Martín Lasarte lo resumió en pocas palabras. Fue una “verdadera fiesta”, a Nacional le salió “todo bien” y no lamentó ningún dolor de cabeza.
Ricardo Vairo se olvidó por un momento de su mote de presidente y lo disfrutó como un niño, con Mabel, su madre, que tiene 93 años y rezonga como si fuera una adolescente.
Flavio Perchman cumplió, viajó y recordó que ir al interior era una de las promesas que había hecho en campaña. El público de Mercedes lo agradeció y disfrutó de un espectáculo único que para sus jugadores será imborrable, a pesar del resultado (1-5). Y todos, más allá o más acá, quedaron contentos.
Las bengalas, los bombos y el aliento le dieron color a una previa que captó la atención de los futbolistas, quienes desde la terraza de su hotel filmaron el alboroto que la hinchada había armado alrededor de las calles de la ciudad, a la espera del ómnibus.
Sin embargo, con el partido ya resuelto en favor de los visitantes, la fiesta se convirtió en desorden y el árbitro estuvo a punto de suspenderlo. Aparecieron banderas robadas de Peñarol en la tribuna, se prendieron bengalas y la policía respondió apuntando con escopetas de balas de goma. Enseguida Diego Polenta intervino y los frenó antes de que el dolor de cabeza pasara a mayores.
No fue lo único pintoresco de la noche, ya que antes de que la pelota empezara a rodar los jugadores de Soriano Capital se tuvieron que cambiar la camiseta porque tenían el mismo color que la de sus rivales.
Dos días antes, ese plantel de hombres había festejado en cancha junto a su gente el título de campeón del litoral al vencer por penales en la final a Paysandú Interior, con Walter Domínguez como uno de sus principales talentos. El conocido Jugador del pueblo llegó al Estadio en una moto y fue uno de los que no ocultó su fanatismo por Nacional (se besó el escudo y apareció con una camiseta blanca).
El Estadio Luis Köster tuvo como protagonista a un solo equipo, que sacó ventaja gracias al talento de Eduardo Vargas -cada vez está más fino- y al olfato goleador de Nicolás López. Siguieron estirando la cuenta Yonatan Rodríguez, Nicolás Ramos y Gonzalo Petit mientras que Fernando Malacre -que aprovechó un error del arquero Diego Capdevila- hizo el descuento del 2-1 y convirtió un gol que le quedará grabado para siempre en la memoria. Así y todo, Nacional cumplió y dejó la canasta llena en Mercedes.