Un fallo muy tardío

La Suprema Corte de Justicia acaba de confirmar un fallo contra un grupo de agitadores que invadieron una sede judicial en 2013 para protestar contra el traslado de la entonces jueza Mariana Mota. La condena es razonable, no se puede permitir que un grupo de agitadores se sienta con derecho a avasallar al Poder Judicial. Pero ¿es lógico que una decisión de ese tipo demore 11 años? La justicia que tarda tanto, termina por no lograr ninguno de sus objetivos.

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