El BMX irrumpió en Beijing por primera vez como deporte olímpico y cautivó a propios y extraños. Esta variante del ciclismo es muy popular en Estados Unidos, pero tanto en hombres como en mujeres se impusieron los europeos. Entre ellos el oro se lo llevó el letón Maris Strombergs y entre ellas la francesa Anne Caroline Chausson. La velocidad, los espectaculares saltos al estilo de la motocross y por qué no las aparatosas caídas le pusieron una gran cuota de adrenalina a los Juegos Olímpicos.