A pesar de la indiferencia oficial, los uruguayos recordamos hoy un hecho histórico, decisivo en la formación de la conciencia nacional: la batalla de Las Piedras. Como suele ocurrir con las fechas patrias bajo este gobierno, la celebración pasa casi desapercibida en cumplimiento de ese frustrado plan de Tabaré Vázquez de concentrar los festejos en un solo día, el 19 de junio. Sin embargo, el 18 de mayo de 1811, la fecha del combate entre las fuerzas orientales y el ejército español, es difícil de olvidar por su ligazón con la figura del prócer, José Artigas, el vencedor en Las Piedras.
Un vencedor que, como recogió la historia de ambos bandos, condujo a sus fuerzas con una brillante estrategia hasta arrinconar a los soldados españoles contra el arroyo Las Piedras en donde no les quedó otro camino que rendirse. Fue entonces que resaltó el gesto magnánimo de Artigas con su postura de clemencia para los vencidos, no muy frecuente en aquellos tiempos. Un gesto que se prolongó al evitarle al jefe de las tropas coloniales, José Posadas, la humillación de entregarle personalmente su espada, un detalle que destacan las crónicas de la época. Por su formación militar en el hispano cuerpo de Blandengues, Artigas sabía lo suficiente como para derrotar a quienes habían sido sus compañeros de armas, pero, al mismo tiempo, sintió que no debía escarnecerlos de manera innecesaria.
La victoria de Las Piedras fue un hito en el largo camino hacia la independencia del pueblo oriental y la confirmación de que el histórico Grito de Asencio, pronunciado por Viera y Benavides en febrero de 1811, no había sido desoído. Ya por entonces, en la costa oriental del Plata latían las tendencias autonómicas que, en la década siguiente, consolidarían, de manera definitiva, la idea de una patria soberana. Para ese momento José Artigas ya estaría en su exilio definitivo en Paraguay, pero su gallardo ejemplo permanecería en el corazón de los patriotas que emprendieron la victoriosa cruzada de 1825 y juraron cinco años después la primera Constitución de la nueva República.
Le guste o no al gobierno de turno, la efemérides de hoy es inolvidable.