NANDO PARRADO
El hecho de tener una profesión de periodista especializado en autos nos da muchas satisfacciones, en amigos y en autos especiales.
Gracias a nuestro amigo Jorge, de Buenos Aires, pudimos probar la nueva Ferrari 430, la única que hay en el Uruguay.
Tal vez haya pocos autos más especiales que una Ferrari 430, pero también hay pocas cosas tan adictivas para un fanático como una Ferrari 430. Es un auto absolutamente perfecto en performance, diseño y sonido; nos ha hecho vibrar como nunca conduciendo un superauto. No mencionaremos que el consumo de combustible, no es para aquellos que preguntan: "¿Cuánto da con 20…?", que argumentan: "No tiene mucho espacio para equipaje…", y que "¡sólo entran dos..!". Las pavadas más escuchadas, siempre que uno circula con uno de estos íconos de performance.
Hay muchos compradores de Ferrari que los adquieren para que los vean en ellos, pero mi amigo Jorge lo ha comprado porque ama la conducción deportiva y todo lo que significa abrir el garage de mañana y subirse a una Ferrari.
Gracias a él pudimos probar el Pagani Zonda el año pasado, hoy nos gratifica con esta belleza.
Éste es un auto para disfrutarlo, exprimirlo cuando se puede y volverse adicto a lo que tantos disfrutan en otros países del mundo. Lo vamos a conducir con fuerza y con pasión. La Ruta 12 es el escenario ideal, entre la Interbalnearia y la Ruta 9, con curvas de variado diagrama, buen piso y también rectas que permiten sentir los 490HP del motor V8 de aluminio.
La cilindrada es de 4.300cc y el motor puede verse perfectamente, a través del panel de cristal atrás de la cabina.
En el interior, la 430 es totalmente profesional. El tablero de instrumentos queda dominado por un tacómetro amarillo gigante y el volante lleva un enorme botón de encendido. También lleva una versión civilizada del Manettino que Michael Schumacher y Felipe Massa utilizaban en su Ferrari de F1. Este control o perilla en el volante permite cinco posiciones distintas de puesta a punto del 430. Estas son ICE, LOW GRIP, SPORT, RACE y CST (Ausencia de Control de Tracción).
Si pasa de SPORT a RACE, la suspensión se hace más firme y la velocidad de los cambios se acelera notoriamente. Con solo acariciar el acelerador, mientras hace los cambios hacia arriba con la paleta derecha, serán los más rápidos y suaves que experimentará en su vida con cambio manual. Si conecta el CST queda en off toda la electrónica de control y los 490 hp, quedan bajo el control total del piloto. Este modo es solamente aconsejable para pilotos experimentados y en circuito.
DESDE EL ARRANQUE. Para arrancar, se debe presionar el botón en el volante e instantáneamente uno se sumerge en un mundo diferente al de cualquier auto común. El V8 del Ferrari 430 grita, aúlla, no es un motor, es algo diferente, es sensual y posee esa mezcla salvaje y refinada que lo hace tan adictivo.
No tiene palanca de cambios, simplemente dos paletas detrás del volante. Si presionamos las dos juntas, entra "Neutral" y presionando levemente la derecha, engancha la primera. Aceleramos y el auto parte suavemente y sin sobresaltos. La transmisión es tan sensible y perfecta que uno juraría que hay un enlace entre los dedos y las seis relaciones de caja. Después de utilizar esta caja, nunca más quisiéramos utilizar una palanca manual. Aceleramos fuerte y el V8 gruñe y explota, lanzándose hacia las 8.500 r.p.m., con un estallido de sonido espectacular, mientras las válvulas del bypass del escape se abren. Suena como un F1…, todos los organismos vivos cercanos retroceden instintivamente ante tal sonido… llegar de 0 a 100 lleva menos de cuatro segundos…, se mueve MUY rápido hacia delante, provocándonos una leve distorsión facial…, o al menos es lo que queremos imaginarnos, ante tal aceleración.
Lanzando el 430 a las curvas, la dirección es sublime. La información que me pasa a mis manos es perfecta, los frenos son firmes y el motor tiene una respuesta de auto de competición.
Nos inspira el manejarlo y nos hace sentir mejor conductor de lo que somos, el auto es perfecto.
Uno se siente conectado al sistema nervioso central de la Ferrari, totalmente consciente de cada interacción y reacción hombre-máquina. Como todos los grandes autos de performance pura, cuanto más rápido uno va, más economía de movimientos necesita.
La performance es épica, pero es la tactilidad lo que nos emociona, y uno no necesita desplazarse a velocidades espaciales para saborear la 430.
Se siente alerta y sensitiva, nos metemos en un ritmo suave y ligero y nos demuestra por qué fluye a través de las curvas, con la genética de un Ferrari de F 1. Sin esfuerzo el auto llega a los 240 kph tan sin esfuerzo que nos imaginamos muy posibles los 315 kph que tiene como velocidad máxima.
Este auto me ha dejado a mí y a mi cameraman de Vértigo, Gonzalo Mateu, hiperventilados, azorados, encantados, con mucho placer y una adicción hacia Ferrari.
La Ferrari 430 nos hace sentir una ínfima parte de lo que siente un piloto de Fórmula Uno.