La relación entre clubes de Montevideo y del Interior se está aceleradamente deteriorando en la presente Liga Uruguaya del básquetbol. Algunos de los capitalinos acusan a los de tierra adentro de mal trato hacia sus hinchadas, incluyendo en ese acoso a la propia policía departamental.
Hubo incidentes cuando Aguada fue a jugar a Fray Bentos contra Anastasia, resultando de los mismos seis personas detenidas. Los de Aguada contaron a su retorno que los agredieron, los de Fray Bentos se quejan del "patoterismo" de los visitantes.
En Salto hubo problemas cuando fue allí a jugar Unión Atlética, donde fue detenido un delegado del club montevideano y desde aquí se acusó a las autoridades salteñas de "excesos policiales" hacia las hinchadas visitantes. Pero desde Salto se defienden insinuando que el detenido promovió los incidentes con insultos cuando, al parecer, tenía "algunas copas de más".
En Paysandú hubo un incidente con un connotado parcial de Malvín, suegro del jugador Jesús Rostán, que reclamó a viva voz retirar al equipo de la cancha luego que se registraran forcejeos entre el presidente de la institución y la policía.
En fin, la visión de los incidentes es, claro está, según el color de la camiseta con que se mire. El País, a través de sus corresponsales en Salto, Paysandú y Fray Bentos, conversó con los jefes de policía de esas ciudades para que dieran su versión de los incidentes y de la forma como encaran la seguridad en las canchas. Los que siguen son los testimonios: