Hace unos años, un dirigente del Frente Amplio generó polémica por usar la cantidad de gente que viajaba fuera de la capital en Semana Santa, como forma de medir el éxito de su gestión económica. Claramente un error, propio de la cámara de eco que rodea a la política. Con la misma vara, habría que decir que hoy la situación del país es muchísimo mejor, ya que por estos días la capital del país es una ciudad fantasma. Y los centros turísticos desbordan de uruguayos.