LA CLAVE
El cruce entre el presidente Lacalle Pou y un gremialista de Ancap, ayudó a poner blanco sobre negro la mirada del poder sindical sobre el rol del estado. Según el gremialista, no importan los años y años de pérdidas, no importa que la división de portland de Ancap no sea competitiva, no importa que el mercado no sostenga sus reclamos: el Estado tiene la obligación de seguir invirtiendo en el tema. El problema es que el Estado son los uruguayos, y estamos cansados de financiar sus aventuras.