Darío Rodríguez reflejaba en su rostro mucho desconsuelo: "Perdimos un partido que teníamos dominado. La expulsión mía condicionó el encuentro porque enfrente había un buen rival. Lógicamente, en desventaja y con un hombre de más, Liverpool se nos vino arriba y le salió redondo. Tuvieron dos chances y las concretaron".
El defensa también se refirió a la jugada de la expulsión: "No insulté a nadie. Lo que pasó fue una cosa de locos y cuesta entenderlo. Es como que te metan la mano en el bolsillo. No sé...No sé...Uno adentro de la cancha está pensando en la gloria deportiva y le cuesta asimilar estas cosas. Lamentablemente, pasan. Son hechos que te indignan y te ponen impotente. En fin, hay que mirar para adelante, no queda otra.