Cómo se gestó el doblete de Leonel Rodríguez: crónica de la segunda etapa de la Vuelta Ciclista del Uruguay 2026

El olimareño del Náutico Boca del Cufré resolvió la jornada en un sprint final tan rápido como técnico, por delante de Roderyck Asconeguy y su compañero Agustín Alonso.

Leonel Rodríguez gana la segunda etapa de la Vuelta Ciclista 2026
Leonel Rodríguez gana la segunda etapa de la Vuelta Ciclista 2026.
Foto: VCU / Guillermo Legaria - Agencia Gamba

Leonel Rodríguez volvió a imponer su ley y firmó un arranque perfecto en la Vuelta Ciclista del Uruguay: ganó en San José el jueves y repitió ayer en Paso de los Toros para adueñarse de la segunda etapa, sostener la malla oro y empezar a marcar territorio en la clasificación general, aunque él sostiene que “los líderes del equipo son otros”.

El olimareño del Náutico Boca del Cufré resolvió la jornada en un sprint final tan rápido como técnico. No fue una llegada típica: su propio compañero Agustín Alonso venía lanzado en solitario tras un ataque desde lejos, pero fue neutralizado en los últimos metros por Rodríguez y Roderyck Asconeguy, quien terminó segundo. La definición tuvo precisión quirúrgica y volvió a confirmar el gran momento que atraviesa el líder.

Con este triunfo, Rodríguez alcanzó las 11 victorias de etapa en su historial dentro de la Vuelta, superó la línea de Richard Mascarañas (10) y ya tiene en la mira a nombres pesados del ciclismo uruguayo: Virgilio Pereira (12), José Maneiro (14), Héctor Fabián Aguilar (17), Atilio François (17) y Federico Moreira (18). Su arranque no solo impacta en la clasificación actual, sino que empieza a acomodarlo en una conversación histórica.

La etapa, que unió San José de Mayo con Paso de los Toros, tuvo además una postal repetida y siempre vigente del ciclismo uruguayo: fue el último día de escuela en esta edición, en la antesala de la semana de Turismo, y un montón de niños de túnica y moña se volcaron a la ruta para alentar el paso del pelotón. Como ya había ocurrido en la jornada inaugural desde Montevideo, la carretera sirvió como un aula abierta, con gurises aplaudiendo y saludando al costado del camino, en busca de alguna caramañola o al menos una mirada cómplice de los ciclistas. Una escena que se repite cada año y que forma parte inseparable de la identidad de la carrera.

Cómo se gestó el doblete de Leonel Rodríguez

En lo estrictamente deportivo, la segunda etapa distó mucho de ser tranquila, pese a que en la previa varios protagonistas habían deslizado que las diferencias importantes podrían aparecer más cerca de la contrarreloj de la séptima jornada o incluso en el tramo final de la competencia. La realidad fue otra: el ritmo fue intenso desde el inicio y el viento cruzado empezó a hacer estragos temprano.

Apenas a 26 kilómetros de la largada llegó el primer Premio Cima y fue donde la carrera se rompió. Se formó un corte de unos 20 corredores con presencia de varios nombres fuertes: el propio Rodríguez, Anderson Maldonado y Agustín Alonso por el Náutico; Roderyck Asconeguy por el Dolores Cycles Club; Richard Mascarañas por Alas Rojas; Matías Presa por Cerro Largo y Sergio Fredes por Punta del Este, entre otros. La selección fue natural, producto del ritmo y de las condiciones del recorrido. Detrás, el resto del pelotón intentó reorganizarse, pero la escalera cerrada terminó de fragmentar todo. Hubo “abanicos”, desorden y descuelgue constante de ciclistas que perdían contacto con la cola del pelotón. La carrera se partió en múltiples grupos y dejó de ser una sola para convertirse en varias competencias simultáneas sobre la ruta.

Tras el paso por Trinidad y el cambio de la Ruta 3 a la 14, la dinámica volvió a modificarse. Un grupo perseguidor de unos 30 corredores logró conectar con la punta justo antes de llegar a Durazno, y de ese reagrupamiento surgió una nueva fuga más selecta. Seis nombres tomaron la iniciativa: Anderson Maldonado (Náutico), Lucas Gaday (Dolores), Juan Caorsi (Armonía), Lisandro Bravo (Cerro Largo), Sergio Fredes (Punta del Este) y el brasileño Bruno Martin Lemes (Swift).

Ese sexteto abrió una diferencia interesante, pero sin tanto acuerdo adelante y la presencia de Maldonado, atrás se organizaron para no rifar la general tan temprano. Mucho más atrás, el pelotón mayoritario, de aproximadamente 90 corredores, quedaba completamente relegado. La velocidad de carrera fue tan alta que esa referencia principal terminó cediendo más de 18 minutos respecto a la cabeza en los 199 kilómetros de recorrido.

Llegaron 35 corredores en el grupo principal de la etapa, luego un grupo de 10 a cinco minutos y más atrás el resto, con diferencias muy marcadas. Dos ciclistas, incluso, quedaron fuera de control y fueron descalificados, en una muestra clara de la exigencia que tuvo la jornada.

En ese contexto de desgaste y cortes, la definición terminó favoreciendo a Rodríguez, que supo leer el final y ejecutar en el momento justo. La neutralización de Alonso en los metros finales le dio un matiz especial al cierre: el equipo Náutico Boca del Cufré mostró poder colectivo, pero fue su embalador quien capitalizó el esfuerzo.

En la clasificación general individual, Rodríguez se mantiene en lo más alto con un tiempo acumulado de 7 horas, 24 minutos y 36 segundos. Asconeguy es su principal escolta a 13”, mientras que Matías Presa ocupa el tercer lugar a 16”. El cuarto puesto también es del Náutico, con Agustín Alonso a 17” de su compañero, y el quinto lugar lo completa Germán Fernández, del Dolores Cycles Club, a 18”.

La tabla refleja lo visto en ruta: paridad entre los principales nombres, diferencias cortas y una carrera que, pese a la dureza de esta segunda etapa, todavía tiene mucho por delante. Si bien es cierto que se cortó y más de la mitad quedó fuera de disputa, los 32 primeros están en menos de un minuto de diferencia. Es decir que todavía está todo por resolverse.

La Vuelta continuará este sábado con la tercera etapa, que unirá Paso de los Toros con Mercedes a lo largo de 180 kilómetros. Será otra jornada larga, de desgaste acumulado, en la que el pelotón buscará reacomodarse tras el sacudón de ayer.

Como siempre, dependerá del clima, las dificultades de la ruta, o incluso de la banquina si es que el viento sopla fuerte y de costado. Porque es precisamente el viento el factor decisivo en nuestro ciclismo.

La segunda etapa rompió la lógica de una jornada supuestamente tranquila, desarmó el pelotón y confirmó a Leonel Rodríguez como el hombre a seguir cuando llega el último kilómetro de carrera. Si las que vienen se dan igual, solo los motores más grandes pasarán el filtro en la general individual. La mesa está servida.

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