"Salimos airosos", afirmó hoy José Luis Meiszner, presidente del Comité Organizador de la Copa América de Argentina 2011, que concluyó el domingo en Buenos Aires, con el triunfo de Uruguay.
"Es difícil hacer una Copa en Argentina con criterio alemán", se atajó Meiszner, consultado sobre deficiencias en la venta de boletos y el pésimo estado del campo de juego del Estadio Ciudad de La Plata, una de las sedes centrales del torneo.
"Dejamos tecnología de alta definición en todos los estadios", expresó Meiszner, quien se declaró "orgulloso" de haber entregado ayer el premio a Uruguay en un podio en el que no estuvo en cambio Julio Grondona, presidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), cuyo nombre fue silbado por todo el estadio, cuando fue anunciado por los altavoces.
"No es un rito litúrgico, entrega el premio quien quiere estar allí", respondió Meiszner al canal de cable TyC Sports, cuando se le preguntó si acaso Grondona evitó bajar al campo por temor a recibir nuevos silbidos.
Los aficionados, mayoría de uruguayos y paraguayos, que colmaron las 56.000 localidades del estadio de River, dedicaron también largos silbidos cuando por altavoces fueron anunciadas las presencias de Joseph Blatter y Nicolás Leoz, presidentes de la FIFA y de Conmebol, respectivamente.
El fiasco de la selección argentina, que cayó en cuartos de final ante el campeón Uruguay, por penales, abrió espacio a críticas organizativas de la Copa América, que perdió peso ante las caídas también en cuartos de Brasil y de Chile. (ANSA)