El presidente Vázquez señaló que era contrario a la regulación de precios como un instrumento para abaratar los productos de primera necesidad y agregó que esperaba el retorno al país del Ministro de Economía, Danilo Astori, para evaluar otras estrategias para conseguir la reducción de precios. Una posibilidad es establecer un mecanismo de diálogo.
Estuvo dos veces acertado.
Primero, al desechar la intervención directa en el mercado que, en las actuales circunstancias, es innecesaria y contraproducente.
El mercado funciona de acuerdo a un conjunto de reglas bien conocidas (aunque recientes declaraciones de algunos miembros del actual gobierno parecerían indicar que no es tan así). En lugar de embarcarse en la engorrosa, y a la larga inútil, empresa de establecer precios por decreto, lo más acertado sería crear las condiciones favorables para que la "mano invisible" de la competencia obligue a los proveedores a reducirlos. Ello requeriría actuar sobre los costos de las empresas y fomentar la competencia entre ellas. Si tanto hablamos de los méritos del Mercosur, ¿no valdría la pena estudiar la posibilidad de reducir o eliminar el costo de importación de esos productos claves para la canasta familiar y, de esta forma, ampliar su oferta?
El establecimiento de precios máximos para determinados productos suele tener efectos perversos. Puede reducir la oferta de los mismos, conducir a una disminución de su calidad o llevar a que las empresas transfieran parte de sus costos y su pérdida de ganancia correspondiente a los productos con precios establecidos por decreto a las demás mercaderías. La regulación de precios limita la competencia y puede llegar a crear una situación que protege más al empresario (que siempre puede ajustar su estrategia para adaptarse a la nueva situación) que al consumidor.
Segundo, el Presidente se condujo con gran prudencia al declarar que esperaba el retorno del Ministro de Economía para evaluar la forma en que se procesaría una estrategia de diálogo para bajar precios. No es frecuente que un primer mandatario sepa resistir la tentación de florearse ante los periodistas, con sus cámaras y micrófonos. En cambio Vázquez actuó con cautela y deferencia respecto de quien es su principal asesor económico.