Con una sensacional gestión de su arquero, Rogerio Ceni, secundado en forma brillante por el uruguayo Diego Lugano, sobre todo en el segundo tiempo, cuando el campeón de Europa dominó totalmente el trámite, el Sao Paulo conquistó su tercer título mundial de clubes con una victoria sobre Liverpool por 1-0 en el estadio de Yokohama.
El campeón de América, que había conquistado la Copa Toyota —antecesora de este torneo que se disputó en Japón— en 1992 y 1993, consagró también a su arquero goleador Rogerio Ceni como el mejor jugador de la final de la víspera.
El campeón de Europa, por su parte, que dominó infructuosamente y no pudo con los reflejos de Rogerio ni la fortuna de los brasileños, fue vicecampeón y obtuvo el "Balón de Plata", entregado al segundo mejor futbolista, en la figura de su capitán Steven Gerrard, además del título de "Fair Play" que se otorga al equipo que cometió la menor cantidad de infracciones.
El certamen, que según asegura la FIFA pasa a sustituir definitivamente a la Copa Toyota entre los campeones de Sudamérica y Europa, congregó a los campeones de cada una de las seis grandes regiones en que está dividido el mundo futbolístico. Además de los dos grandes —que jugaron directamente las semifinales— participaron los campeones de Concacaf, Asia, Africa y Oceanía.
El Sao Paulo había llegado a la final con una trabajosa victoria sobre Al Ittihad por 3-2, mientras que Liverpool lo hizo arrasando al Saprissa por 3-0.
Ayer, pese a sumar 21 remates al arco y 17 corners a favor, y de haber convertido 3 goles que fueron anulados por el árbitro mexicano y que la pelota rebotara tres veces en los caños de la valla rival, el equipo inglés no pudo con Rogerio ni con la suerte que acompañó al Sao Paulo.
Mineiro, asistido por Fabao y Aloisio, anotó el gol solitario que valió el título.
Lugano recibió una amarilla por derribar a Gerrard, que los ingleses reclamaron fuera roja.