Una fiesta en dos colores

Una larga caravana acompañó a la bandera

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Cánticos, gritos. Más de cincuenta autos, 12 motos y un inmenso camión. En él, metros y metros de tela. A su alrededor la emoción de miles de hinchas que no se quisieron perder la llegada de la bandera más grande de un equipo de fútbol al estadio Centenario.

Apenas pasado el mediodía, los 20 kilómetros que separan el Centro de Alto Rendimiento de Peñarol y el Centenario se tiñeron de dos colores: amarillo y negro. Algunos hinchas en motos cumplieron el papel de la Policía de tránsito y permitieron que el paso de la caravana fuera más fluido de lo esperado.

Pasada la una de la tarde, seis horas antes del partido, se abrieron las puertas del contenedor para que unos 300 hinchas aurinegros (seguidos de cerca por cientos más) hicieran un "trabajo de hormigas", como ellos describieron, para ingresar la bandera al estadio que, de noche, fue el centro de un nuevo gran espectáculo.

Cuidando celosamente que no se filtraran públicamente los detalles del "trapo", que hacen a la gloriosa historia de Peñarol, los hinchas aurinegros procedieron al montaje de la bandera en las tribunas Olímpica y Ámsterdam.

La Policía observó y controló todo de cerca. No hubo inconvenientes. Fue una fiesta que quedará en el mejor de los recuerdos de una hinchada que escribe su propia historia.

Antes del partido hubo intercambio de piedras

Varios minutos antes de empezar el partido, hubo incidentes entre hinchas de Peñarol apostados en la Colombes y los de Independiente, en la platea América contra esa tribuna. Fueron varios minutos en los que hubo intercambio de piedras, volaron butacas de un lado a otro y explotaron varios bombas de estruendo sobre el sector de los argentinos. Incluso, cuando se produjeron esos incidentes, no había ingresado aún el grueso de los hinchas que acompañaron al "Rojo". Junto a ellos, se pudo ver a algunos referentes de la hinchada de Nacional. Varios hinchas de Peñarol intentaron bajar de la tribuna Ámsterdam para ir hacia el sector de los argentinos, pero fueron rápidamente controlados. Tras varios minutos de pedrea cruzada, apareció la Policía en la platea América y se controló. Posteriormente, durante el partido, no se produjeron incidentes entre los hinchas.

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