Ladran, Sancho

El candidato presidencial del Frente Amplio-Encuentro Progresista-Nueva Mayoría pontificó que el Dr. Larrañaga representa el continuismo. Claramente, la estrategia frentista es la de siempre: dividir el país entre lo que se pretende sea una opción "de cambio" y lo que pintan como una alternativa "continuista". Hace décadas que aplican esa estrategia de polarización política, a un costo alto para toda la sociedad uruguaya.

Su enojo hacia el Partido Nacional es explicable. Por varios motivos.

Primero, la colectividad blanca tiene profundas raíces que la nutren con la rica savia de una historia, muchas veces difícil y sacrificada, dedicada a la tutela de las libertades públicas y la defensa de las leyes. Esa característica es tan importante que el Frente Amplio (llamemos a las cosas por su nombre) no ha dudado en intentar apropiarse de algunas de sus figuras e ideario.

Segundo, el Partido Nacional fue la única de las tres colectividades mayores que enfrentó el desafío de una elección interna real y auténtica. Ahora, luego de conocido el veredicto, ha tenido la sabiduría y la fortaleza para ponerse de acuerdo en una candidatura común, cerrar filas y avanzar hacia las próximas elecciones unido en su natural, franca y saludable diversidad.

Tercero, en estos difíciles años, los blancos han asumido la responsabilidad de asegurar la gobernabilidad del Estado, muchas veces por encima de reservas y de conocidas diferencias de opinión con el partido de gobierno. Sabido es que el camino más cómodo es oponerse a todo y rechazar cualquier responsabilidad, aun en medio de la peor tempestad. El Partido Nacional, en cambio, tiene presente que la prioridad es el país. Y esto es algo que el electorado seguramente sabrá valorar.

Finalmente, en el Partido Nacional se está cristalizando un programa político responsable y sensato, con una fuerte conciencia de lo social, hecho que contribuyó a asegurarle un significativo apoyo popular en las recientes elecciones internas y que le servirá a los blancos de sólida base para proyectarse, con confianza, hacia los próximos comicios nacionales.

Todo lo cual nos recuerda una frase atribuida a Don Quijote, "ladran Sancho, señal que cabalgamos".

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