Los comentarios de compatriotas que viajaron a Argentina en esta Semana Santa son contundentes: se acabó la fiesta de vida barata en la otra orilla. Casi todos los precios se han puesto al mismo nivel o todavía más caros que en Uruguay. Esto tiene mucha consecuencias, en especial para los sufridos argentinos. Pero para Uruguay implica una cosa positiva: los casi 600 millones de dólares “fugados” el año pasado, se gastarán ahora de este lado del río. No es poca plata.
Se acabó la fiesta barata
¿Encontraste un error?
Reportar