenido la oportunidad de compartir terna con la jueza de línea, pero ha recibido muy buenas referencias de sus colegas. "Cuando uno sale a dirigir al exterior, es común que los árbitros de ese país lo vayan a buscar al aeropuerto. También es habitual que después de los partidos vayamos todos juntos a cenar y en varios lugares ya se han sumado las juezas. En todos los casos me han preguntado por Laura, con quien han compartido torneos internacionales y siempre le mandan saludos. Creo que más allá de sus condiciones, ese reconocimiento a la persona es muy importante", finalizó.