Publicidad

El gran golpe que la guerra le da a la ciudad de Vladimir Putin

Compartir esta noticia
Estadio de San Petersburgo
Soccer Football - Chile v Germany - FIFA Confederations Cup Russia 2017 - Final - Saint Petersburg Stadium, St. Petersburg, Russia - July 2, 2017 General view of the stadium during the match REUTERS/Maxim Shemetov final Copa Confederaciones, Seleccion de Alemania vs Seleccion de Chile
MAXIM SHEMETOV/REUTERS

FÚTBOL EUROPEO

San Petersburgo deja de ganar 70 millones de euros por perder la final de la Champions

La guerra en Ucrania deja a San Petersburgo sin la final de la Champions League, que fue trasladada a París por la UEFA en una decisión relámpago de su comité ejecutivo este viernes. El cambio supone un impacto de entre 60 y 70 millones de euros en la ciudad de nacimiento de Vladimir Putin, una importante inyección económica que ya no percibirá por albergar el partido más importante del año a nivel de clubes.

La medida representará un duro golpe para San Petersburgo, que se aprestaba a acoger la primera final de la Champions pospandemia. La última que se disputó en situación de normalidad, la de 2019 en Madrid, dejó un impacto económico en la ciudad de 63 millones de euros, según confirmó a la agencia Efe Miguel Garrido, presidente de la patronal madrileña de empresarios CEIM.

En total, hospedar la final de la Champions que enfrentó a los ingleses Liverpool y Tottenham Hotspur en el Wanda Metropolitano generó unos 123 millones en la capital española, de los que cerca de 63 se quedaron en ella.

“Celebrar eventos de este calibre es muy beneficioso para las ciudades y repercute en muchos sectores como ocio, restauración, transportes y entretenimiento”, añade Garrido, quien también aporta que los ingresos han ido mejorando año tras año, ya que en 2010, cuando Inter de Milán y Bayern Munich jugaron en el otro gran estadio madrileño, el Santiago Bernabéu, se recaudaron unos 50 millones.

“No solo es la repercusión económica, también la publicidad de la propia ciudad. La marca Madrid llegó a 350 millones de personas gracias a la final de la Champions”, agrega Garrido.

San Petersburgo, que ya albergó partidos de la Copa Confederaciones, del Mundial de Rusia en 2018 y de la Eurocopa 2020, se quedará con las ganas de recibir el impulso económico que ya tuvo Madrid, que no pudo obtener Lisboa en 2020, con los partidos jugados a puertas cerradas, y que Oporto avistó, con una final a media entrada con la pandemia aún golpeando fuerte en 2021.

Iba a ser el gran evento a nivel de clubes del San Petersburgo Arena, un estadio carísimo y cuya construcción llevó más de una década. Desde que se puso la primera piedra en 2007 hasta que se inauguró transcurrieron más de diez años.

Se invirtieron unos 800 millones de dólares (720 millones de euros) para acabarlo y su construcción se llevó a cabo con las dudas y la incertidumbre de dónde procedían tanto los fondos como la mano de obra encargada de levantar el templo del Zenit. Un proyecto faraónico que desembocó en uno de los estadios más modernos del país, con capacidad para 70.000 espectadores, techo retráctil y situado en una isla bañada por el río Neva.

Su nombre comercial, Gazprom Arena, nace del patrocinio que une a Gazprom, la empresa gasística estatal rusa, con el Zenit de San Petersburgo, el equipo que disputa sus partidos en este estadio.

La compañía más importante de Rusia no solo inyecta dinero al Zenit, sino que también patrocina la Champions League, con un acuerdo que, según el Financial Times, otorga unos 40 millones de libras (46 millones de euros) a la competición cada temporada.

Con la ruptura del Schalke 04, que retirará la publicidad de Gazprom de sus camisetas, renunciando a nueve millones anuales, la empresa rusa ve cómo el dominó de empresas que se aleja de ellas empieza a caer, y ya le ha restado la final de la Champions.

La final de la Champions se disputará entonces en el Stade de France de París, sede principal del Mundial 1998.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar

Publicidad

Publicidad