ENVIADO
Los uruguayos no tuvieron el protagonismo que se podía esperar en el superclásico argentino. Sebastián Abreu entró a los 66 minutos y en la única pelota que le llegó bien jugada casi empata el partido. El "Loco" ganó en el área y metió un cabezazo que por segundos congeló a La Bombonera.
Obviamente, como el disparo se fue por encima del travesaño, los hinchas xeneizes se acordaron de toda la familia de Abreu, pero casi de inmediato clamaron por un nuevo gol de su equipo para evitar otra agonía similar.
Simeone decidió no alinear a Abreu desde el inicio porque el minuano se presentó el jueves en el entrenamiento con conjuntivitis y no pudo practicar con normalidad.
Álvaro González, en tanto, recién entró a los 80` de juego y en su primera intervención se ganó el rezongo de una multitud. El "Tata" quiso llevarse la pelota con calidad y se lo llevaron puesto. Como el contragolpe que sacó River fue muy veloz, más de uno espetó: "¡Así no, nene!".
Más tarde, el ex Defensor Sporting se redimió y recibió el reconocimiento de la gente por una jugada que inició desde la izquierda del mediocampo y culminó él mismo, tras una perfecta diagonal hacia la derecha. Pese a que el remate se fue desviado, los aplausos bajaron de todos los costados del estadio xeneize.
En definitiva, ni uno ni otro tuvo gran trascendencia pero dejaron en claro que su aporte pudo ser superior si los entrenadores los hubieran colocado más minutos en la cancha.