La relatora sobre la independencia de los magistrados de la ONU, envió una carta al gobierno pidiendo “atención urgente” a la información recibida respecto de “el amplio margen de discrecionalidad que tendría la Corte Suprema uruguaya en la designación de los jueces uruguayos. Se trata de una opinión ridícula, carente de cualquier sustento, y que se entromete en la independencia del país. La ONU debería preocuparse por sus problemas internos, que no son pocos.