LA CLAVE
Uruguay está en el primer plano de la atención internacional no por un logro político ni económico, sino por un acto de profunda fe. Ana María Rubatto, que llegó a Montevideo desde el Piamonte, en Italia, en 1892, fue proclamada Santa por el Papa Francisco, en un hecho histórico para el país. Fue declarada beata por el Papa Juan Pablo II, en 1993, al comprobarse el primer milagro y elevada a Santa por un segundo milagro. En estos tiempos turbulentos, es un ejemplo de paz y apoyo a quienes sufren.