La propuesta del candidato nacionalista Álvaro Delgado, de instaurar una contrapartida en dinero para quienes terminen el liceo, tiene varios elementos positivos. El primero es que parece razonable y económicamente viable. En segundo, y tal vez lo más importante, es que cambia el tono de esta campaña ramplona y chata, para ofrecer una idea concreta que busca atacar un problema clave de la sociedad. Se podrá criticar o no apoyar. Pero al menos, va en camino correcto.