MARIELA MUÑOZ DÍAZ
Dicen que lo que se hereda no se roba; que los hermanos sean unidos, si no se los comen los de afuera. La familia Gibernau es un claro ejemplo de estos dichos populares. Cinco hermanos, cuatro hombres y una mujer, se unieron en el deporte, más precisamente a través del rugby y el hockey.
Todos dieron sus primeros pasos en la misma institución, el Colegio St. Patrick`s, pero con el pasar de los años cada uno comenzó a recorrer su camino y hoy más de uno se enfrenta en la cancha.
Las historias son todas diferentes; algunos, como Nicolás, José Ignacio y Gastón, siempre vivieron el deporte como un "hobby", mientras que otros, como Carolina y Santiago, lo ven como una forma de vida, y actualmente defienden a Uruguay en sus disciplinas.
Carolina, 23 años, es la única mujer de los cinco hermanos. Comenzó a los siete años a jugar al hockey y actualmente lo hace nada menos que defendiendo a la Universidad Drexler de Philadelphia, Estados Unidos.
"Nos vieron en el Panamericano Junior que fuimos a jugar a Puerto Rico en el 2005", cuenta Carolina, que cursa Finanzas. "Una entrenadora de mi Universidad fue a reclutar chicas y me ofreció una beca", continúa Carolina, quien destacó que gracias al deporte hoy tiene la posibilidad de estudiar y vivir en el extranjero.
"Es difícil llegar, pero no soy la única que estuvo o está acá. María José Sanguinetti, Vicky Casabó también tuvieron su oportunidad", explicó la joven volante de Uruguay que estuvo entrenando el mes pasado en Montevideo con la selección, pensando en los juegos Odesur del 2010.
Existen grandes diferencias entre el hockey de Norteamérica y el nuestro. Carolina asegura que disfruta cada vez que viene y tiene la posibilidad de jugar por el Sampa. "Allá es distinto: lo único que hacés es jugar, entrenarte y estudiar", concluyó destacando que es como ser profesional.
Por su parte Santiago, mellizo de Gastón, comenzó a jugar junto a su hermano desde muy chicos. Ambos hacían rugby y fútbol, y reconocen que en un principio siempre intentaban vencer al otro, pero con los años esa competencia pasó a segundo plano.
Mientras que Gastón se alejó del rugby a las 15 años y se dedicó sólo al fútbol, Santiago lo priorizó y vio los frutos poco tiempo después.
A los 17 años, comenzó a jugar en Carrasco Polo y rápidamente integró los seleccionados juveniles de rugby XV y los de seven.
Hoy, con 21 años, integra el plantel de Primera del equipo del caballito, actual campeón del Apertura; defendió a Uruguay en el Sudamericano mayor, donde protagonizó contra Chile una de las corridas más memorables del torneo; también en la Nations Cup, en el Sudamericano de seven y en el Mundial de Dubai, entre otros torneos internacionales.
Mucho camino por recorrer le queda al joven wing de la selección que piensa seguir jugando en Europa. "Me gustaría irme a Italia, quizás en dos años", explicó Santiago que quiere adelantar la carrera de veterinaria y culminar el proceso de las eliminatorias que comenzó con los Teros.
Los motivan la diversión y los valores que transmite el deporte
Mientras Carolina y Santiago piensan labrarse un futuro en el deporte, Nicolás, José Ignacio y Gastón lo ven más como un hobby. "El rugby te da mucho", cuenta el mayor de los cinco hermanos, Nicolás (27 años): "es un deporte que transmite unión y compañerismo, virtudes aplicables para toda la vida". Aunque la facultad le quitó tiempo para la práctica, todavía se lo puede ver en alguna cancha alentando a sus hermanos. Por su parte, José Ignacio (25) encontró otro perfil del deporte que lo mantiene dentro del ambiente. Es entrenador de rugby en el St. Patrick`s y cuando puede entra a la cancha a defender a Polo.
En familia
El apoyo es fundamental
Los cinco hermanos coincidieron en el apoyo que recibieron de la familia, y no sólo en lo económico. "Se van a ver unos a otros, por más que a veces quieren que el otro pierda", dijo Rosario, su madre.
Tres vistieron la celeste
Salvo Gastón, que se alejó del rugby a los 15 años y volvió en 2008, los otros tres varones tuvieron su paso por la selección. "Es muy emocionante", dijo José Ignacio, explicando lo que sintieron.
Un deporte minoritario
A pesar de que en EE.UU. el sistema de juego y las prácticas son diferentes, Carolina aseguró que al igual que acá el hockey no es seguido por mucha gente. "En general sólo van amigos y familiares".