Ranking

Los programas y organismos pertenecientes al sistema de las Naciones Unidas parecen tener una debilidad por los índices. Ahora se han dado a conocer los resultados de los estudios comparativos realizados por la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo —más conocida por su sigla en inglés, Unctad. El Secretario General de la misma explicó que la intención es poner énfasis en la importancia que tiene el comercio para el desarrollo económico y social de los países.

En la presentación del índice, Lawrence Klein, Premio Nobel de Economía en 1980 destacó que "en un contexto de paulatina globalización de las economías, el papel del comercio en el desarrollo es cada vez más trascendente". Esta afirmación reitera principios muy antiguos de la economía liberal clásica y, en un mundo más sensato, seguramente ya habría aparejado consecuencias políticas importantes, incluyendo una mayor apertura de los mercados, la eliminación de las barreras arancelarias y no arancelarias y la mejor integración. Lamentablemente, como lo demuestra la cerrada posición del Primer Mundo en el tema de las exportaciones de productos agropecuarios, todavía queda mucho por hacer si deseamos conseguir un comercio internacional justo. Entretanto, esas trabas nos impiden alcanzar el ambicionado desarrollo económico y social.

Los primeros veinte países en el índice de Unctad son países desarrollados, seguidos luego por nuevos miembros de la Unión Europea. Es alentador encontrar que nuestro país ocupa el lugar 33, seguido de Chile (lugar 40), Argentina (43) y México (49).

Una comprobación importante que se extrae de este y otros índices similares, es que las economías más grandes, medidas por ejemplo en término de territorio, recursos o población, no son necesariamente las mejor ubicadas en el ranking. En este caso, ocho de los quince mejor situados son países que deberían ser considerados como medianos o relativamente pequeños, de acuerdo a aquellos criterios: Dinamarca, Suecia, Noruega, Suiza, Austria, Bélgica, Nueva Zelandia y Singapur. Este hecho encierra una lección para el Uruguay: en los mercados a escala global (que siempre existieron), lo que importa no son tanto los recursos naturales (basta pensar en el ejemplo del Japón) sino las existencias de la más escasa y valiosa de todas las materias: la materia gris. La base científica y tecnológica es la gran ventaja adquirida de los pueblos.

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