JOSE MASTANDREA
LLegó el día más esperado. Al menos para los hinchas de Peñarol. Hoy comienza a trabajar con el plantel, José Luis Chilavert, el refuerzo más importante que contrató el equipo aurinegro en los últimos diez años.
Llegó el día más esperado también para el Cr. José Pedro Damiani porque a partir de hoy, habrá hecho realidad otro sueño: tener al arquero paraguayo en el arco del club de sus amores.
También debe ser el día más esperado para el propio Chilavert que después de un año, volverá a sentirse jugador.
La traumática desvinculación con el Racing de Estrasburgo terminó en un juicio. El arquero reclama dos millones y medio de dólares a su ex-club. Pero su pasaje por el fútbol francés no dejó saldo a favor. El Racing descendió y el paraguayo no fue el ídolo que todos esperaban. Tuvo altibajos e incluso, en más de una oportunidad, estuvo en el banco de suplentes. Se le acusó de estar excedido de peso. Al final de la temporada, y gracias a su amor propio, volvió al arco ocupando la titularidad. Y de la manga (mejor dicho de su potente zurda) sacó el único título del Racing: fue campeón de la Copa Francia, con un gol de Chilavert anotado en la tanda de penales.
Ese es el pasado reciente. El que quiere dejar atrás. También la buena vida. "Tomé y comí lo que quise en los últimos seis meses. Me dí todos los gustos", dijo el arquero cuando empezó a entrenarse con miras al regreso.
Y así fue. Una vez más, su fuerza de voluntad, su amor propio y sus ganas de seguir en el fútbol, lograron el milagro. Bajo la preparación del profesor Gabriel Macaya, recuperó su mejor condición física y reapareció con varias ofertas de clubes de Inglaterra y México.
Finalmente, después de una larga preparación en una clínica de Entre Ríos, decidió su futuro. Claro, en esa decisión tuvo mucho que ver un socio inesperado: el rematador Pablo Valdéz —uruguayo y "manya" de corazón— que fue compañero de aventura en la clínica entrerriana.
Todos los días, cuando salían a hacer ejercicios al aire libre le habló de Peñarol. Chilavert escuchaba atentamente pero nunca dijo una palabra. "Recién como al tercer o cuarto día, mientras él corría y yo andaba en bicicleta, me miró y me dijo: ‘Tongo’ ¿vamos a Peñarol?", contó Valdéz.
De ahí en más, la historia es conocida. El rematador habló con Patricia Damiani y le pidió autorización para darle el número telefónico de su celular a Chilavert. "El tema quedó en manos de ellos", confió Valdéz.
El arquero y Patricia Damiani se reunieron en Buenos Aires y acordaron el contrato. Misión cumplida. Impacto logrado.
Pero hoy comienza a escribirse otra historia. La del trabajo. La de todos los días. La de la pelota. La de su futuro. Chilavert, fiel a su estilo, dijo que "jugaba cuando el técnico lo dispusiera" y que llegaba a Peñarol "a salir campeón, no a salir segundo".
Ya se metió en el corazón de los hinchas. Ahora la palabra la tendrá él pero en la cancha. Atajando. Pateando tiros libres o penales. "Eso lo va a decidir el técnico, yo no tengo problemas. El es zurdo y yo derecho. Además, eso se arregla conversando durante la semana", dijo el capitán aurinegro Pablo Bengoechea.
Llegó el día más esperado. Hoy José Luis Chilavert comenzará a escribir un nuevo capítulo en su vida deportiva. De él depende el final. Nadie mejor que él para saber cómo puede terminar.
La apuesta no es sencilla. Llega a un Peñarol que no gana. Que hace tres años y medio pierde el Uruguayo con Nacional pero llega decidido a defender su prestigio con las armas que siempre mostró: clase, entrega y personalidad.
Chilavert tiene el futuro en sus manos. A partir de hoy puede salir el sol o puede llegar el ocaso...
El malo
Agresión. La personalidad fuerte de Chilavert no sólo es un sello dentro del campo de juego, fuera de él también. Y hay una anécdota al respecto, cuando la selección de Paraguay estaba de gira por Holanda para disputar un amistoso días antes del comienzo del Mundial de Francia ’98. Los periodistas del diario ABC Color de Asunción llegaron al hotel de Eindhoven el 31 de mayo de 1998, donde estaba instalado el plantel. Cuando el editor de Deportes de ABC Color, Gabriel Cazenave, le estiró la mano a José Luis Chilavert, éste le negó el saludo. Luego le preguntó cómo podía ser "tan caradura" de osar saludarlo luego de las múltiples críticas que había vertido sobre su figura y la selección.
Cazenave asegura que fueron críticas "meramente futbolísticas" por el magro desempeño de Paraguay en un amistoso ante Italia en Palermo (cayó 3-1) con errores significativos del experimentado arquero. Según Cazenave, Chilavert comenzó a insultarlo y a ofenderlo, hasta que el periodista le retrucó: "todo lo que me dices, eres tú también". Chilavert le pegó un puñetazo en el rostro y Cazenave apenas atinó a reaccionar.
El bueno
Solidaridad n Después de "saltar" a la fama, luego de transformarse en uno de los mejores arqueros del mundo, José Luis Chilavert comenzó a dejar parte de sus ganancias en obras de caridad. No sólo en su Paraguay natal donde fundó una organización que lleva el nombre de su padre y se dedica a ayudar a los niños que nacen con labios leporinos, sino en la Argentina y también en nuestro país.
Su solidaridad ha trascendido fronteras. Y lo ha hecho siempre en silencio pero su sola presencia no pasa inadvertida. No puede desprenderse de la imagen de ídolo, la fama no tiene lugar ni hora.
Chilavert, en los últimos años, ha participado de varios eventos benéficos. Ha llegado hasta el Uruguay para colaborar con los niños del Hospital Pereira Rossell, por ejemplo, y hasta participó en el partido que se hizo en Montevideo —organizado por la Mutual Uruguaya de Futbolers Profesionales—con la finalidad de recaudar fondos para que Yubert Lemos obtuviera un mejor tratamiento tras haber sufrido una virosis difícil de diagnosticar.
También recorrió varias veces las instalaciones del Hogar de Ancianos Piñeiro del Campo y de la Asociación Nacional para el Niño Lisiado, Franklin D. Roosevelt.
Es solidario y creyente. En su Paraguay natal, adquirió un Peugeot 405 que utilizó el Papa Juan Pablo II en su visita a Asunción, y lo donó a la Iglesia de su país.
También es conocida su ayuda a sus coterráneos de Luque y su guerra a los políticos corruptos. Siempre que llega a su ciudad natal, la gente le pide que sea el próximo presidente del Paraguay.
Chilavert, en reportaje concedido a la revista "El Planeta Urbano" respondió a esa interrogante: "la gente de mi país me lo pide constantemente. Hoy en día en Sudamérica es un trabajo muy sucio. Los que están en el poder son todos corruptos. No hay una persona capaz. No hay un referente sólido que le pueda brindar bienestar a la gente joven. Cada vez se recorta más el presupuesto de la educación, los presupuestos de salud. La justicia no existe. Existe para los pobres, para mandar presa a la gente que se roba una gallina para darle de comer a sus hijos. Las personas que arrasan con los bancos están afuera tranquilamente. Inclusive, por ahí hacen notas", dijo en Junio de 2000.
Chilavert clama por un mundo más justo y mejor. Se preocupa por los niños y su futuro. También por los ancianos. Es la otra cara del arquero. Es la parte humana de un jugador que le ha entrado al corazón de la gente.
El grande
Unico n José Luis Chilavert es el único futbolista que logró integrar en seis ediciones consecutivas la Selección Ideal de "América le responde a El País". En la encuesta realizada en 1996, fue elegido por los periodistas deportivos como el Mejor Jugador de América, logrando 80 votos mientras que el segundo más votado fue Enzo Francescoli, de brillante actuación en River Plate argentino, con 69 sufragios.
La Selección Ideal de aquel año formó con Chilavert en el arco; Arce, Gamarra, Ayala y Sorín en el fondo; Valderrama, Palinha, Roberto Acuña y Francescoli en el medio; Ortega y Salas, en ofensiva. El técnico elegido fue el colombiano Hernán Darío Gómez.
Chilavert recibió el trofeo de manos del Dr. Washington Beltrán Mullin y del presidente de Fifa, Joao Havelange.
El arquero paraguayo integró el Equipo Ideal de América desde 1994 hasta 1999 inclusive, todo un récord en la encuesta, logro jamás obtenido por otro futbolista del continente.
También fue nombrado como el Mejor Arquero del Mundo por la Fifa en los años 1995, 1997, 1998 y 1999.
El duro
Enemigos n A lo largo de su carrera, José Luis Chilavert tuvo varios enfrentamientos. Ninguno pasó inadvertido porque todos se dieron —también— dentro del campo de juego.
El que más trascendió fue con el brasileño Roberto Carlos. Sucedió después del partido entre Paraguay y Brasil por la pasada Eliminatoria para el Mundial de Corea-Japón 2002. El diferendo terminó con un salivazo en la cara del lateral norteño. Fue sancionado por la Fifa por cuatro partidos. "Me vino a sobrar", dijo el arquero.
También tuvo varios "cruces" verbales con Diego Armando Maradona. "Me quiere hacer un juicio porque se consideró agraviado por mis palabras, cuando él es el primero en ofender. Dijo que me dedique a educar niños paraguayos. Acá no atacó solamente a Chilavert, sino a todo un pueblo. No me asusta que me inicie un juicio; si quiere guerra, se la daré".
En Junio de 2000, la revista "El Planeta Urbano" de Buenos Aires, le hizo un extenso reportaje que ocupó tres páginas. El título lo dice todo: "Maradona es un cagón". En la nota, realizada por Sebastián Srur, el arquero paraguayo disparó artillería pesada. "Yo a Maradona lo aprecio pero le digo que él es un cagón. No tiene pelotas para salir de la droga porque se sale solamente si uno recapacita y piensa que lo más sólido que hay es la familia", declaró.
"Maradona me da mucha pena. Me da mucha pena que no haya sido inteligente y también me causaron profundo dolor la palabaras que ha utilizado contra (Mirko) Sarik (Nota de redacción: jugador de San Lorenzo que se quitó la vida). No se puede abrir juicio sobre una persona que falleció. Por eso me dolió lo que dijo de Sarik", señaló.
Chilavert dijo en el reportaje que "Yo sé que mucha gente paga una entrada para verme atajar, para verme patear tiros libres. Otra gente viene para insultarme porque mi figura genera amor y odio".
Pero no sólo tuvo choques con Maradona, también los tuvo con el ex-arquero de Boca Jrs., Carlos Navarro Montoya. "Yo no iría a Boca a pelearle el puesto. No puedo competir con él, si él no existe. Una persona tiene que tener dignidad y orgullo. Si a mí algún día me echan del club, nunca iría a golpear las puertas. Montoya demostró que por 10.000 dólares da la cara por televisión y crucifica a cualquiera si es necesario".
Uno de los enfrentamientos que más polvareda levantó en el fútbol argentino fue con el ex capitán de la selección albiceleste, Oscar Ruggeri. "Es otro de los que buscan sobresalir hablando mal de mí. Yo no puedo colocarme a su altura, él está en el final de su carrera", dijo Chilavert a El Gráfico.
Otro de los duelos más recordados los mantuvo con el ex-centrodelantero de Boca Jrs., Martín Palermo. Los partidos ante Vélez Sarsfield fueron verdaderas batallas entre el arquero y el goleador. Palermo lo agredió y en la revancha, Chilavert le devolvió la "gentileza". Los dos terminaron expulsados.
Pero la lista es larga. Aquí, en Montevideo, durante las pasadas Eliminatorias Mundialistas tuvo fuertes diálogos con Fabián O’Neill y con Marcelo Zalayeta al que tomó del cuello tras contener un tiro del hoy delantero de la Juventus.
Tras el triunfo ante los celestes, el arquero tuvo un premio extra, arreglado de palabra con el presidente de la Federación Paraguaya de Fútbol, Oscar Harrison: un Rolex de oro avaluado en 10.000 dólares. "Acá (al Centenario) vinimos a ganar no a empatar", le había dicho el arquero al titular del fútbol paraguayo a quien le aseguró la victoria.
Las 10 de Chilavert
1 En el Zaragoza de España trabajé con cuatro arqueros que no me hablaron desde el primer día que llegué. Y estuve tres años y medio allá. Decía ‘buenos días’ y nada más, a entrenar. A mí los clubes me contratan para trabajar, no para hacer sociales. Además, en el fútbol no hay amistad. Puede haber afinidad. Lo ideal sería tener una gran relación profesional.
2 Un buen equipo se forma con un buen arquero. Mi ventaja es que juego todos los partidos, hasta lesionado. Soy un excelente profesional y un arquero que nunca se da por vencido.
3 Siempre me manejé así (sin respresentante). El fútbol es corto y uno debe tratar de llevarlo bien porque, en definitiva, es el dinero de uno. Aquellos muchachos que tienen representante es porque no cargan con la personalidad suficiente como para sentarse a discutir condiciones. Pero ése no es mi caso.
4 Me gusta que me griten, que me insulten. Eso quiere decir que soy importante.
5 Hoy en día el arquero tiene que saber jugar con los pies, despejar con la cabeza. Todo eso se debería trabajar en las inferiores y no se hace.
6 El puesto del arco tiene miles de secretos, que son pequeñeces pero si uno las conoce, se agranda.
7 Para mí todos los arcos son iguales. (Respondió sobre la presión que iba a tener atajando en Boca o en River).
8 En el fútbol hay una cuestión de comunicación. El que no habla dentro de una cancha, no puede jugar.
9 Sé manejar las presiones. Los partidos fáciles los gana cualquiera. Uno tiene que aparecer en los momentos difíciles para sacar al equipo adelante. Además, yo me agrando en las difíciles, no como otros...
10 Debo hacer una buena diferencia económica porque, una vez que me retire de fútbol, nadie me va a dar nada. Y no voy a cobrar por recuerdos.
(Frases extractadas de varios reportajes realizados por la revista deportiva argentina El Gráfico)