Tienen la palabra

Se abrió con bombos y platillos, el III Congreso Internacional de la Lengua Española. Este encuentro mundial del español, servirá para poner de acuerdo a las Academias de la Lengua en torno a muchos diferendos y de paso será útil para actualizar puntos de vista en torno de este bendito idioma, que hoy es hablado en el mundo por 400 millones de individuos.

Flexible como toda lengua cuyo uso se ha expandido por buena parte del planeta, el español es el eje de muchas transgresiones, desde los extremos regocijantes del lunfardo rioplatense hasta el cocoliche con que lo habla una población inmigrante en los Estados Unidos, que ha ido mezclando términos de honorable raíz hispana con cómicos trasplantes del inglés hasta desembocar en la famosa frase de la mucama chicana a su patrona sajona: "Estoy vacunando la carpeta" (por vacuum the carpet, es decir pasar la aspiradora a la alfombra) como ejemplo de los mestizajes y deformaciones que ribetean el uso del español en un área mundial que va de las Filipinas hasta las Baleares y desde Nueva York hasta Punta Arenas.

En su congreso rosarino, los popes del idioma trabajarán sobre la unificación de criterios, escucharán a delegados de otras academias, armonizarán puntos de vista, abrirán las flexibilidades del idioma escrito o hablado a las nuevas incorporaciones y tendencias, permitirán que ese inmenso organismo cultural mantenga sus reglas pero siga siendo permeable gracias a neologismos, captación de vocablos extranjeros y respeto por formas remotas de expresión.

Mal o bien usado, el español es hoy la esfera donde se cobijan muchas aberraciones (decimos quiebre en lugar de quebranto, decimos rol en lugar de papel), y donde se cultiva el dequeísmo, un vicio en el que incurren desde ministros de gabinete hasta escritores descuidados. Pero lo inevitable en una lengua con mil años de antigüedad y con una expansión geográfica colosal es que la coloreen esos y otros disparates, mientras los académicos pelean para que se remedien sin quitar al desarrollo del idioma la elasticidad que va modificándolo a medida que pasa el tiempo y que así le permite mantenerse dinámico, transformable y vivo.

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