Qué fenómeno extraño que es la atracción que genera el MPP entre ciertos empresarios y gente de dinero en Uruguay. Eran famosos en tiempos de Mujica los asados en su chacra a los que acudían conspicuos directivos de empresas prebendarias del Estado. Y en Maldonado, el dueño de un sofisticado restaurante top se presenta como dirigente de ese sector, herrero de los viejos tupamaros. Ahora organizan una cena a US$ 10 mil la mesa. No hay almuerzos gratis.