SILVIA PEREZ
Gianni Rivera, el ex futbolista del Milan y la selección italiana, conocido como "Il Bambino D’Oro", estuvo en una fugaz visita en Montevideo. Llegó a Uruguay, especialmente invitado por el Instituto Italiano de Cultura para la inauguración de la exposición "Apuntes en el estadio—El arte del gol", que tuvo lugar en la víspera en el Museo de Artes Visuales.
A mediodía, y gracias a la gentileza del Sr. Angelo Manenti del IIC, Rivera compartió el almuerzo con el presidente de la Mutual de Jugadores, Enrique Saravia, el dirigente Fernando Barboza y varios periodistas.
Rivera, que nació en Alessandría, en la región del Piamonte hace 61 años, vestía impecablemente de oscuro y aunque lucía cansado, en ningún momento dejó de demostrar su amabilidad.
El italiano había llegado esa misma mañana desde Italia y su avión había arribado con bastante retraso. Desde el aeropuerto se trasladó a la Scuola Italiana, donde acompañado por el embajador de su país compartió un agradable momento con los alumnos.
El ex futbolista, que participó en cuatro mundiales, admitió que era muy difícil comparar el fútbol de aquellos años con el actual: "Cambian las épocas, los jugadores, la forma de entrenarse, de alimentarse y el modo de vida, por lo tanto no se pude establecer una comparación. Hoy la parte técnica ha sido ampliamente superada por el aspecto físico".
LA MARCA. Con respecto a cual había sido la mejor selección italiana que había integrado, respondió: "Todos creen que fue la del Mundial de México, pero todo había comenzado cuatro años antes en Inglaterra. Las dos fueron muy buenas, pero en México el ambiente era mejor porque a Inglaterra por algunas circunstancias no habíamos llegado bien".
Justamente, a propósito del famoso partido entre Italia y Alemania Occidental en las semifinales de México 70, que terminó 4 a 3 a favor de Italia y donde él convirtió el gol del triunfo, dijo: "Recién nos dimos cuenta de la importancia de ese partido cuando volvimos a Italia y vimos lo que había significado para la gente. En México disfrutamos de un momento muy bello, pero en Italia tomamos conciencia de lo que había sido la alegría popular".
También se refirió a Brasil, que le ganó la final a Italia en ese Mundial de México, pero afirmó que la mejor selección brasileña que había visto era la del 58: "Y no sólo por Pelé, todos eran excelentes. Entrara quien entrara no se notaba la diferencia".
Con respecto a cuál había sido el jugador que lo había marcado mejor, dijo sonriendo: "Cuando jugaba mal me marcaba solo. Si estás bien es difícil que el adversario pueda marcarte. Cuando uno para la pelota de primera, el rival pesa poco".
EL IDOLO. También se refirió a su admiración por Schiaffino y contó la única oportunidad en que estuvieron juntos: "Yo era muy jovencito y con Alessandría jugamos un partido de entrenamiento frente a la primera del Milan. Fue la única vez en que jugué con él, porque cuando yo pasé al Milan, Schiaffino ya estaba en la Roma. Fue uno de los más grandes jugadores del mundo y en Italia dejó un óptimo recuerdo". A propósito de su parecido físico con el campeón del 50, muchos creen que lo imitaba incluso en la forma de peinarse, con el característico jopo de la época, dijo: "No, no. Si me peinaba igual que él era por pura casualidad".
A su vez, contó que compartió un año con Ghiggia en el Milan; recordó al Abadie del Génova y habló de la final que jugó con el Milan frente a Estudiantes de la Plata por la Copa Intercontinental del 69 en la cancha de Boca.
SUELDOS. Quiso saber cuánto ganaba un jugador de fútbol en Uruguay, y ante la respuesta de Enrique Saravia, presidente de la Mutual —3.500 dólares un jugador de un grande y unos 300 o 500 dólares como promedio— se mostró sorprendido. No era para menos, en Italia un jugador de los principales equipos recibe unos dos millones de dólares al año.
Ni siquiera pudo disfrutar de la carne uruguaya, porque apenas había comenzado a saborear el lomo con papas fritas, tuvo que irse. Es que quince minutos más tarde lo esperaba el Intendente interino de Montevideo Adolfo Pérez Piera; luego recorrería el Museo del Fútbol recientemente reinaugurado en el Centenario y más tarde visitaría el museo de Peñarol. A las 19 estuvo pronto para la apertura de la muestra en el Museo de Artes Visuales y luego le ofrecieron una cena en la Embajada de su país.